Por Morpheus Misfit

Director: Dario Argento

Ahhh, Dario Argento, grandioso cineasta…una tumultuosa tormenta de baterias, primitivas y familiares, ráfagas de líneas de bajo y voces siniestras alzándose en cánticos y susurros mientras una joven mujer corre a través de la noche en un bosque húmedo…los rayos revelan algo persiguiéndola entre los árboles, acechándola. La música crece, los rayos también, y los colores se sumergen en un profundo rojo y azul que llenan la pantalla y el aire frío de la noche. Suspiria!

Así comienza la obra prima del maestro del horror, Dario Argento, una película alabada por el género del terror y por la audiencia. No se trata de una enmarañada obra de terror psicológico ni una oda diabólica de magia, sino la representación cinematográfica de una pesadilla: como una noche dentro del magnifico Grand Guignol, que se rinde ante la maestría visual y musical en lugar del argumento. Argento se sirve de las escenas mas delirantes y asustadizas imaginables para 1970: la antes mencionada cacería a través del bosque (a ritmo de la canción interpretada por la banda de rock progresivo Goblin, seleccionada especialmente por Dario), el apuñalamiento de un corazón en pecho abierto, la caida de una mujer en un cuarto lleno de alambre de cuchillas, el ronquido de una de las tres madres…como si todos fuésemos sonámbulos y viviésemos esta pesadilla de escenas alteradas y desorientativas.

Suspiria así nos cuenta una inocente historia, un cuento de hadas para adultos que resulta salir mal. Suzy Banyon (interpretada por Jessica Harper) es una estudiante norteamericana que llega a una escuela de ballet de élite en Alemania, solo para darse cuenta lentamente que la academia no es otra cosa que un antro de brujas. La trama realmente no importa, porque desde el primer minuto lo que prima es la imagen. Suspiria es una exploración del subconsciente en pro de la imaginaria del horror y la atmósfera, llena de colores chillones y el terrible caos de sonidos bizarros (se habla mucho de que Dario Argento utilizaba estos colores especiales y estos sonidos para crear un impacto especial en el subconsciente, de manera estudiada).

Primeramente catalogado como el Hitchcock italiano, luego de Suspiria Argento ya tomo su sitio dentro de los mejores realizadores de películas de terror. Aunque luego ha realizado varios films que han llegado cerca de capturar el horror mundano de Suspiria (recomendada la trilogía, que continua con “Inferno” y termina con “La Madre del Mal”), nunca ha conseguido atrapar el delirio que corre en cada minuto de esta pelicula. Mucho de ello también tiene que ver Luciano Tovoli, encargado de los colores, o Aldo Taloni, encargado de crear los escenarios que contribuyen a la sensación de que se está atrapado en un sueño.

Imposible perderse a Miguel Bosé interpretando a Mark (si, si, es Miguel Bosé), así como todos los detalles que aparecen y que se han convertido en la seña del director: primer plano de los ojos, uso imaginativo de las sombras y los colores, ángulos imposibles y la naturaleza violenta de los asesinatos de mujeres hermosas. Hay quienes sospechan del odio de Argento hacia las mujeres, pero si alguien tiene que morir en una película de terror, mejor que sea una mujer hermosa…una lógica difícil de rebatir.

Ya lo avisaba el propio maestro: lo único mas aterrador que los últimos 12 minutos de esta película son los primeros 92 minutos. Verdad absoluta.

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