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Texto: Vic Granell
Videos: Vic Granell

Salamandra 1, algo venida a menos al entrar en su interior, con unas 200 personas de público a las 21:30h. (si mi memoria no falla, con capacidad para entre 800 y 900). Primer concierto de la gira de ambos grupos por Europa. El público recibe con aplausos a Niobeth, grupo de metal sinfónico procedente de Albacete, mientras suena su intro sólo con los miembros masculinos sobre el escenario. Itea Benedicto aparece en el primer tema, justo en el momento de ofrecernos toda su potencia vocal y aportar un tinte clásico al conjunto. A pesar del hecho de que la sala es de muy reciente acondicionamiento y hemos escuchado un buen sonido en otras ocasiones, esta vez no se da el caso. La frontwoman queda escondida entre los demás instrumentos, pero pese a su bajo volumen, se percibe una gran calidad vocal, a la par que algo monótona, pues el registro de soprano es el único que utiliza Benedicto en todos los temas de la banda. Buena presencia de la cantante en el escenario, haciendo unos tímidos cuernos con las manos pero entregándose con un enérgico headbanging en las partes instrumentales. También el vestuario estaba cuidado… quizá demasiado, diría yo. Itea apareció con unos shorts de cuero (muy shorts) y una bonita camisa de terciopelo granate tan acorde al estilo, pero fue cubriendo el conjunto con vestidos y largas faldas de volantes e un par o tres de ocasiones, algunas de ellas tan sólo para interpretar tan sólo un tema con el nuevo modelito. Una de estas ocasiones fue en la ejecución de una original versión de la Flauta Mágica de Mozart que pareció convencer a las personas asistentes. El grupo explicó con alegría el reciente lanzamiento de su primer trabajo en Japón para presentar un tema en homenaje a las víctimas de los ataques nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki. Nos gustó especialmente el single de dicho álbum, probablemente el más agresivo de su setlist.

La calidad técnica de los miembros es muy decente y la composición tiene claros dejes progresivos en los breaks, con complicadas frases interpretadas por varios de los componentes. Un estilo muy comparable los Nightwish y After Forever de sus respectivas primeras épocas, interpretado decentemente pero poco innovador. Decente, pero no perfecta fue la ejecución, pues hubo momentos de ligera pérdida entre el batería, Alberto Trigueros, y los demás miembros, generando situaciones de confusión auditiva. Muy interesente, y quizá aportando un genial toque propio al grupo, fue la incorporación de melodías al violín y a la gaita por parte del teclista Santi. Nos encanta ver cómo bandas emergentes como ésta se alejan del modelo de comodidad imperante, substituyendo la secuenciación en vivo de instrumentos pregrabados por su más arriesgada interpretación.

Y tras unos momentos de espera con bajada de telón (o pantalla de proyección, en este caso) incluída, donde tenemos la sorprendente ocasión de NO encontrar ningún merchandising de Sirenia a la venta (sí lo había de Niobeth), aparecen los noruegos interpretando The Path to Decay, el single de su último CD. Esperábamos con un sabor agridulce una exposición de dos modelos muy distintos de metal gótico. Por un lado, un sonido que Morten Veland contribuyó a definir poco después que los influyentes Theatre of Tragedy (también de la ciudad de Stavanger) y compuso en la primera época de Tristania, llevando a la creación de Sirenia tras ser expulsado del grupo que cofundó. Voces guturales masculinas y femeninas (más de estilo cláscio en Tristania), riffs poderosos de guitarra, melodías de teclado protagonistas y orquestación simple recurrentes, así como coros impresionantes cantados en latín. Éste es el sonido que caracteriza los dos primeros álbumes de la banda, que abandonaron aprovechando la entrada de la danesa Monika Pedersen a su formación, creando temas con estructuras más propias del pop (tal como hicieran Within Temptation o Nightwish llegando a las listas de éxitos), restando papel a las voces masculinas, e interpretando solos de guitarra con las mismas melodías pegadizas que la voz principal. Un modelo que se desarrolla en sus dos últimos discos, el más reciente, The 13th Floor, con la inclusión de Ailyn a las voces femeninas, participante en la versión española el concurso televisivo Factor X y proveniente de Esplugues de Llobregat, pueblo colindante con la localidad que visitaba al grupo.

Con este contexto tras de sí, el grupo ocupó el escenario de Salamandra con la sala más llena (entre 300 y 350 personas) y sólo cuatro miembros: Veland, Ailyn, el batería Jonathan Pérez (que acompaña a Morten desde el inicio de la banda) y un nuevo segundo guitarrista: Michael Krumins. Sin bajista, Sirenia descargó un potente y sólido sonido, con una perfecta dirección rítmica de Pérez y una interpretación excelente. Tan sólo algún dedo se le escapó a Krumins y -quizá la mayor queja- la voz de Veland no llegó al nivel de gutural que le precedía y se notó en un estado bastante gastado. El setlist en directo desveló aún más las diferencias de estilo que comentábamos, y pudimos ver a una Ailyn aguantar el tipo sobre el escenario en temas donde su papel era realmente mínimo (los de los primeros discos de la banda) y ofrecernos unos cuernos con sus pequeñas manos mientras la voz masculina, los coros, teclados u orquestaciones sonaban por la PA. Eso sí, al contrario que los teloneros, Sirenia no tiene ningún reparo en ofrecer una parte notable de los instrumentos como secuencias pregrabadas. Probablemente cayeron más temas de su época reciente como Sundown, Seventh Summer, Lost in Life, Downfall o My Mind’s Eye fueron algunos de los temas de Nine Destinies and a Downfall y The 13th Floor, que dieron más papel a su vocalista y que desvelaron mejor su correcta voz en inglés con claro acento español. Euphoria, Meridian o Sister Nightfall fueron algunos de los temas que más celebramos, que nos enamoraron de Sirenia hace ya años, con la publicación de At Sixes at Sevens y An Elixir for Existance. Ailyn podría haber hablado más con el público pero se limitó (o la limitó su jefe a las guitarras) a ceder el puesto de frontperson a Veland entre tema y tema. Bis con Luthium and Lover y Absent Without Leave y un segundo con The Mind Maelstrom para terminar. Concierto muy correcto, aunque con algunas reservas.

Salir a las 00:05 y tardar una hora y media en volver a casa al haber cerrado el metro cinco minutos antes. Siendo un concierto celebrado en jueves, quizá podrían haber abierto puertas a las 20:30 o 21h. y así facilitar la vuelta a los asistentes.

FOTOS: http://www.goetiametal.com/cronicas/sireniaenbarcelona.html

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