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Texto: Mariano Bacigaluppi
Fotos: Mariano Bacigaluppi

Que una banda tan perfeccionista como RPWL después de haber sacado un disco que roza la perfección y que ofreciendo un show con mayúsculas donde las proyecciones en tres pantallas distintas haciendo que la música sea más perfecta si cabe toque para menos de cien personas en la capital de España no es que sea injusto, es algo muy triste y un claro indicador de la inconsciencia colectiva y el pasotismo cultural absoluto que lamentablemente posee la gente.

Después de que llevara cierto tiempo disfrutando de su último disco, el maravilloso “Beyond Man And Time”, álbum conceptual basado en la magnífica obra ‘Así Habló Zaratustra’ del filósofo alemán Friedrich Nietzsche y al enterarme de la noticia de que la banda iba a tocar en Madrid fue una especie de cuenta atrás esperando que llegara ese magnífico día… y vaya si fue magnífico.

Pasados unos minutos de las 21.00hs la banda se hizo presente en el escenario, con dos pantallas laterales donde continuamente disfrutábamos de proyecciones, que iban alternando con los siluetas sombreadas de los propios músicos y una pantalla central completaba la música y lo convertía en un auténtico show multimedia. El cantante del quinteto alemán, el increíble Yogi Lang, engrandeció el show transformándose en cada uno de los personajes creados para la ocasión en la interpretación del libro de Nietzsche.

Si hay algo que recordaré por siempre será el perfecto, cristalino y excelente sonido con que la banda sonó durante toda la noche que sencillamente era como estar escuchando el CD. Se dieron el lujo de interpretar el disco al completo, algo lógico al ser una obra conceptual, y después de la introducción Transformed comenzó a sonar We Are What We Are. Cada nota esculpida por el magnífico Kalle Wallner en las seis cuerdas de su guitarra sonaban literalmente a gloria y el vocalista en multitud de ocasiones ayudaba al teclista Markus Jehle y reforzaba su sonido con el Moog.

Las canciones fueron sucediéndose una a una con varios puntos álgidos dónde el público respondió con infinitos y certeros aplausos, tal es el caso de Beyond The Man And Time y, sobre todo, en la magnánima Unchain The Earth y del final de la obra conceptual con The Noon, donde en la pantalla central se mostró una joven magnificando en la lengua de signos, lo que el vocalista estaba cantando.

Ojalá muchas otras bandas tomaran este ejemplo de tocar el álbum entero (de pe a pa como suele decirse vulgarmente) y más si estamos hablando de un disco conceptual. Es un verdadero lujo y un placer el poder comprobar que todo lo que escuchamos en el CD tranquilamente en nuestras casas lo escuchamos de la misma manera en el directo y eso fue lo que hizo realmente RPWL y, como si fuera poco, haciéndolo de una manera perfecta, impecable y simplemente inmejorable.

Pero ahí no acabaría todo, después de unos muy breves instantes con la banda fuera del escenario, volvieron con unos bises de altísimo nivel. Primero ejecutaron la progresivísima Sleep, donde en su comienzo teclista y vocalista unieron fuerzas detrás del cubículo donde estaban alojados los teclados, seguidamente interpretaron la emotiva Roses donde el cantante hizo partícipe al público en más de una oportunidad cuando sonaba el estribillo.

La floydeana Hole In The Sky fue la canción elegida para continuar y por último fue el momento de la grandiosa y admirable Breathe In, Breathe Out que fue otra de las más coreadas y vitoreadas por los pocos pero ruidosos presentes. No me preguntéis porqué, pero al salir del concierto y montarme en mi coche tuve la extrema necesidad de encender mi I-Pod y escuchar esa canción… todavía la adrenalina seguía fluyendo por mis venas.

Pero Breathe In, Breathe Out no fue el último de los temas elegidos para que la banda alemana se despidiera… Eligieron nada más y nada menos que la curiosa e inédita Embryo de PINK FLOYD. Cerca de veinte exquisitos minutos donde más allá de los lucimientos personales de todos los músicos, la atmósfera psicodélica fue lo que predominó.

Después de ciento ochenta minutos de calidad, virtuosismo, habilidad y en definitiva ARTE el quinteto teutón dijo adiós arropados con el aplauso de todos los presentes. Ovación que se extendió más de lo normal… pero era lógico… Muchos de los que estuvimos esa noche presentes salimos con una sonrisa que ocupaba toda nuestra cara y la sensación de haber visto uno de los mejores conciertos de nuestra vida…

* Muchísimas Gracias a Juan Carlos Muñoz de la Torre Fontecha y a todos los que hicieron posible que hayamos vivido semejante espectáculo *

FOTOS: http://www.goetiametal.com/cronicas/rpwlenmadrid2012.html

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