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Por Nekrokosmos

Phlegeton – Voz
J. Oliver – Guitarras
Migueloud – Guitarras
Guillemoth – Bajo
G-Calero – Batería

Pseudo-Horizon
Neomorph Mindkind
Agliptian Codex Cyborgization
The Singulartarianism
Eukaryotic Hex Swarm
Computronium Pulsar Nanarchy
A-Life Omega Point
57889330816.1
Zeroth-Energy Graviton
Molecular Winds

Quitando de lado esas deliciosas letras de ciencia ficción absurdas e hilarantes por momentos (que también), todos los que llevamos un tiempo siguiendo a Wormed los amamos por su brutalidad técnica.

Y es que poco contrincante tienen en el terreno del death técnico, aunque suenen mas en dicho género nombres como Suffocation, Atheist o Cynic. Llevan desde finales de los 90´s ganándose a pulso el respeto de la comunidad internacional, pero no fue hasta hace unos años, y con su segunda aventura “Exodromos”, cuando realmente sentaron la base de su leyenda. Ahora toca ver si con “Krighsu” siguen siendo reyes.

Lo primero a resaltar es que los baterías se van a deshacer en elogios hacia G-Calero por su trabajo en esta tercera entrega. Los blast-beats y el uso inteligente del snare simplemente sobrecoge de tal manera que uno puede llegar a pensar que “Krighsu” es un disco de baterías. Tampoco sería una tontería afirmarlo, ya que junto a la voz y el growl particular de Phlegeton son de los aspectos mas resaltantes de estos 10 nuevos temas.

Y aquí encontramos otra diferencia con respecto a “Exodromos”, aunque las comparaciones son odiosas. Las guitarras en el nuevo trabajo de Wormed tienen un rasgo mas genérico que en sus dos últimas ofrendas, si cabe menos técnico ¿Es esto una desventaja? Para nada, el festín de riffs acelerados está asegurado, pero en lugar del cambio constante y frenético nos decantamos mas por la experimentación de sonidos entre J. Oliver y Migueloud. Guillemoth por su parte se encarga de que en momentos puntuales, pero totalmente perceptibles (como en “The Singulartarianism”) podamos penetrar nuestras mentes con un concienzudo trabajo compositivo.

Y al revés que el resto de bandas, Wormed consiguen que lo complicado suene mas complicado aún. Lo atmosférico ya no solo se traslada a las guitarras, sino también a una producción mas cruda cuando necesita serlo, y las pulcra cuando el guión lo exige. No hablamos de mejores o peores discos, sino hablamos de discos diferentes. Wormed han conseguido no repetirse a si mismos y seguir sonando interesantes, pero su mayor logro ha sido el de sonar con una identidad propia. Wormed suenan a Wormed, tanto en la composición como en la producción.

En lineas generales, y al igual que “Exodromos”, este álbum requiere repetidas escuchas para ir captando todas y cada una de las trampas que los madrileños han ido dejando por el camino, porque aunque canciones como la primera “Pseudo-Horizon” tengan patrones mas “normales”, Wormed son del tipo de banda que no escatiman en recursos para adornar canciones hasta en un micro-segundo. Y al fin y al cabo es eso lo que hace grandes y míticos a los discos de death metal técnico: los pequeños detalles que solo descubres cuando empiezas a obsesionarte con la obra.

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