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[review] Wolves In The Throne Room -Thrice Woven, o su regreso triunfal al black metal
Originalidad80%
Producción90%
Visual90%
Gancho90%
88%Nota Final
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0%

Por Tictac

Nathan Weaver – Guitarra, voz
Kody Keyworth – Guitarra, coros
Aaron Weaver – Batería

Born from the Serpent’s Eye
The Old Ones Are With Us
Angrboda
Mother Owl, Father Ocean
Fires Roar in the Palace of the Moon

Nadie se queja ni se arrepiente de las últimas aventuras de Wolves In The Throne Room en el ámbito ambiental, pero que su sexto álbum sea un regreso triunfal al black metal es ampliamente celebrado por toda la comunidad. “Thrice Woven” es lo que necesitábamos, y no podría ser mejor.

Según cuentan las normas, el black metal es el producto espontáneo y muchas veces caótico de la rebeldía, pero en el caso de Wolves In The Throne Room siempre ha sido un ejercicio controlado y meditado, como si de un artista disciplinado se tratase…eso no cambia en “Thrice Woven” y es de agradecer, porque se trata del tipo de grupo para recrearse en los detalles.

Si de algo puedes estar seguro con los hermanos Weaver es que no vas a recibir el mismo disco dos veces, y es que si tienen que dejar el black para sumergirse en el ambient (Celestite) lo harán, así como si tienen que abandonar el ambient para regresar al metal (Black Cascade). Con este nuevo álbum intentan fusionar ambas caras de la moneda, sin entrar en nuevo territorio pero sí creando nuevas degradaciones a partir de los mismos colores.

El resultado es su disco mas completo hasta la fecha, y sin duda el mas variado. Han conseguido el balance perfecto para que la mezcla no esté desordenada, que las canciones y su transición sea sólida, y que cada final tenga su porqué en el inicio de la siguiente. Saltar del black mas abismal a la calma del doom no tiene que ser nada fácil, pero se consigue aplicando las técnicas correctas.

Guitarras semi-medievales, momentos tensos de sintetizador, riffs thrash/black, o esquizofrenia, todo tiene cabida en “Thrice Woven”. Si antes esperábamos durante minutos a que las canciones se fuesen construyendo de a poco, ahorael resultado es bastante mas directo, como si fuese más al grano. Nunca temieron a la melodía, y aprovechan la voz de Anna von Hausswolff o los encantos de Steve Von Till según la canción lo necesite.

No todo es técnica, ya lo dejan claro con “Angrboda” o con una ambiental “Mother Owl, Father Ocean”, pero saben impresionar a antiguos seguidores con un sonido mas clásico en ciertos pasajes. ¿Pretencioso? Seguramente, sino no nos explicamos como cierran los 2 últimos minutos del álbum con el sonido del agua corriendo, pero claro, son Wolves In The Throne Room y aquí nada sobra.

Sin tener el misticismo ni la fuerza de discos como “Two Hunters”, lo que si tiene (y bastante) es inmediatez, y con ello se convierte en la escucha más fácil de todo su catálogo. Con una portada a cargo del ocultista ruso Denis Forkas, no dejan cabo suelto en lo que puede ser sin duda alguna un disco fundamental en su trayectoria. Solo el futuro puede superarlo, de momento disfrutemos de los tiempos que estamos viviendo.

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