Por Nekrokosmos

Paul Kelland – Bajo, voz
Michael Hoggard – Guitarras
Jamie Saint – Merat – Batería

1. Abrogation
2. Yield to Naught
3. There Are No Saviours
4. Shrines of Paralysis
5. Bow to Spite
6. Chasm of Fire
7. Extinguished Light
8. End the Hope

Si algo tienen en común los discos de Ulcerate, además de no tener casi nada en común, es que suenan si los grabase un escuadrón de talentosos demonios infrahumanos. No era normal lo que los neozelandeses nos ofrecían en cada lanzamiento, y si hablamos de diferencias entre sus otras referencias y éste “Shrines Of Paralysis” podemos decir para bien que por fin suenan como humanos. Unos humanos muy especiales, pero humanos.

Tormento y miedo a partes iguales es lo que destilan las 8 canciones que podemos encontrar en este álbum, que además pegan un cambio creativo en la estructura de las canciones que convierte su nuevo atrevimiento en una frescura vigorosa donde su líder Paul Kelland pasa a ser el centro de atención (sí, la voz y las líneas de bajo ya son audibles). No nos equivoquemos, el registro de Kelland sigue siendo bajo, aunque se suelta mas la melena en partes como “Bow to Spite” y logra alejar esa especie de timidez que rodea a sus anteriores creaciones. Este nuevo camino, y su mayor presencia en la mezcla, hace un juego perfecto con las guitarras disonantes de Michael Hoggard.

“Shrines Of Paralysis” también tiene un enfoque mas melódico que por ejemplo “Vermis”, algo muy palpable en canciones como “Extinguished Light” o “Abrogation” en donde Ulcerate vuelven a retomar el tipo de canciones dirigidas por un riff principal en lugar de crear un caos unificado. Jamie Saint-Merat a la batería vuelve a mostrar su maestría, dando momentos de respiro justos para crear el suspense que las canciones exigen, pero aniquilando toda esperanza de tranquilidad con su incesante golpe de otro mundo. La banda podría dedicarse a repetir obras anteriores y recibirían los elogios de la prensa de todo el mundo, pero en su lugar deciden obligarse a traspasar las fronteras personas y crear elementos como “There Are No Saviours” donde queda claro que aún les queda inspiración para años, y muchos trucos. Nunca habéis escuchado un trabajo de cimbales mas imaginativo que en éste disco de Ulcerate, promesa.

La sinergia generada por el tridente Hoggard/Kelland/Merat suena explosivo, medido con metrónomo y una vez más la técnica o la velocidad no es lo mas importante, sino la inteligencia al unir las partes para ir construyendo de a poco asaltos colosales de los cuales no les venir los goles. Una muestra perfecta de ello es “Chasm Of Fire”, que va creciendo de a poco con la disciplina de unos músicos profesionales en lo más alto de su juego. Canciones de 7 o 10 minutos que no se hacen pesadas ni temáticas, sino que a pesar de sus similitudes encuentran la manera para marcar la diferencia. Cierto aire doom en “End Of Hope” nos desvela la verdad: Ulcerate son el tipo de bandas a seguir, no solo para disfrutar sino para aprender.

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