Por Mariano Bacigaluppi

1. INTO THE BLUE (25:13)
2. SHINE (07:28)
3. BLACK AS THE SKY (06:45)
4. BEYOND THE SUN (04:31)
5. KALEIDOSCOPE (31:53)

La historia de TRANSATLANTIC se podría resumir en catorce años de carrera y con esporádicos tres discos de estudio rebosantes de calidad, inteligencia, buen gusto y clase. ¿La razón para que os esté escribiendo esto? Que tengo el cuarto disco de esta mega-banda entre mis manos y llevo escuchándolo 4 días y a toda hora… ¿El resultado? Inmejorable…

Nos cuenta la gacetilla de prensa entregada por su discográfica, que este larga duración comenzó a gestarse al término del último CD de Neal Morse, “Momentum” del año 2012 y que éste vio que el material que estaba componiendo tenía cierto aroma transatlántico, así que tuvo que esperar que coincidieran las agendas de los demás integrantes, se alinearan los planetas y el resultado se ha bautizado como “Kaleidoscope”. Título más que acertado, ya que las cinco canciones que encontraremos en él, nos recordará y nos transportará súbitamente a la magia caleidoscópica…

Comienzo arrasador con los veinticinco minutos de Into The Blue, donde sus primeros trescientos sesenta segundos serán pura y exclusivamente instrumentales donde todos los músicos se reparten gentilezas. La canción como tal irá mutando de ambientes melancólicos, marca de la casa Morse, con tonalidades progresivas provenientes directamente desde la década prodigiosa, más que nada disparadas desde las seis cuerdas de Roine Stolt. Y todos conocemos a Mike Portnoy, quieto y calladito le costará estar, así que cada fill o cada pasaje lo intenta progresivizarlo aún más… El bueno de Daniel Gildenlöw aparece como cantante invitado…

Shine, que es la segunda de las canciones, se cuenta que fue la primera que fue escrita para este disco y obviamente por Neal Morse. Power-ballad / Medio Ritmo de una excelsa y sublime calidad como sólo él nos tiene acostumbrados. Comienzo acústico lleno de nostalgia y que con el correr de los minutos y, los cambios de vocalistas, se trasladará de la balada que fue en su nacimiento a un medio ritmo con unas guitarras realmente excitantes y sentidas y así convirtiéndose en un auténtico elixir sonoro para nuestros oídos.

Cuando escuchamos un disco, una y otra vez, vamos seleccionando nuestro momento… ¿A vosotros os pasa? Bueno, mi momento se llama Black As The Sky. La tercera de las canciones tiene de todo: Magia, encanto, seducción, fascinación y una amplia y perfecta vastedad sónica ejecutada por el cuarteto. El estribillo es realmente emocionante a la vez que trepidante, los coros son una verdadera obra de arte donde se utilizaron los colores más vivos y enérgicos y el intermezzo instrumental que nos regalarán a partir del minuto tres tendrá como consecuencia el quedarnos sin palabras para poder describirlo. ¡¡¡ Los 70s más vivos que nunca !!!

El track #4, Beyond The Sun, es otro guiño estilístico-musical obra de Neal Morse, que recordará bastante (o al menos a mí me lo recuerda) al GENESIS de la época Gabriel. Una atmósfera netamente sentimental que será engalanada y adornada por un placentero violonchelo, ejecutado por Chris Carmichael, y una extraordinaria e insuperable intervención de Rich Mouser a la Pedal Steel Guitar. También servirá como carta de presentación al último de los temas, Kaleidoscope, que sobrepasa la media hora de duración y como todos sabréis… Media hora da para mucho… Treinta minutos exultante de virtuosismo y majestuosidad musical obsequiada por estos cuatro genios envuelto en un envase de Rock Progresivo, pero conteniendo miles de trazos, atmósferas, ambientes, sentimientos y todo lo que os podáis imaginar. Morse, Stolt y Portnoy son los que se repartirán las tareas vocales y como siempre y, como lo ha hecho durante todo el disco, Pete Trewavas hará realmente magia desde las cuerdas de su bajo. También encontraremos momentos llenos de epicidad, como el que aparecerá por el minuto nueve pero que a posteriori cambiará por un paisaje más floydeano y hasta beatlesco (como el que encontraremos en el minuto catorce). La rueda seguirá girando y girando y desembocaremos en un nuevo momento acústico Made In Morse (por el minuto diecinueve) pero el progresivo vendrá pidiendo pista nuevamente y de la mano del hammond dirá presente (minuto veintitrés). Final apoteósico y monumental..

Atentos que el disco viene con una edición especial conteniendo un Bonus CD dotado de ocho versiones (Yes, ELO, King Crimson, Focus, etc.) pero sobre todo muy atentos a la gira que traerá a la súper banda por España a finales Febrero y prometiendo conciertos que sobrepasarán las tres horas de duración… ¡Imposible perdérselo!

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