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[review] Solstafir - Berdreyminn
Originalidad70%
Producción80%
Visual80%
Gancho75%
76%Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
50%

Por Nekrokosmos

Sæþór Maríus Sæþórsson – Guitarra
Svavar Austmann– Bajo
Aðalbjörn Tryggvason – Guitarra, voz

1. Silfur-Refur
2. Ísafold
3. Hula
4. Nárós
5. Hvít Sæng
6. Dýrafjörður
7. Ambátt
8. Bláfjall

La primera pregunta que la mayoría de la gente se hace cuando escucha un disco de una banda que lleva siguiendo un tiempo considerable es ¿Será este disco mejor que el anterior? Era la pregunta con Solstafir, ver si este “Berdreyminn” es mejor que “Otta”, pero la realidad es que la pregunta está fuera de lugar en este caso.

Se tratan de discos totalmente diferentes en cuanto al sonido y la temática, sin contar que entre medio hubo un cambio que afectó de lleno al planteamiento de la banda: la salida de su miembro fundador y batería Guðmundur Óli Pálmason. Si a todo esto le sumas que Solstafir pusieron el listón muy alto con “Otta”, y que desde entonces el panorama del post-metal / post-rock se ha llenado de bandas que siguen una fórmula en lugar de intentar sus propios caminos, la cosa estaba difícil para “Berdreyminn”.

La diferencia principal que encontrarás entre ámbos lanzamientos es que este “Berdreyminn” es mucho menos intenso y por momentos hasta mas cálido de lo que fue “Otta”. Quienes buscan abstraerse en un sonido isolado quizás se sientan un poco decepcionados, porque la banda ha decidido evolucionar hasta llegar a la década de los 80´s en cuanto a sintetizadores, el sonido de las guitarras, y las estructuras de las canciones. Sigue habiendo calidad, mucha, pero a otro nivel. Ese sonido atmosférico y atrapante muta en pasajes de guitarra energéticos como los de “Ísafold” y “Ambátt”, donde ya no hay ese sentimiento de soledad sino una vigorizante sonrisa de afecto.

Todavía podemos encontrar una calma enfermiza en temas como “Hula”, o impresionarnos por el uso de órganos en “Bláfjall” que nos llevan hasta esa belleza deprimente que nos enamoró de la banda en un primer lugar, pero son solo momentos puntuales en un disco donde un fuerte olor a post-punk hace acto de presencia. Quizás la palabra que mejor defina a este álbum es “interesante”, y hay que aplaudir a la banda por intentar expandir su visión musical en lugar de estancarse en una zona segura, aunque todo cambio conlleva un riesgo y es totalmente comprensible que los fans del sonido “Otta” no encuentren en este disco algo que les llene.

“Berdreyminn” es épico y desafiante, esta elegantemente producido, mezclado y masterizado, y también tiene un cuidado sentido de lo visual, pero quizás donde mas triunfa es en crear ritmos y melodías que logran quedarse en la memoria en la segunda escucha. Han suprimido una gran cantidad de elementos de sus anteriores dos trabajos, aunque la final “Bláfjall” trate de agrupar todo lo que han hecho hasta la fecha en su discografía, pero ello no hace que pierdan totalmente su identidad. Los sonidos atrapantes siguen del lado de Solstafir, solo que con otra paleta de colores.

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