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[review] Overkill - The Grinding Wheel
Originalidad70%
Producción90%
Visual70%
Gancho70%
75%Nota Final
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Por X.F. Remorse

Bobby “Blitz” Ellsworth – Voz
Dave Linsk – Guitarra solista y coros
Derek Tailer – Guitarra rítmica y coros
D.D. Verni – Bajo y coros
Ron Lipnicki – Batería

01. Mean Green Killing Machine
02. Goddamn Trouble
03. Our Finest Hour
04. Shine On
05. The Long Road
06. Let’s All Go To Hades
07. Come Heavy
08. Red White And Blue
09. The Wheel
10. The Grinding Wheel

Pongámonos en contexto: ya hemos superado la etapa en la que se dice que “el thrash ha vuelto” y las bandas que lo hicieron possible ya han publicado varios discos desde este “retorno”, a principios de siglo XX

¿Cómo han evolucionado los Kreator, Heathen, Overkill, Exodus, Death Angel, Testament y otras bandas que hicieron posible esta “recuperación” del género”? Pues bien, mirándolo en perspectiva y a riesgo de generalizar, cabría decir que mantienen el nivel, pero les fue muy difícil superar esos discos de hace unos años que posibilitaron que el thrash volviera a la primera línea.

Es lo que le ha pasado a Overkill. Su “Ironbound” (2010) fue un trallazo inesperado. The Electric Age mantenía el nivel pero sin llegar a su calidad, y su White Devil Armory sí que suponía un bajón. Así, pues, había ganas de saber por dónde irían los tiros en este nuevo trabajo de los de Nueva Jersey, una de las bandas de thrash más queridas por su estilo característico y el carisma de sus líderes, Blitz (cantante) y DD Verni (bajista).

“The Grinding Wheel” no es de los mejores álbumes de su discografía (este privilegio recae, por opinión generalizada de los fans, en sus trabajos Taking Over, Feel the Fire, The Years of Decay, Horroscope y el mencionado Ironbound), pero tampoco es de los peores. El que es nada menos que el 19º álbum de su carrera es un compendio de los diferentes estilos que el grupo ha llevado a cabo junto con las diferentes influencias que han determinado su sonido. Por un lado, su lado más punk, patente también en las otras bandas destacadas del thrash neoyorquino (Anthrax, NuclearAassault), con sus coros y sus acordes rasgados, es más notoria que en sus trabajos predecesores, y se ve sobre todo en la primera parte del disco que, si a caso, es la más destacable, con tres temas iniciales de alto nivel: (Mean Green Killing Machine, Goddam Trouble y Our Finest Hour, esta última con un estribillo muy pegadizo aunque la estrofa recuerda demasiado a Electric rattlesnake de su anterior disco).

La parte intermedia es una mezcla de su estilo noventero (los cortes Shine On y Come Heavy) con temas que son 100% heavy metal, como The Long Road o Let’s Go to Hades, mientras que la última parte del álbum es la más thrashera, con los temas más rápidos. La verdad, me ha sorprendido que hayan ordenado así los temas. Supongo que no han querido repetir la fórmula Ironbound, con un largo tema-título al principio que, además, tiene un toque épico (algo que tampoco es novedoso en ellos, ya que el mismísimo In unión we stand ya tiene un poco ese aire).

Sobre el tema-título, precisamente, decir que es una buena idea, pero fallida. El tema se estructura en tres partes mal conectadas. La primera, es un buen medio tiempo, pero le sigue una parte muy rápida metida con calzador, para luego acabar con una parte lenta en la que han querido mostrar su parte más solemne y épica, mencionada anteriormente. Si la dinámica del tema hubiera estado más trabajado, si las partes hubieran estado conectadas con más criterio, podríamos hablar de un gran tema, con un final apoteósico acorde. Pero se ha quedado en un “quiero y no puedo”.

En definitiva, un disco estilísticamente muy variado, bebiendo tanto de sus influencias setenteras y ochenteras como de su periodo noventero, todo pasado por el thrash actual de sus últimos discos. Gran trabajo de Lipniki tras los parches, un bajo de Verni que me ha parecido que no destaca tanto como en los dos anteriores discos (pero en volumen por encima de la media de los álbumes de thrash, y es que se nota quien es co-líder ahí) y un Dave Links que, aunque con buenos solos, creo que no alcanza el nivel de algunos en Ironbound o Electric Age….y es que Overkill, se quiera o no, son una banda de thrash con personalidad propia pero a la vez con muchísimos detalles muy variados, desde las diferentes influencias que he dicho antes hasta aspectos como el de los solos, que siempre han cuidado mucho, siendo muy melódicos en muchos casos.

Este análisis en cuanto al estilo. En cuanto a la calidad…en fin, me ha parecido inferior a Ironbound y Electric Age pero superior a White Devil Armory. Vaya por delante que los dos primeros tampoco me parecen obras maestras. Son buenísimos discos, con 4-5 temas muy muy buenos en cada uno, pero también con mucha morralla. Si hubieran juntado en un solo trabajo los temas The Green and Black, Ironbound, Bring Me The Night, Endless War, Come And Get It, Electric Rattlesnake, Black Daze, Save Yourself y Drop The Hammer Down estaríamos hablando de seguramente el mejor disco de thrash de los últimos años. En dura competencia con alguno de Kreator, Vektor y el Evolution Of Chaos de Heathen, sí…pero no porque son dos discos muy buenos. De hecho, mirándolo bien, no creo que Overill tenga ningún disco de 10; por muy buenos que sean Feel The Fire, Taking Over o Horrorscope, no pasan de los 5-6 grandes temas por álbum, en mi opinión.

Dicho esto, la diferencia de calidad con Ironbound y Electric Age es que en estos dos discos los 4-5 temas que destacan son muy buenos. Y, en cambio, en este último trabajo, el mismo número de temas que destacan son inferiores a aquellos. Es decir, hay también temas muy flojos, como en aquéllos. Solo que los buenos, son mucho peores. Hay muy buenos riffs en The Grinding Wheel, y también buenos estribillos, como los de The Long Road y Red White and Blue, el problema es que a veces “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, y algunos temas ganarían más si se le quitaran un par de minutos: tendrían más dinámica y no tendrían altibajos. En definitiva, un buen disco, pero al que le falta cierta inspiración en algunos momentos y le sobra minutaje, pero muy digno para una banda que poquísimas veces falla.

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