[review] Novembers Doom - Hamartia
Originalidad60%
Producción90%
Gancho90%
Visual90%
83%Nota Final
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0%

Por Nekrokosmos

Paul Kuhr – Voz
Larry Roberts – Guitarra
Vito Marchese – Guitarra
Mike Feldman – Bajo
Garry Naples – Batería

01. Devils Light
02. Plague Bird
03. Ghost
04. Ever After
05. Hamartia
06. Apostasy
07. Miasma
08. Zephyr
09. Waves In The Red Cloth
10. Borderline

28 años es mucho tiempo, mas del que el 50% de las bandas de metal extremo pueden decir que han estado juntas. Novembers Doom son el tipo de banda que puedes decir con los ojos cerrados que no tienen ningún disco malo. Mucho de ello puede deberse al constante cambio de formación (y de ideas), aunque este décimo álbum es el primero en repetir integrantes ¿Se ha roto el hechizo? Para nada, es otra joya inmortal del death/doom.

¿Qué es lo que les hace tan especiales? Puede que sea que no terminan de casarse ni con el death metal ni con el doom, y aunque la inicial “Devils Light” sea un ejercicio mas literal de death metal, en el resto de canciones encontramos mucho de esas melodías siniestras, esas voces limpias que tienen incluso mas peso que las guturales, ese aire de ensueño, y también unas composiciones que aunque simplistas consiguen su objetivo: llevarnos en volandas hacia una pesadilla de la que no queremos despertar.

Temas como “Apostasy” demuestran la gran calidad de Larry Roberts y Vito Marchese en las seis cuerdas, ejercicios de complejidad en los solos pero sin llegar a aburrir, lo mismo que la voz del eterno Paul Kuhr, que no hace más que mejorar disco a disco. Esos arpegios en “Ghost” que se chocan constantemente con la distorsión aplastante hacen que no dejemos de mover la cabeza en señal de aprobación. Música triste que recomforta el alma, eso es lo que encontrarás en “Hamartia”.

Lo sombrío, la melancolía y el efecto atmosférico de voz/guitarra se apoderan al completo de este lanzamiento, y pone un punto de distanciamiento de sus dos lanzamientos anteriores (mas orientados hacia el death metal). Piensa en Woods Of Ypres o Type O Negative y encontrarás paralelismos, pero no solo en la nostalgia se sostiene este álbum. Hay momentos para la experimentación como en la bluesera “Waves In The Red Clotch” (atención a la colaboración de Andrew Craighan de My Dying Bride en esta pieza) o en la profunda “Borderline” que cierra el álbum. Muchos se llevarán una sorpresa al encontrar en estas 10 canciones muchísimos pasajes con voz limpia, y quizás eso les condicione algo al momento de juzgarlo, pero al menos tenemos que tener en cuenta que no han tirado hacia el camino prog de Opeth (aunque podrían haberlo hecho con piezas como “Ever After”).

No es una evolución natural de “Bled White” ni creo que busque serlo, sino simplemente una colección de canciones que nadan entre todas las aguas que han removido en estos 28 años. Según Kuhr este es el mejor disco de toda su carrera, y creemos que así lo siente de verdad. La producción es de las mas mimadas de toda su discografía, y Dan Swäno sabe donde apretar el botón para lanzarlo directamente a lo mejor del doom/death de lo que llevamos de año. Portada y diseño de arte exquisito, no podemos hacer más que alabarlo.

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