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[review] Nickelback - Feed The Machine
Originalidad50%
Producción50%
Visual31%
Gancho61%
48%Nota Final
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Por Nekrokosmos

Chad Kroeger – Voz, guitarra
Ryan Peake – guitarra, coros
Mike Kroeger – bajo
Daniel Adair – batería

Feed the Machine
Coin for the Ferryman
Song on Fire
Must Be Nice
After the Rain
For the River
Home
The Betrayal (Act III)
Silent Majority
Every Time We’re Together
The Betrayal (Act I)

A sabiendas del terreno pantanoso que puede resultar reseñar un disco de Nickelback a estas alturas, nos atrevemos con ello en vista a la serie de fans de todo el mundo que han mostrado su entusiasmo por, según ellos, un material “diferente” y mucho más “duro” ¿Una reinvención de la banda?

Para este tipo de bandas tan bien establecidas en el maistream rock de las radios y canales de televisión es muy difícil, sino imposible, dar un giro tan brusto a lo que están acostumbrados…a lo que muchos llaman esa zona de confort ¿Se han salido Nickelback de esta zona? No, aunque sí que hay que admitir que es el álbum más bien planeado y enérgico desde aquel “Silver Side Up” con su mega hit “How You Remind Me”.

Entonces ¿Qué han estado haciendo Nickelback estos 16 últimos años? El mismo rock comercial que tan bien les ha pagado, que a día de hoy ya suena muy gastado, y lo peor de todo: predecible. Sí tu material es bueno quizás se perdone la repetición una y otra vez, pero cuando escribes canciones que se olvidan en semanas intentando buscar otro éxito de Disney las cosas pueden salir mal.

Cosas de la vida, cuando mejor suenan Nickelback en “Feed The Machine” es cuando se alejan de ese prototipo de banda enlatada, y abrazan sus raíces más metaleras. Ese rock cañero con tintes de metal alternativo, con cierto guiño al progresivo como en “The Betrayal (Act III)” es lo que ha vuelto a poner el ojo de Saurom sobre ellos, pero si somos completamente sinceros hay que admitir que 2 o 3 canciones buenas no salvan un disco con baladas tan insulsas como “Silent Majority” o “After The Rain” que nos hacen cuestionarnos como es que Nickelback han terminado arruinando un álbum que empezaba tan bien.

Ryan Peake y el propio Chad Kroeger se arrancan en solos interesantes, pero solo voz y guitarra se salvan en un disco que en los demás apartados no aportan nada diferente de lo que vienen haciendo hace más de una década.

El problema principal puede ser que canciones salvables como “Coin for the Ferryman” se mezclan de manera brutal con el resto de canciones que vienen de una mezcla sin pies ni cabeza de todo tipo de mescolanza hacia el rock de principios del 2000 que simplemente ya no cuela.

Hay que escuchar este disco sin prejuicios, pero no nos engañemos: Nickelback siguen siendo Nickelback, y solo logran desviar la indiferencia cuando no intentan ser ellos mismos.

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