Por Mariano Bacigaluppi

  1. Whatever Days 04:46
  2. Heaven Smiled 04:14
  3. Flowers In A Vase 04:15
  4. Love Shot An Arrow 04:18
  5. Song For The Free 04:27
  6. Tell Me Annabelle 04:21
  7. My Time Of Dying 04:36
  8. When Things Slow Down 03:24
  9. Daddy’s Daughter 04:44
  10. Wear The Chains 04:04
  11. The Way Of Love 04:31

Pareciera que el incansable Neal Morse es una fuente inagotable de canciones. Ya sean solistas como en los múltiples proyectos en los que está enrolado. Para este Songs From November, del cual no se oculta ningún secreto tras ese nombre ya que la gran mayoría de las canciones fueron escritas en el pasado mes de Noviembre de 2013, pareciera que el teclista/cantante norteamericano intentó distanciarse un poco de su anterior Momentum, editado ya hace unos años y que por suerte tuvimos la dicha de verle en directo por España. Once canciones, que cronometran unos 47:40 minutos, donde reina la armonía, el medio-ritmo se apodera de la atmósfera y en donde encontraremos muchos matices de un cantautor (cantautor norteamericano no los pedantes e insoportables, casi en su mayoría, cantautores de habla hispana) y también guiños incesantes al Jazz más divertido y ganchero.

Mucha melancolía, pero a la vez esperanzadora positividad, y también algún que otro viaje a los 70s , principalmente al epicentro de carreras como las de Jackson Browne <escuchad Running On Empty> y/o Graham Nash <escuchad Better Days>, cantautores americanos con grandes muestras sonoras netamente apuntando a las raíces folkóricas estadounidenses.

En definitiva, once canciones pegadizas, extremadamente radiales, sabor a AOR en su máximo esplendor y el toque de calidad irrefutable que Neal Morse entrega en cada una de sus ofrendas musicales. El propio Morse se encarga de los teclados, la voz principal, guitarras e incluso la batería en dos de las canciones.

Whatever Days es de la canción más jazzy de todo el disco. Ideal para ir en el coche a toda velocidad marcando su ritmo arriba del volante y durante casi cinco minutos olvidarse del pasado, no pensar en el futuro y simplemente disfrutar. El solo de saxo ejecutado por Jim Hoke es oro en polvo, como así también las intervenciones de la trompeta de Steve Herrman. Para Heaven Smiled una guitarra acústica fundiéndose en la voz de Morse nos dará la señal de esa esperanzadora positividad que nombraba unos párrafos atrás. Los coros gospel realmente te ponen la piel de gallina y te llegan a emocionar y enternecer. Siempre he pensado el trance en el que se deben introducir los creyentes de las típicas iglesias americanas al escuchar sus alabanzas y plegarias en forma musical. Soy ateo, y con todas mis fuerzas, no creo en un ser superior y simplemente creo en la música y quizás eso sea lo que me haga emocionar a raudales al escuchar cosas como estas.

Flowers In A Vase es el perfecto ejemplo de ese sonido ‘cantautor yankee’ del que he hablado al comenzar esta review. Gran participación del piano y, sobre todo, de la Steel Guitar que dota a la canción de infinitas tonalidades optimistas e ilusionantes. En la balada Love Shot An Arrow las tareas vocales serán compartidas con Eric Gillette, multi-instrumentista que acompañó a Morse en su última gira, haciendo un combo con grandes dosis emocionales.

Para Song For The Free se recupera un poco el ritmo y saborearemos una típica Morse-Song con ese estribillo marca registrada que llega a conmovernos y estremecernos. De verdad, el estribillo es para ponerlo en un loop infinito, enmarcarlo y buscarle una ubicación en el diccionario debajo de la terminología ‘Estribillo Perfecto’. Tell Me Annabelle es otra balada en la misma sintonía que Love Shot An Arrow. Una alta cuota de enternecimiento en la voz de Steve Morse.

My Time Of Dying se podría presentar como el perfecto ejemplo reducido de todo el disco. Melancolía, balada que pasa a medio-ritmo, huellas de cantautor y como punto cúlmine un violín que acompaña la voz de Morse de principio a fin. Magia… Pura magia. Con When Things Slow Down, la canción menos extensa de todo el CD, se seguirá transitando el camino baladístico, y es un tema donde Mr. Morse se ocupa de absolutamente todos los instrumentos. Magia… Nuevamente la magia se apodera de nuestros sentidos auditivos.

Daddy’s Daughter y Wear The Chains son dos nuevas baladas, reconvertidas en medio-ritmo con el correr de los minutos y The Way Of Love es la encargada de decir adiós y la vuelta a las melodías llenas de positivismo y los exquisitos vientos a cargo del saxo y la trompeta. Cierto regustillo de BigBand y Jazz molón y que engancha. Grandioso final…

Una gran muestra de lo que Steve Morse es capaz, esta vez alejado del Rock Progresivo, pero dotado de la calidad que nos tiene acostumbrados y, cómo no, de esa sencillez transmisora de sentimientos…

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