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[review] Exquirla - Para Quienes Aún Viven
Originalidad70%
Producción90%
Visual90%
Gancho85%
84%Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
100%

Por Javier LS

Es inevitable sentir a veces el vértigo, ese vértigo que acompaña a cualquier tipo de salto al vacío como puede ser un cambio en lo establecido en tu forma de transmitir o de mostrar una parte intrínseca de ti.

Exquirla se trata del proyecto conjunto que han llevado a cabo Toundra y El niño de Elche, quizá dos de las figuras que más han revolucionado la parcela en la que han acabado entrando (seguramente sin buscarlo) y que por un golpe del destino en un Monkey week se acabaron encontrando y congeniaron.

Congeniaron tanto que tras dos años de ese encuentro ya tenemos el disco entre nosotros, un disco que ha atraído la curiosidad y las miradas de los medios y se ha posicionado como uno de los discos más esperados del panorama nacional de este recién empezado 2017. Un disco rodeado de expectación y que sin duda, más de uno venía aclamando a los cuatro vientos como el nuevo “Omega”.

La guitarra comienza a sonar como previniendo sobre lo que se acerca…”La palabra lastimada en mitad de la boca, extrae la fuerza de la voz por encima de los fusibles”. Así comienza ‘Canción de E’, mientras una batería te va agarrando el cuello y aprieta, intentas coger aire, pero sólo puedes escuchar “los caídos se levantan, los que aquí murieron, ignoro por tanto la réplica que habrá de traerme nuestra inservible canción…” y te preguntas si servirá, por tanto, lo que aquí escriba sobre opiniones, ideas o conceptos sobre el disco. De repente la garganta se libera, la batería baja de intensidad y las primeras bocanadas de aire llegan a los pulmones mientras llegan quejíos en la lejanía acompañados de esas guitarras tan ambientales que tanto definen a Toundra.

‘Destruidnos juntos’ título del segundo corte del disco, título que bien podría valer como lema para lo que Exquirla supone, pues al igual que toda la expectación que ha rodeado al disco, éste también se ha visto acompañado de una gran sensación de escepticismo…

El que ha sido el primer adelanto de “Para los que aún viven” (quizá sea por lo expuesto anteriormente) funciona a modo de enlace con el tema anterior con una evolución constante. Las guitarras entran dubitativas por momentos, hasta que se centra arpegiando mientras la voz de Paco Contreras va entrando enredándose con la melodía. Salto al vacío y subida de intensidad, ese “porque nada sé de ti” acompañado de la épica a la que ya nos tienen acostumbrados Toundra en momentos anteriores como el final de Ara Caeli de III o Kitsune del más reciente IV.

Canción que a modo de montaña rusa te va dirigiendo hacia momentos de calma y de tensión al antojo de la banda, porque sí, los momentos de clímax y ruptura no solo se dan por parte de Toundra, sino que en esta canción todo el engranaje funciona como un único ser que ataca al unísono. Una reinterpretación de “El saqueo” de Enrique Falcón con el que resaltar la unión y la necesidad de revuelta frente al sistema ya establecido. Una reinterpretación que funciona y encaja perfectamente con el mensaje que se quiere transmitir a lo largo del LP.

Guitarras a modo de desgarros y ambientación tétrica (el disco por lo general emana una ambientación bastante oscura y lúgubre) que te va oprimiendo sin apenas dejarte descanso hasta que rompe, pero esta vez no para subir en intensidad sino para soltarte en pleno oasis, las guitarras consiguen desprenderse del lazo creado por las baquetas de Alex y comienzan a dejar salir su magia. ‘Hijos de la rabia’ (¿Posible guiño a Triana?) quizá sea el tema más cercano al sonido creado por el cuarteto madrileño en su último trabajo IV, pues mantiene esa esencia de unas guitarras más limpias y la búsqueda del clímax épico con esa última subida antes de dejar a Alberto cerrar el tema con un machacón ritmo a las cuatro cuerdas.

‘Interrogatorio’ funciona a modo de interludio y le sienta bien al ritmo del disco, le da la calma necesaria para tomar aire y volver a la carga, mientras se nos deja entrever el tema que da por cerrado el disco; “Europa muda del cementerio blanco donde puede terminar…”.

Quizá el ejemplo más claro de lo que quiso decir Esteban en la entrevista  que nos concedió sobre Exquirla, en la que hablaba del concepto de música fronteriza y aclaraba que no se trataba de un disco de flamenco sino más bien una forma de explorar terrenos con los que su música no había familiarizado aún, lo encontremos en ‘El grito del padre’.

Con un comienzo en el que la propia voz de Paco se convierte en una especie de digerido dándole un aire aborigen a la canción, que continúa con un ritmo con aires árabes y étnicos (anteriormente explorados por Toundra en II), que desemboca en explosiones momentáneas de fuerza en la que podría ser quizá la única pieza del disco con un “estribillo” (si podemos llamarlo así): “¿De qué hablan las escrituras si no es del poder de los muertos?” y culmina con unas intensa parte instrumental que acaba dejando hueco a unas voces revertidas creando un aura fantasmal.

Una parte de “Para los que aún viven” (todas las baterías en concreto) fue grabado en los estudios Cal Pau aprovechando un pozo abierto que se encuentra en la masía que le da ese toque especial a ‘Contigo’, a la reverberación presente a lo largo del tema, a esa guitarra de 12 cuerdas, a la voz de Paco…

Se trata del tema más desnudo de todo el disco, con unos aires por momentos a Triana, sin atrezo y con una letra emotiva y directa, desprovista de la metáfora presente en el resto de los cortes del LP. Otro descanso a la vorágine de guitarras afiladas firmadas por Esteban y Macón o a las patadas en el pecho por parte de Alex y Alberto. Canción que da otro soplo de aire fresco para volver al trapo con los dos últimos que cierran este trabajo.

Un latido presente se abre paso en los primeros segundos de ‘Un hombre’, tema que adopta una sonoridad más armónica y menos ruda que en otros momentos del disco, algo más próximo a Explosions in the sky que a Pelican por exponerlo de alguna forma.

La subida de intensidad se muestra de forma más lineal y menos esporádica que lo mostrado anteriormente, mostrando una evolución progresiva que rompe en mitad de la canción y decae con una voz casi robótica que acompaña a una guitarra que se mantiene atada mientras la otra sobrevuela por encima y rompe en la voz de Paco desgarrándose en gritos. Confirmado, por si había alguna duda aún; no estamos ante un disco de flamenco

‘Interrogatorio’ ya avecinaba el tema ‘Europa muda’, aunque lo hacía de un modo totalmente contrario a como comienza éste, con una batería potente y una voz que se alza sobre el resto de instrumentos por momentos para acabar en una de las partes quizá más sosegadas del disco y en las que la voz vuelve a tomas protagonismo: “Dime ahora quién ha ganado…” desembocando en un muro sonoro que da por finalizado “Para los que aún viven”.

No, no es el “Omega”, no es un disco de flamenco, ni siquiera se encuentra en el mismo contexto ni su intención es comparable. Se trata de un disco que ha buscado romper con lo establecido en los cimientos que sustentan la música de una banda y un artista con carácteres muy marcados. ¿Qué “Para los que aún viven” suena muy Toundra? Sí, pero que las canciones han sido pensadas para la naturaleza que acompañan a la voz de Paco y sus textos, también.

Bien es cierto, que quizá se esperaba un poco más de riesgo por parte del cuarteto madrileño, pues en ocasiones te vienen a la cabeza estructuras ya escuchadas y exploradas anteriormente, pero no deja de ser un trabajo con una entidad propia y bien pensado.

En el apartado técnico el sonido está muy cuidado, se nota que se le han dedicado horas y paciencia a lograr que los temas, pese a tener todos una naturaleza diferente, cohesionen de alguna manera dándole una uniformidad al disco.

He hecho la cuenta, he escrito intensidad unas 4 veces a lo largo del texto, quizá sea lo que defina al disco, quizá sea lo que defina esas idas y venidas de energía que desprende Exquirla, acompañado de una voz que no canta sino que sentencia, a modo de golpe en la mesa.

Decíamos que es inevitable sentir el vértigo cuando lo que tienes ante ti es un salto al vacío a modo de incertidumbre, la misma incertidumbre que sentí cuando me tocó escribir estas líneas sobre este disco, a pesar de alegrarme por ello pues no voy a negar que se trataba de un disco esperado por mí y con el que en cierta medida iba a compartir ese salto a la nada.

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