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[review] Dragonforce - Reaching Into Infinity
Originalidad60%
Producción90%
Visual60%
Gancho85%
74%Nota Final
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Por Nekrokosmos

Herman Li – Guitarra
Sam Totman – Guitarra
Frédéric Leclercq – Bajo
Vadim Pruzhanov – Teclados
Marc Hudson – Voz
Gee Anzalone – Batería

Reaching Into Infinity
Ashes of the Dawn
Judgement Day
Astral Empire
Curse of Darkness

Silence
Midnight Madness
WAR!
Land of Shattered Dreams
The Edge of the World
Our Final Stand
Hatred and Revenge (Bonus track)
Evil Dead (Bonus Track)

Hay mucha gente que se ríe de Dragonforce y de sus guitarras ridículamente rápidas, cosa (y mito) que la banda ha alimentado durante años, pero nadie puede negar que “Valley Of The Damned” es uno de los mejores discos debut de esta generación de power metal melódico y progresivo a la vez.

Desde su lanzamiento no han sabido replicar lo épico y majestuoso de esas canciones, y tampoco lo consiguen aquí pero si logran darle un aire algo diferente a la banda.

Tampoco se puede negar que, aunque sean discos inferiores, lo que ha editado Dragonforce (incluso en la era pos ZP Theart) nunca ha llegado a aburrir, a pesar de ser mejorable. Lo que ofrecen Dragonforce en esta ocasión, y que arroja algo de luz sobre sus detractores, son canciones como “The Edge Of The World” donde no solo demuestran que pueden construir canciones largas y amplias sin relleno, sino que también pueden hacerlo saliéndose de los cánones establecidos por ellos mismos.

La influencia más progresiva del vocalista Marc Hudson se hace realmente palpable en este álbum, quizás el primero donde le dan rienda suelta en el apartado compositivo, y Herman Li demuestra sin duda que Petrucci es uno de sus héroes de la infancia. No son muchos los cambios en este nuevo álbum de los ingleses, pero es lo suficientemente perceptible para dejarse notar una brisa de aire fresco.

Para quienes anhelan a los Dragonforce de siempre ahí tienen a Vadim Pruzhanov y sus teclados inmortales en canciones como “Midnight Madness” o “Judgement Day”, además de los destellos de calidez y ternura pomposa como en la balada “Silence”. Sí, todas esas canciones que hacen que quieras levantar tu puño en alto y gritar a los cuatro vientos “meeetaaal” siguen estando allí, e incluso salen airososde la versión de “Evil Dead” de Death que se marcan llevándosela a su terreno.

Si de cambios hablamos podemos decir que las guitarras vuelven a ser bastante acrobáticas y técnicas (algo que intentaron ligeramente evitar en sus dos discos anteriores), y sin duda los solos pueden llegar a la par de complicados que los de “Inhuman Rampage” pero con más armonía, pero ello (lo predecible) no significa que tenga que ser aburrido. Todo lo contrario, este disco de Dragonforce es divertido y equilibrado en sus dos mitades bastante diferenciadas. Los excesos no los cometen en la producción ni el maquillaje posterior, sino en lo ridículamente talentosos que son cada uno con sus instrumentos. Un show off de los que molan.

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