[review] El disco del año: Catorce - Agua.Naufragio.Equilibrio
El disco del año
Puntuación Goetia
4.8Puntuación General
Puntuación de los lectores: (2 Votes)

Por Jorge Fretes

Jaime Ladrón de Guevara – Voz y guitarra
José Miguel Ocón – Bajo
Luis Manuel Terán – Batería

01. Océana 04:12
02. Farsalia 04:33
03. Le Mal Du Pays 03:30
04. Nuevacosta 04:34
05. Einstein-Rosen 03:26
06. La Ingravidez 03:34
07. Yo, Sputnik 02:52
08. La Herida 03:13
09. La Democracia Del Invierno 04:18
10. El Este (Batalla Pt. II) 04:22

Estas líneas quizás sean lo más difícil que he tenido que escribir en 2016, y sin duda lo que mas he tenido que pensar antes de ponerle las ideas correctas. Con el disco en mi poder desde el verano (aunque se editase finalmente en septiembre) han sido tantas las veces que he querido odiar a Catorce por no hacer una segunda parte de su genial “Atlas” de 2014.

Y es que canciones como “Iconoclasta”, “Marzo”, “Caminantes” o “Naves En Llamas” las había tomado como mías, las había hecho propias, y buscaba una continuación. No entendía como una genialidad de tal calibre no podía tener una segunda parte, y aunque no buscaba una copia exacta al menos quería que ese sonido metálico de una banda que no hace metal, el deje postrock de una banda que no hace postrock, lo alternativo de una banda que no era de los 90´s, me volviese a impactar de tal manera… que equivocado estaba, ÉSTO era lo que necesitaba, y lo que ellos mismos necesitaban.

Desde la edición de “Atlas” he tenido un contacto muy cercano con los integrantes de la banda, los puedo llamar colegas y es justamente por eso que se me hacía más difícil poner mis pensamientos en público sin herir sentimientos ¿Cómo decirle a alguien que aprecias que no lo ha hecho todo lo bien que esperabas? Y es que no comprendía que la vida cambia, las personas cambian, las formaciones cambian (el batería Luis Manuel Terán, quien estuvo con ellos en el principio y también es parte de De La Cuna A La Tumba, regresaba para esta grabación), y que simplemente mentes tan inquietas como las de su líder Jaime Ladrón de Guevara no pueden encerrase en cuatro paredes, o cuatro sonidos…

Está claro que la explosión de la formación de De La Cuna A La Tumba (que no es otra cosa que los integrantes de Catorce + la voz de Kantz de Tenpel) afectó de lleno a Catorce, y por momentos he temido que terminase por engullir a la banda sevillana, pero la “influencia” ha sido para bien y hasta puede verse como una terapia sonora según desde el ángulo que se elija. Siendo un trío también es lógico que el cambio de una pieza del engranaje hace que todo suene distinto, por suerte todo ha sido tan orgánico y natural que los sonidos no son forzados, la química no es fingida…las piezas encajan.

Lo primero que notamos en “Agua.Naufragio.Equilibrio” es un sonido mas contundente (y no lo digo por el poderío de la percusión), como si la masterización haya conseguido darle ese toque agresivo sin pasarse se rosca, ese punch en guitarras y la mezcla perfecta para que ninguna pista esté por encima de otra. Han estudiado mejor los coros, la construcción de las partes de cada canción (breves, la mayoría casi ni llega a los 4 minutos), el efecto justo tanto en voz como en guitarras, menos gritos (y mas sutiles) en favor de una melodía limpia apabullante, pero por sobre todo dejan claro que Jaime puede escribir unas letras que pueden cambiar tu vida. Una historia en cada canción, un equilibrio en general, un mar de experiencias.

Juego de guitarras que intentan escaparse de la trampa de ensueño del post-rock e intentan entregar una apuesta de punteos inteligentes y melódicos que le devuelven la gloria al rock. La luz es mucho más negra bajo los riffs de canciones como “Farsalia”….finalmente tienes que ser parte de canciones como ésta para no olvidar la emoción y luchar contra la gran mentira de bandas prefabricadas. Los últimos 30 segundos de esta canción es lo más intenso que escucharás en 2016, el sonido final para un headbangin´ de despedida.

Todo tiene un sentido, como las lineas gruesas de bajo de José Miguel Ocón durante la parte inicial y la espina dorsal de “Le Mal Du Pays” con una afinación gruesa e hiriente, que hace daño… y ese dolor es justo lo que buscas. No lo identificas como unas líneas de bajo a priori, pero allí están, y cogen su propio camino dejando al batería Luis Manuel Terán explayarse en el suyo propio.

“Nuevacosta” es la jodida puta canción que debería estar sonando en todas las emisoras de rock de este país. La canción mas simple, redonda, perfecta en su lírica y melodía, un estribillo contagiante a más no poder…te reto a que dejes los pies quietos durante sus 4:34 minutos de canción. Esa es la belleza y el misterio de “Agua.Naufragio.Equilibrio.”, como esos riffs a modo de solo que empiezan sobre los 3 minutos, unos punteos por debajo, cánticos de guerra y redoble de caja que previene de que esto no ha hecho más que empezar.

“Einstein – Rosen” demuestra la inteligencia detrás de discos como éste, no solo en ideas sino en estructuras, en pequeños destellos de genialidad como el simple hecho de rimas imposibles, el alargamiento de las palabras, efectos de sonido que están pero no están. Canciones y discos que bien pueden grabarse en una semana pero que llevan macerando toda una vida dentro de su creador.

Y en canciones como “La Ingravidez” es quizás donde encontramos mas retales de lo que fue “Atlas”, esa combinación de tranquilidad, suavidad, torbellino de potencia mientras todo se mantiene tranquilo en voces a la par que se desata el infierno en instrumentos. Vuelven a estar en ellos, y a nacer, las ideas que conformaron ese disco debut. Ese acercamiento mas metálico, mas intrigante, una melodía mucho más difícil de captar pero que una vez descubierta enamora.

Por otro lado están los temas como “Yo, Sputnik” que beben sin prejuicios de estilos como el indie de calidad, el pop y el golpe seco pero contundente de batería, las composiciones simplistas del post-punk. Menos de 3 minutos que pueden sonar a improvisación pero donde todo está estudiado para causar esa reacción entre los oyentes. Nunca sabremos la verdad de lo que escoden tras ideas así, es la nueva cara de Catorce, o la cara que siempre tuvieron y ahora dejar ver, pero gusta.

Puede sonar raro o pretencioso, pero trozos como el primer medio minuto de “La Democracia del Invierno” suenan ya a identidad propia, son trozos que escuchas y puedes decir de que banda se trata ¿Está ya todo inventado en el rock? Por supuesto, pero son maneras de tocar, de hacer sonar los instrumentos, un tempo característico…un cúmulo de cosas que identifica a cada banda, y Catorce ya tienen eso a pesar de cambios de formaciones y solo 2 discos. Un trono de cristal tan frágil pero glorioso, que podría destruirse en cada momento…como el ritmo acelerado que caracteriza toda la canción para deconstruirse en la parte final en un cambio agresivo de melodía. Fácilmente podría cerrar el álbum y dejarnos en éxtasis.

Pero faltaba un tema como “Marzo” de “Atlas”, ese golpe emocional y devastador que hace que quisieras odiar con todas tus fuerzas a la banda por dejar al desnudo todos los sentimientos que intentas esconder: “El Este Pt. 2 – Batalla”.  Caes de rodillas junto a la banda a los 2:50 minutos de canción, quieres golpear tu cabeza contra el muro, esos ritmos te desgarran por dentro, esos gritos también ¿Cómo lo consiguen? Frustraciones, miedos, inseguridades, lamentos, fallos, rechazos…el puto himno de las almas tristes en 2016, la jodida esencia de las batallas perdidas que se siguen librando.

Si todo esto te parece poco también puedes deleitarte con el sublime diseño de portada y libreto que encierra este pack. El sueño empieza siempre igual…todo sabe igual, todo sigue igual, pero nada permanecerá…ha llegado el día de Catorce… solo prométeme, solo prométeme que lo escucharás sin prejuicios. No se trata de ganadores o perdedores, de mejores o peores, sino de bandas diferentes. Sin competidor firme en su juego, EL DISCO de 2016.

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