[review] Decapitated - Anticult
Originalidad70%
Producción95%
Visual60%
Gancho80%
76%Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
85%

Por Nekrokosmos

Rafał Piotrowski – Voz
Waclaw “Vogg” Kieltyka – Guitarra
Hubert Wiecek – bajo
Michal Lysejko – batería

1. Impulse
2. DeathValuation
3. Kill The Cult
4. One-Eyed Nation
5. Anger Line
6. Earth Scar
7. Never
8. Amen

Spoiler: si eras fan de Decapitated hace años, este disco te va a cabrear mucho. Ya para muchos su “Mantra” de 2014 fue una decepción total, y si buscas la locura técnica de esa banda que anteriormente practicaba death metal sin lugar para la melodía lo mejor será que des por perdidos a estos Decapitated. Por otro lado si decides “hacer la vista gorda” quizás te encuentres con un gran disco.

Todo cambió para la banda tras el terrible accidente en el cual perdió la vida su batería Vitek, y así en 2008 Waclaw “Vogg” Kieltyka cogió una vez más los mandos para darle un giro de tuerca a la parte compositiva de la banda, que ahora creaba canciones con gancho que se llevaban a juicio por intentar seguir una fórmula marcada. Dejaron de lado la “experimentación” para atreverse en otros terrenos, y la jugada les sale redonda en este “Anticult”. El título es premonitorio: cansados de jugar al juego, han decidido que lo suyo no es un culto único, sino que pueden ser politeístas.

Prepárate para estructuras mucho más simples, para el típico verso – estribillo – verso con un solo de guitarra por regla (es más, las guitarras son las principales culpables de establecer el ritmo con el que respira el disco), pero aunque todo lo dicho haga parecer que estamos ante un disco regulero y algo blando, han sabido equilibrar la balanza con una producción no excesivamente pulida ni tampoco falta de la “profesionalidad” que muchos fans de nuevas generaciones de la banda podrían exigir, y por sobre todo sin concesiones a la hora de planificar la duración del álbum: directo a la yugular, sin relleno, sin tonterías, sin descanso y sin piedad.

Puede resultar curioso mencionarlo en una crítica hacia un nuevo disco de los polacos, pero por momentos el ritmo y groove que trasmite el disco puede recordar a los Sepultura de principios del 2000, y a unos Pantera en sus últimos años. Rafał Piotrowski sigue berreando como si no hubiese un mañana, pero poco más queda de esa banda que grabó discos como “Nihility” u “Organic Hallucinosis”. Su pasado les pisa los talones en canciones como la penúltima “Never”, pero la reinvención es innegable. En directo cumplen de sobra (visto lo visto en el anterior Resurrection Fest), y si les apetecía un cambio de aires lo cierto es que no suena forzado ni falso, sino simplemente extraño viniendo de una banda que hace no tantos años ponía su nombre al lado de Suffocation o Six Feet Under. Divertido, sin muchas florituras ni andarse por las ramas. No puedo dejar de imaginar la cara de los trves al escuchar por primera vez “Earth Scar”.

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