[review] Darkest Hour - Godless Prophets and The Migrant Flora
Originalidad50%
Producción80%
Visual70%
Gancho65%
66%Nota Final
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Por Nekrokosmos

John Henry – Voz
Mike Schleibaum – Guitarra
Mike “Lonestar” Carrigan – Guitarra
Travis Orbin – Batería
Aaron Deal – Bajo

1. Knife in the Safe Room
2. This is the Truth
3. Timeless Numbers
4. None of This is the Truth
5. The Flesh & The Flowers of Death
6. Those who Survived
7. Another Headless Ruler of the Used
8. Widowed
9. Enter Oblivion
10. The Last of the Monuments
11. In the Name of Us All
12. Beneath it Sleeps

No nos engañemos, fue el guitarrista Kris Norris quien puso a Darkest Hour en el mapa. Fueron sus discos, y en especial el “Deliver Us” de 2007, quienes consiguieron que todas las miradas se posasen hacia su death metal melódico tirando al metalcore pero hecho con pasión. Por eso desde su salida en 2009 nada ha sido igual…hasta ahora.

Que tras tres discos correctos pero que pecaban de repetitivos (por no decir poco inspirados), el crowdfunding que realizó la banda para este “Godless Prophets and The Migrant Flora” recibió un gran empuje al saber que Kris Norris volvería a estar involucrado en el proceso, y que el ya legendario Kurt Ballou pondría su grano de arena para devolverle el brillo/agresividad a una banda con mucho talento pero en horas bajas. Mucho de esa “vieja gloria” se ha recuperado en este lanzamiento, que destaca de sobremanera por encima de todo lo que la banda ha editado en la última década.

John Henry ya no suena tan apagado como en el último lanzamiento homónimo, y la mejor muestra de ello es la primera “Knife In The Safe Room” que ataca de manera directa con su hardcore pesado sin frenos. No nos equivoquemos, Darkest Hour no están apelando a la nostalgia de “Deliver Us”, sino simplemente haciendo gala del carácter y personalidad que siempre han tenido (y que ha estado durmiendo en los últimos tres discos). Resulta gracioso que varios temas de este lanzamiento te recordarán a los mismos Converge, y es que la intensidad es la misma, la violencia es la misma, las ganas de comerse el mundo han vuelto a la banda, y Travis Orbin hace un trabajo sublime tras las baquetas.

Si anteriormente te aburrían con partes de guitarra predecibles olvida todo ello, porque inclusive los solos de guitarra vuelven a ser interesantes. En esta ocasión si que partes acústicas como en “Widowed” o interludios limpios como en “None Of This Is The Truth” están colocados en el momento correcto para que surjan efecto, haciendo que dichos pasajes sean aún más melódicos y enganchantes. No se que se habrán tomado Darkest Hour para esta sesión, pero lo que sea les ha llevado a componer temas interesantes y desafiantes una vez más. No inventan la rueda, ya llegaron al pico de su innovación sonora, ahora toca volver a recuperarla.

No es lo mejor que ha sacado la banda ni de lejos, pero con una producción excelente han logrado que nos volvamos a interesar en su música. Ninguna de estas canciones te va a cambiar la vida, pero te harán pasar un buen rato a pesar de que por instantes pienses que ya has escuchado ese riff o ese ritmo en algún otro lado. Sus 45 minutos son los justos para no agotar, y aunque lo que presentan ya lo han hecho otros (incluso ellos mismos, aunque no llegan a plagiarse) es bien recibido que intenten volver a la esencia de la banda. Nada de experimentos y ablandamientos, este es el sonido que estábamos buscando.

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