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[review] "Concrete And Gold", probablemente lo mas flojo de Foo Fighters
Originalidad50%
Producción40%
Visual60%
Gancho50%
50%Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
90%

Por TicTac

Dave Grohl – Voz, guitarra
Taylor Hawkins – Batería
Nate Mendel – Bajo
Chris Shiflett – Guitarra
Pat Smear – Guitarra

1. T-Shirt
2. Run
3. Make It Right
4. Sky Is A Neighborhood
5. La Dee Da
6. Dirty Water
7. Arrows
8. Happy Ever After (Zero Hour)
9. Sunday Rain
10. The Line
11. Concrete And Gold

Que Foo Fighters se han asentado en el mainstream no es un secreto para nadie, pero no debería ser excusa para presentarnos canciones que ni siquiera asoman por las esquinas de su zona de comfort. Demasiado cautos, demasiado seguros, entregan lo justo para que no les crucifiquemos, y a salir de gira.

Quizás el problema principal de “Concrete And Gold” es que en los últimos años Foo Fighters han creado canciones que no tienen identidad ninguna, es decir que podría pertenecer a cualquier disco y nadie se daría cuenta ¿Es esto una fórmula? Empieza a parecerlo, y ¿Para que mentirnos? En un 80% de este álbum (salvando “Run” y “The Sky Is A Neighborhood”) nos aburrimos soberanamente.

Ríete de singles como “The Pretender”, “Best Of You”, “Everlong” o inclusive “Something From Nothing”, porque Foo Fighters no dejan de crear canciones correctas, pero nada que no pueda sonar en cualquier radiofórmula al uso…si estos Foo Fighters fueran una emisora radial española seguramente serían Rock FM. Lo que más nos cabrea, y con motivo, es que Dave Grohl quiera vender la idea de que se trata del disco más grande de la banda por trabajar con el productor con el que ha trabajado ¿Os suena el “Hello” de Adele? Pues este es el responsable -> Greg Kurstin.

Parece ser que han necesitado de muchos trucos para intentar ocultar lo evidente: Paul McCartney a la batería en “Sunday Rain” con Taylow Hawkins al frente, una colaboración fantasma de Justin Timberlake, copias baratas de Beach Boys o The Beatles por un tubo, y por sobre todo una intención descarada de no arriesgar absolutamente nada. Los Foo se han atrevido a reinventarse a lo largo de su carrera, pero ahora se reciclan en su peor yo.

Y es que en “Concrete And Gold” no sobresalen ni las letras, ni la instrumentación, ni la estructura…bueno, solo hace falta escuchar la semi-balada folk “Happy Ever After (Zero Hour)” para saber que podemos esperar de unos Foo a los que ya no se les exige nada nuevo, sino simplemente que mantengan sus nuevos discos a la altura del legado. Duele como fan tener que admitir que tanto Grohl como Hawkins, Mendel, Shiflett y Mendel están en piloto automático, pero mucho mas sosos de lo habitual gracias a un productor de pop. Si Lemmy estuviese vivo para ver esto…

Probablemente sea una píldora difícil de digerir pero a lo mejor deberíamos empezar a asumir que Dave Grohl, aunque sea un héroe del rock y el tipo mas simpático con el que te puedes cruzar, ha convertido a sus Foo Fighters en el producto de oyentes de la M80 Radio y de consumidores de Fnac que mueven sus cabezas en los videos de Instagram sin importar que sea “Breakout” o “La Dee Da” la canción que esté sonando en un concierto secreto de la banda. Mucho filtro para ocultar un disco que prometió mucho y entregó demasiado poco.

Ironías de la vida, parece que hasta el propio Grohl se ha dado cuenta del “fallo” y ha colocado las canciones más fuertes del álbum como singles. No, no es que queramos ser haters, simplemente que no nos quieran dar gato por liebre. A esperar al próximo álbum.

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