Texto: Morpheus Misfit
Fotos: Deborah Schaarschmidt

He oido una gran cantidad de veces eso de que Rammstein son una banda de “mucho ruido y pocas nueces”, es decir que llevan mucho espectáculo pero en el ámbito musical se quedan cortos…y quizás tengan razón, si lo que esperas son grandiosos solos de guitarra, registros vocales imposibles o cambios de ritmo a tutiplen, pero os puedo asegurar que la gente que llenó el Palacio de los Deportes en la primera fecha española de la gira de Rammtein pensaba solamente en pasarselo bien, dar unos cuantos botes y corear las canciones que habrán escuchado ya unas miles de veces…porque al cabo de la noche un concierto de una banda como Rammstein no es solo un espectáculo musical sino principalmente un espectáculo visual, con detalles que te quedas comentando durante horas con tus colegas. Algo digno de ver.

Con entradas agotadas desde hace meses, y con unos teloneros que en el ambiente industrial levantan tantas pasiones como los propios Rammstein, el 10 de noviembre el Palacio de los Deportes se convertia en un escaparate de las fiestas electrónicas oscuras para que estos alemanes que vienen levantando polémica ya desde hace mas de una década nos presenten su último disco “Liebe is Fur Alle Da”…y vaya si nos lo presentaron, ya que la primera hora de su show podria resumirse en tocar íntegro (si no solo quedaria alguna suelta) el nuevo disco (que para estas fechas ya estará censurado en media Europa), pero vayamos por partes.

Desde las 17:00 ya se podria ver todo un ejército de seguidores del grupo, que como pasó hace pocos meses con Metallica en el mismo lugar contaba entre sus filas con los estereotipos mas variopintos: industriales de pura cepa, de esos que se compran las máscaras de gas en los mercadillos, los heavies de toda la vida, los góticos, los simplemente atraidos por la cultura electrónica, los rockeros y muchos compatriotas de Till Lindermann que residen en nuestro país y no podrian faltar a esta fecha…pero lo mas gracioso de todo el asunto era el trasfondo de dichas colas, ya que justo enfrente del puesto de merchandising de la banda se encontraba acampando otro ejército muy distinto: el de niñas de 14 años que con sus padres esperaban desde hace dias la llegada de los Jonas Brothers (jeje).

Sobre las 19:45 (como estaba estipulado) se abren las puertas del recinto y empieza el espectáculo…faltando 10 minutos para las 21:00 saltan a escena COMBICHRIST, grupo que por cierto tengo que confesar que no eran santo de mi devoción pero que de alguna manera llegaron a gustarme a lo largo de poca mas de media hora de actuación. Para los que estéis desconectados de esta sub-cultura (como un servidor) pues comentaros que Combichrist son una banda que se apoya principalmente sobre teclados y percusión (ya que no cuentan con guitarristas), principalmente en percusión ya que cuentan con dos “baterias” para su show. Canción tras canción fueron animando al público, con estética cibernética tanto en lo visual como en lo musical, con grandes samplers y repetición de sonidos constantes. Nota sobresaliente al teclista de la banda, quien no paró su ritmo energético durante todo el show (tanto que su pobre crew se tiró todo el concierto levantando el micrófono que el pobre iba tirando a medida que iba moviendose / bailando). Buen show de los teloneros, con el tiempo correcto ya que algo mas seria redundante (o monótono como quiera verse).

P.D.: El sonido del grupo subió unos cuantos decibelios durante la tercera canción y alli se quedó…si los cogiesen en Suecia, ayyyy!!

Ante gritos y cánticos de “Rammstein…Rammstein” sobre las 22:00 (puntualidad alemana, oh dioxxx) se apagan las luces y empieza el festín…OJO: antes de seguir solo comentaros que la siguente crónica será exclusivamente de los detalles mas “visuales” del show, ya que comentar el aspecto musical de un grupo asi (con excepción de que hayan cometido una gran metedura de pata) es absurdo. Intro espectante desde el telón empieza a verse un hacha que se hace camino a través del mismo, para descubrirnos a ambos guitarras (colocados a ambos costados del escenario) despedazando la escenografia para pisar las tablas…el siguiente seria el propio Till, que con una motosierra crea su propia abertura y nos descubre ya toda la escenografia al ritmo de “Rammlied” (primera canción del nuevo disco): ventiladores industriales, cañerias con forma del logo del grupo, juego de luces también con la forma del logo, etc.

De ahi en mas Rammstein pudieron manejar al público a su antojo, que aunque les ofreciese casi una hora de repertorio nuevo (y muy reciente) la gente botaba, cantaba, aplaudia y vitoreaba. Como habia comentado anteriormente la primera hora de show (con excepción mínima de “Feuer Frei”, que tuvo un genial show de fuego y sonó algo distinta que en el disco) se compuso del disco nuevo, canción tras canción, en la cual el vocalista se convirtió en una especie de Alice Cooper con sus trucos preparados (como por ejemplo las típicas máscaras lanzallamas en la propia “Feuer Frei”, el escenario que se eleva por encima del público para derramar un bote de chispas y fuego sobre el teclista – que estaba encerrado en una caja por debajo del escenario – o la lámpara de noche en “Frühling in Paris”). Otros grandes efectos visuales también incluyeron un abastecedor de gasolina, que acompañado de una pistola / mechero, sirvió al vocalista para prenderle fuego a uno de su crew (tranquilos, que el pobre salió ileso, jaja), unos binoculares que lanzaban cohetes al público, efectos de pirotecnia colocados en la bateria (al ritmo de la caja), explosión de confetti y hasta un cañón rosa con forma de polla que durante “Pussy” (single controvertido del nuevo disco) lanzaba espuma al público (no tengo que hacer la alegoria, no?). En el último tramo del show (y luego de una breve pausa) fueron cayendo las míticas “Links 2,3,4”, “Du Hast”, “Ich Will”, “Sonne” y “Engel” (en la que el teclista se subió a una barca hinchable y estubo navegando entre los brazos del público, dando su show particular).

En fin, un set-list en el cual hubo tiempo para mucha pirotécnia, guitarras acústicas, solos de bajo, alguna improvisación de guitarra y mucho himno fiestero, pero en la que quizás faltó la que todo el público estaba pidiendo a gritos: “Te Quiero Puta”. Con un “Gracias Madrid, Buenas Noches” de Till Lindermann (quien no estubo muy comunicativo con el público durante el concierto) se acababa todo, antes de la hora de Cenicienta y con un público que por sus caras estaba contento de haber presenciado dicha gira…Solo hacia falta ver la repercusión en televisión y radio al dia siguiente para ver que Rammstein, hoy por hoy, son una banda que llena estadios y atrae la atención como polillas a la luz…. un show imprescindible para todos los fanaticos del espectáculo.

FOTOS: http://www.goetiametal.com/cronicas/rammsteinenmadrid.html

HACER COMENTARIO A TRAVES DE FACEBOOK

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.