GIRA

V.G.: Para empezar, vamos a preguntarte algunas cosas sobre la gira. ¿Cómo ha estado la parte norteamericana de la misma?

R.B.: Oh, ha estado muy bien. Hemos agotado las entradas en casi todos los conciertos, aparte de los dos primeros, y la respuesta fue increíble. Fue como un paso adelante respecto a las giras anteriores y fue interesante para nosotros porque tocamos el nuevo álbum por primera vez, e hizo falta mucha concentración en ello. Fue muy bien.

V.G.: Como decías, la mayoría de las actuaciones de esa parte del tour agotaron entradas, y no en salas pequeñas, fueron teatros y demás. ¿Cómo os sentísteis con el aumento de público?

R.B.: Sí, sí, entre dos y tres mil personas. Fue como subir un nivel más. Mucho mejor así que si fuera al revés [risas].

V.G.: [risas]. Esperemos que la próxima gira sea aún mejor.

R.B.: Bueno, tiene que serlo. Con Porcupine Tree siempre va incrementando… más ventas, más gente… Y otra vez con este álbum, parece que la cosa sigue yendo hacia arriba. Así que es esperanzador para nosotros, considerando la situación de la industria musical en la actualidad.

V.G.: Felicidades. ¿Qué tal Europa, hasta ahora?

R.B.: Europa ha ido muy bien. Hemos ido a sitios donde no habíamos tocado, queríamos visitar nuevos lugares. Hemos tocado por primera vez en Eslovenia, Hungría… Así que ha ido bien. El concierto de Madrid ayer estuvo muy bien, con 1400 o 1500 personas. Fue un poco mejor que la vez anterior. Probablemente España no sea nuestro territorio más fuerte, pero sin duda vale la pena venir e ir construyendo.

V.G.: En España estáis creciendo, igual que en otros lugares como dices, pero la crisis financiera ha impactado más fuerte aquí que en muchos países y estamos asistiendo a conciertos con muy poca gente. Así que creo que es importante el cambio; el año pasado agotásteis entradas en Apolo, una sala más pequeña que donde tocáis hoy. A pesar de no ser vuestro territorio más fuerte, ¿cúales son vuestras sensaciones acerca de la conexión con los fans españoles?

R.B.: Bueno, el público anoche fue muy bueno; uno de los mejores, en realidad. Muy entusiasta, cosa que nos ayuda, cuando estamos encima del escenario y recibimos esa reacción. A veces tocas en Alemania o Inglaterra y la gente está ahí quieta y bastante reservada, así que sin duda es bueno para nosotros recibir ese tipo de respuesta. Espero que esta noche sea igual.

V.G.: Lo esperamos nosotros también. Hemos visto que iréis a India y Australia. ¿Era algo común en giras anteriores de Porcupine Tree?

R.B.: Emm… Hemos estado una vez en Australia, así que volvemos allí otra vez, e India es algo nuevo. Estamos empezando a recibir ofertas desde sitios de todo el mundo porque el perfil de la banda se está fortaleciendo. Así pues, el año que viene probablemente iremos a Suramérica porque estamos recibiendo muchas ofertas de ahí. De repente, en India nos preguntaron si haríamos de cabezas de cartel de ese festival, y bueno… Porcupine Tree iría a cualquier parte. Sólo es un día, pero parece que va a ser muy grande, alrededor de 10.000 personas, así que esperemos que vaya genial. El tema es que viajamos donde sea; hay bandas que no quieren ir a alguna parte porque no les vale la pena el tiempo que requiere o hay una cierta cantidad de dinero. Pero nos hemos pasado 16 o 17 años yendo alrededor del mundo y construyendo.

V.G.: Tú personalmente estuviste varios años tocando en Japón. ¿Echas de menos ir de gira allí?

R.B.: No mucho. Son dos cosas totalmente distintas, cuando estaba en Japón era muy joven. Empezamos a los 16 o 17 años y cuando el grupo acabó teníamos unos 23, así que tuvimos una intensa carrera en un período corto de tiempo. Es muy diferente, en esos días era muy difícil tener el control. Tienes el control de la música y el resto estaba controlado por la gente y no nos importaba, porque simplemente nos encantaba tocar. Ahora es muy distinto, es más satisfactorio porque la banda puede controlar cada aspecto: adónde vamos, la parte de “negocio”, la promoción… sabemos acerca de todo lo que está pasando. Está muy bien, y además eres mucho más mayor ahora y tienes diferentes sentimientos ahora que cuando tenías 20 años.

V.G.: Sí, pero quiero decir, aunque los aspectos musicales y de negocio sean distintos, ¿echas de menos el sitio, e ir allí con Porcupine Tree?

R.B.: Bueno, Porcupine Tree hemos estado en Japón, pero no en esta gira, aunque probablemente vayamos allí después de ir a Australia. Normalmente, cuando vas a esa parte del mundo haces Japón también. Es gracioso, pero Japón es el único sitio donde Porcupine Tree no ha conseguido crecer. No parece haber ningún interés en Japón por nosotros, no sé por qué.

V.G.: No es muy común, a los japoneses les encanta la música técnica.

R.B.: Sí, no sabemos por qué, pero seguiremos intentándolo [risas].

V.G.: [risas] Hablemos un poco sobre el setlist. Estáis tocando la pieza The Incident entera e incluso Bonnie the Cat.

R.B.: Sí, alternamos entre Bonnie the Cat y otro tema llamado Remember Me Lover, así que va cambiando cada noche. Tampoco podemos dar a la gente demasiado nuevo material. Pero intentamos variar el set un poco.

V.G.: Pero eso supone una hora o casi una hora de nuevo material. ¿Cómo crees que está funcionando en directo?

R.B.: Creo que está funcionando bien, la gente está receptiva con este álbum; es muy dinámico, a veces cae hasta casi nada, sólo un instrumento. Pero el público está muy concentrado, cosa que es genial, especialmente cuando está de pie, porque normalmente la gente está hablando o distraída pero en este caso está disfrutándolo. Realmente nos encanta tocar esta primera parte del set. En la segunda parte podemos relajarnos un poco más.

V.G.: [risas] Habéis tocado esas canciones montones de veces.

R.B.: Sí, realmente sí.

V.G.: ¿Creéis que los fans echan en falta más temas clásicos?

R.B.: Creo que el nuevo álbum es más clásico dentro del sonido Porcupine Tree. Creo que tiene el “feel” de algunos de los discos antiguos. Sobre los temas favoritos, también los tocamos. Tocamos algunas canciones antiguas que siempre tocamos y los fans se enfadan por ello, porque las han visto muchísimas veces. No les gusta que toquemos Trains o The Sound of Muzak. Pero hay un montón de gente nueva viniendo a los conciertos, y quiere oír esos temas.

V.G.: Los “die-hard” fans quieren oírlo todo.

R.B.: Exacto, nunca van a estar felices [risas].

THE INCIDENT

V.G.: [risas] Vamos a hablar un poco del disco. ¿Cuáles son las diferencias principales entre este disco y los anteriores? Habíamos notado ya su gran dinámica…

R.B.: Sí, creo que es muy variado dinámicamente, pero también, la forma en que está construido es bastante rara porque tienes una bonita canción al incio, que va a la estrofa y después al estribillo, y de repente para y ése es el final del tema. Entonces va a otra cosa, en vez de volver a otra estrofa y otro estribillo, ha cambiado a otro tipo de sentimiento. Entonces continúa un tema de 13 minutos, y después otro que dura tan sólo dos. No hay reglas ni barreras, simplemente fluye y es bastante imprevisible, los cambios lo son. Por eso creo que la gente tiene que escucharlo varias veces para entender lo que está pasando. Y creo que es sin duda menos metal que los últimos dos álbumes, un poco más melódico y con un sonido un poco más de rock clásico.

V.G.: Cierto, pero hay algunos temas cortos de uno o dos minutos que tienen una fuerte esencia metal.

R.B.: Oh, sí, son muy pesados. Hay un par que lo son, sí.

V.G.: Cuéntanos un poco acerca del sistema de trabajo en la producción del disco.

R.B.: Bueno, hay dos formas de trabajo en Porcupine Tree, cuando hacemos un álbum. El primer proceso es que Steven escribe solo, graba una demo de las canciones y entonces tocamos encima de ellas, las reestructuramos, etc. Y el otro proceso es que trabajamos todos juntos como una banda. Vamos al campo, en Inglaterra, vivimos en el estudio durante un par de semanas, y cada día trabajamos como una banda, 12, 13, 14, 15 horas al día. Y eso aporta algo diferente también, porque las composiciones tienen más de la personalidad de los músicos. Los temas que Steve escribe son más fuertes, porque es un modelo de cantante-compositor, pero sónicamente, los temas hechos por la banda son probablemente más interesantes.

V.G.: ¿Estos procesos son independientes entre ellos?

R.B.: Sí, lo son. Parte de The Incident vino como fruto de sesiones como grupo. Esos son los dos métodos de trabajo, y claramente no es una batalla, pero por supuesto preferimos las sesiones como banda y él debe de preferir escribir solo. Pero si todo fuera eso, el álbum serían sólo sus temas y si fuera sólo nuestra forma de trabajar serían sólo temas de grupo. Pero alcanzas un cierto nivel de equilibrio, que es bueno para Porcupine Tree. Es duro, como banda, encontrar ese equilibrio. Es como una gran familia, con hermanos y hermanas, cada uno queriendo establecerse, con diferentes carácteres…

M.G.: ¿Cuál es la personalidad más fuerte en Porcupine Tree?

R.B.: Bueno, depende de lo que entiendas por fuerte. A veces dar y dejar a alguien que haga algo es fuerte.

M.G.: Me refiero a dar un golpe en la mesa e imponer algo.

R.B.: Alguien puede venir y decir “ésta es mi idea, quiero hacerlo así”, y puedes pensar que es fuerte. De acuerdo, lo es; pero también lo es si oyes a otra persona con una buena idea y dices “vale, trabaja en eso”. Es difícil, y tenemos nuestro propio enfoque. Creo que Steven es, lo que se llama a sí mismo un “control freak”, que básicamente significa que le gusta cómo hace las cosas y quiere más de él mismo. Como otros músicos, estamos acostumbrados a trabajar con muchos otros músicos diferentes, y la base de ser músico es dar, compartir, oír algo que está haciendo otra persona y trabajar con ello. Así que la respuesta simple: sí, Steven es más fuerte porque refuerza más sus opiniones. Podríamos hacer todos lo mismo, pero perderíamos el equilibrio. Así que es duro, todos queremos aportar nuestras ideas, y es parte de estar en un grupo. Quiero decir, que si hay algo que no nos gusta cómo se ha hecho, no se incluye en el álbum. Al principio de The Incident, la pieza era totalmente diferente, pero simplemente no nos gustó, y él reescribió otra cosa. A veces tiene que ver con quién se siente más fuerte acerca de algo; hay que luchar por algunas cosas. Quiero decir, en el pasado escribí alguna cosa que realmente me gustaba, y Steven dijo “no estoy muy seguro de ello” y yo dije “bueno, déjalo ahí y vive con ello por un corto tiempo”. Un par de días más tarde le encantó y lo quiso allí. En esos momentos se trata de intentar que tus ideas tengan un hueco, y con cuatro personas haciéndolo puede ser muy interesante.

V.G.: Cuéntanos un poco acerca del siguiente paso después de componer y hacer los arreglos, sobre la propia grabación.

R.B.: Mucho de lo que hago en las sesiones de la banda en el estudio es improvisar. Y mucho de ese material funciona bastante bien; y si siento que funciona, no hay motivo para volver a hacerlo. En el caso de los teclados es un “lead”, así que no importa dónde lo grabes [N.d.R.: los teclados se graban casi siempre “por línea”, no hay necesidad de una sala ni microfonía especiales]. Obviamente, para las guitarras y las baterías, donde afecta al sonido, vas a algún otro sitio a grabarlas. Así que mucho de lo que hago se hizo en el estudio donde estuvimos juntos, al que volví después solo durante una semana, y trabajé en las pistas ahí. Gavin hizo sus baterías en un gran estudio en Londres llamado Air Studios. Muy buenos estudios con salas e ingenieros geniales. Steven hizo sus guitarras en su estudio en Estados Unidos, por todo el equipo disponible allí: diferentes opciones, amplificadores, etc. Así que esta vez fue básicamente todo en estudios, pero a menudo de forma separada, cosa que explica por qué el álbum está producido por Porcupine Tree, porque todos somos responsables de nuestras propias aportaciones.

V.G.: ¿El álbum está autoproducido?

R.B.: Sí.

V.G.: Lo habíamos leído, ¿pero cómo se lleva a cabo eso? Sabemos que Steven es técnico de sonido, así que, ¿está presente en todo el proceso?

R.B.: No, somos todos técnicos. Hemos estado trabajando en la música durante mucho tiempo. Gavin grabó sus propias baterías, a veces lo hace en casa como en Fear of a Blank Planet. Yo grabo todos mis telcados, y tomo decisiones sobre la marcha sobre ecualización, etc. Así que todos somos responsables. Steven mezcló el álbum.

V.G.: Sois bastante independientes los unos de los otros, entonces.

R.B.: Bueno, sí, yo he estado trabajando en la música desde que tenía 17 años, y todos tenemos bastantes conocimientos, pero Steven lo mezcló, aunque ha sido producido por la banda.

V.G.: ¿Se creó el concepto del disco antes de la grabación del disco y de todo el proceso?

R.B.: Sí, es algo que dejamos hacer a Steve, como letrista, le damos la libertad de escribir las letras que quiera: encontrar el concepto, el tema, la idea que dirige el disco. Por eso es el líder de la banda, porque determina el concepto y la idea del proceso. Así que eso se escribió primero, con esta idea del incidente, siendo esta pequeña palabra que en Inglaterra suele representar eventos bastante dramáticos. Puede ser cualquier cosa desde un asesinato, un accidente de coche, una investigación, etc. Y la idea que había era que detrás de una palabra tan pequeña puede haber consecuencias devastadoras para la gente. Así empezó a escribir sobre estos temas, que pueden ser un culto religioso, un asesinato, un accidente de coche, cosas que le han pasado a él, cosas de la infancia, etc. Y así vinieron todos estos incidentes.

V.G.: Muy amplio, sí. ¿Qué pasó para que el tema principal creciera tanto al final? Hemos leído que duraba unos 35 minutos, y al final hace más de 55. ¿Tiene que ver con lo explicaste antes?

R.B.: Sí, tiene que ver con las sesiones como banda. Trabajamos en cosas y había dos o tres piezas que hicimos en el estudio y encajaban muy bien en la sección final de The Incident. También había un tema llamado I Drive the Hearse, que originalmente debía ser un tema aparte pero Steve sintió que ese era el tema para acabar The Incident. Nos gustaba el final de la que viene antes porque acaba de forma muy dramática, pero Steve se sentía más cómodo con esa como final para el ciclo del concepto. Y así se convirtió en un tema de 50-55 minutos.

V.G.: ¿Cómo está yendo la venta de discos?

R.B.: Hasta ahora, mejor que en el último. No sé cómo irá al final, porque casi todos los grupos están vendiendo menos. Es como Opeth (N.d.R.: Lucíamos una camiseta de Opeth durante la entrevista), han vendido menos copias de este álbum pero tienen más éxito.

V.G.: Sí, como banda de directo.

R.B.: Sí, más gente está yendo a sus conciertos, lo que significa que hay más gente descargando su música gratis, porque más gente les está escuchando.

V.G.: ¿Estáis vendiendo mucho durante los conciertos, comparado con las ventas en tiendas?

R.B.: Nunca vendemos el último álbum en los conciertos. Podríamos ganar más dinero, pero no estamos interesados en hacerlo porque preferimos que la gente lo compre en las tiendas, cosa que ayuda en las posiciones en las listas. Y las posiciones en las listas han sido mucho mejores en todas partes, en todo el mundo.

V.G.: Felicidades de nuevo. ¡Todo son buenas noticias!

R.G.: ¡Sí, lo son!

EQUIPO

V.G.: Hablemos un poco del equipo. Utilizas un set de teclados bastante grande. ¿Lo cambias entre gira y gira?

R.B.: Un poco, sí. Siempre intento pensar en la configuración perfecta, pero nunca puedo conseguirla. Intento hacerla más pequeña, pero al final resulta que es más grande [risas]. Al fin y al cabo, se trata de una banda de rock progresivo, así que es normal… Realmente, el proceso de grabación es lo que determina lo que llevaré después en directo. Cuando estás grabando, vas cambiando, tienes tantos aparatos como puedes, cambias de uno a otro y todo lo que importa es que suene bien para el disco. Cuando empiezo a pensar en el concierto, empiezo “oh, cogeré este… Ah, pensaba dejar este, pero es muy importante. Oh, espera, tengo que tocar este tema, así que tengo que coger este y ese.”. Y al final, resulta que se ha vuelto todavía más complicado.

V.G.: [risas] Así, que, ¿comparado con el de la gira del Fear of a Blank Planet?

R.B.: Ahora llevo más “gadgets”. Solía llevar teclados analógicos a menudo, pero después es un problema.

V.G.: Sí, no son muy fiables ni resistentes.

R.B.: No, cuando ves cuánto movemos el material arriba y abajo… Tengo algunas buenas simulaciones de ellos, como un “hardware bank” de un Prophet V, y es una réplica natural del banco del Prophet y todos los controles están en el mismo sitio y funcionan de la misma manera. Me gusta cambiar los sonidos mientras estoy tocando, así que…

M.G.: ¿Cuánto se parecen el sonido digital y el analógico?

R.B.: Son bastante parecidos. Igual que uso muestras de Mellotron y de órgano en el escenario, y en el contexto del directo suenan bastante bien. Si estás en el estudio, usas el aparato real, porque puedes, pero el sonido es muy cercano al original.

V.G.: Así que los instrumentos “vintage” que usas en el escenario son muestras.

R.B.: No, son instrumentos virtuales, en software. En el disco he usado también, es como tecnología moderna con estilo antiguo. Y es un reto para mí, porque realmente soy programador o diseñador de sonidos más que teclista, así que es un reto trabajar con este software digital y hacerlo sonar tan real como sea posible.

V.G.: No es muy común llevar un Virus [N.d.R.: el Access Virus es un sintetizador muy popular en la música electrónica] en un contexto de banda de rock. ¿Qué sacas de él?

R.B.: Bueno, la primera vez que lo probé me encantó. La gente cree que determinados modelos o aparatos sirven para un determinado estilo de música, pero no es el caso. Lo único que afecta al sonido es la persona. Está ahí, podrías dar el mismo material a dos personas y lo harían sonar completamente diferente. Así que no es que un sintetizador sirva sólo para un tipo de música; todos son bastante parecidos, con diferencias sutiles, y tendríamos que ser capaces de hacer cualquier cosa con ellos. Uso Reason como software y la gente me dice “oh, pero eso es para música techno”. Pero eso es porque no miran más adentro, qué pueden hacer con él.

OTROS

V.G.: Un par de preguntas para finalizar. ¿Escuchas a nuevos grupos?

R.B.: No escucho mucha música nueva cuando estamos de gira, intento más bien leer y dormir [risas]. Más bien intento cavar en el tiempo y mirar atrás, mucho material antiguo. He estado escuchando el último disco de David Sylvian, muy interesante y avant-garde. No es como un álbum, es algo diferente, no sé por qué.

M.G.: ¿Has escuchado una banda española de los 70 llamada Triana? Está entre el flamenco y el prog rock, al final de la dictadura franquista.

R.B.: ¡Oh! No, no la he escuchado, pero suena interesante. Seguramente Steve les conozca, tiene un conocimiento enorme, y está ecuchando música todo el tiempo. Hay un montón de bandas que todavía están sacando muy buen material, como Radiohead, Sigur Rós, que me gustan mucho… El nuevo álbum de Katatonia está muy bien.

V.G., M.G.: Sí, es genial, los dos últimos lo son. Para acabar, ¿podrías hablarnos un poco sobre proyectos paralelos?

R.B.: Bueno, después de que acabemos este ciclo de álbum, estaremos muy hartos de los demás miembros del grupo, no querremos vernos en mucho tiempo.

V.G.: [risas]

R.B.: Por ello es porque Porcupine Tree ha perdurado todo este tiempo, por las pausas. Cuando piensas en esas bandas de los 70, no duraban mucho; hacían muchos discos pero no podían durar mucho. ¿Puedes imaginar hacer un álbum, una larga gira, y después volver al estudio a trabajar? Es demasiado. Así que haremos una larga pausa… Steven hará un nuevo disco en solitario. Yo tengo la opción de hacer un nuevo disco en solitario, pero prefiero trabajar con otra gente, estoy más interesado en el contexto de trabajo con otra gente, me aburre mucho hacer un álbum en solitario. Quizá haga algo con Steve Hogarth, somos muy buenos amigos y hemos estado mucho tiempo escribiendo cosas juntos, así que quizá haga un disco con él. Todos los demás tienen un montón de cosas que hacer y bueno, seguro que tendremos una lagra pausa antes de empezar de nuevo.

V.G.: Bueno, Richard, gracias por todo. Esperamos con ganas el concierto de esta noche.

R.B.: Gracias a vosotros. ¡Nosotros también!

Por Victor Granell

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