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Por Ashborne

1. Muramasa
2. Have a Blast
3. Facepalm Mute
4. Ji
5. Scarlet
6. Luck as a Constant
7. Ragnarok
8. The Gods Must Be Crazy!
9. Make Total Destroy
10. Erised
11. Epoch
12. Froggin’ Bullfish
13. Mile Zero
14. Masamune

Misha “Bulb” Mansoor — guitarras, producción
Jake Bowen — guitarras, programación
Matt Halpern — bateria
Spencer Sotelo – voz
Mark Holcomb — guitarra
Adam “Nolly” Getgood – bajo

Century Media Records

Periphery asomaron la cabeza en la escena musical allá por el 2010, con un sentido del gusto y de la vibración excepcionales. Eran jóvenes, y su sólido debut impactó en el campo progresivo como muy pocos, por eso nos preguntamos que ha pasado a partir de aquí. Lo único que ha cambiado es que Periphery son algo mayores, y este Periphery II suena mas bien a una banda haciendo versiones de si misma. Periphery II: This Time is Personal no nos ofrece nada nuevo ni diferente, aunque si suple un poco los errores del anterior (los coros de Spencer Sotelo y las baterías artificiales). Este lanzamiento puede verse como un manifiesto a solidificar lo que ya tenian hecho en el pasado, con 14 canciones que bien podrían haber formado parte de Periphery I y nadie se habría dado cuenta.

La segunda parte de Periphery se queda corta en que consiste prácticamente en 4 canciones muy largas, y en que parece estar formado por lados b. Posee canciones como “Froggin´Bullfish” o “Masamune”, con inicios y finales brillantes pero con material de relleno intermedio. Parece ser que la inspiración no estuvo de su lado, aunque encontremos joyas del tamaño de “Ji” o “Scarlet”, que con puentes de guitarra limpios demuestran a su vez el gran talento que esconde Spencer Sotelo en su voz. El registro de Sotelo y sus melodías se acercan muchas veces al de Corey Taylor en Slipknot, lo cual puede resultar irónico ya que la edición especial de este disco incluye una versión del “The Heretic Anthem” de los enmascarados.

Sin duda la canción que sobresale de todo el disco, por su efectividad y composición, es “Ragnarok”, con riffs abiertos y estructuras melódicas que evocan al “Schism” de Tool. Misha Mansoor ha comentado varias veces su admiración por la música electrónica, y lo deja ver esta vez en “Rececar, aunque los pasajes introductorios en esta ocasión sean menores que en la versión anterior. Para una banda que ha moldeado los elementos de Meshuggah y Dream Theater en un único sonido y ha logrado salir airoso, en esta ocasión no han sabido explotar al máximo todo el potencial que puede ofrecer un segundo álbum.

El movimiento djent es tan cuestionable como lo fue en su día el nu metal, evolucionando a pasos gigantes y viendo la realidad. Para Periphery la realidad es que tienen dos discos en la manga, ambos con la misma cara de la moneda y casi iguales. Para los fans esta continuación del esfuerzo del 2010 será recibida con jolgorio y excitación, aunque el resultado final es un plato que ofrece a partes iguales dulce y amargo…todo ello a pesar de todos los cellos, violines y solistas invitados. Bueno, pero no tan bueno como se esperaba.

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