Hablar de OCEANSIZE es hablar de innovación, de re-invención, de buscar su propio sonido constantemente y, como no, de evolucionar y crecer. Cuando escuchas una banda y no la puedes encasillar dentro de un estilo y/o etiquetarla para mí es algo netamente positivo. Es no tener límites a la hora de componer, es no fijarse en que hacen los demás, es no seguir las modas y las normas que dicte la sociedad musical. Es, por lo menos, la única manera que conozco de crecer haciendo música, de poder evolucionar y, como no, de sentirse satisfecho y de llegar a casa y tener esa sensación de inmensa felicidad que es hacer la música que a uno le apetece.

Los ingleses OCEANSIZE tienen muchísimo de ello. Pareciera ser una constante de esta nueva oleada de bandas que hace algunos años aparecieron, movimiento que se ha denominado Post Rock y que los tiene como uno de sus estandartes. Aunque la banda esté a punto de cumplir una década de existencia y nos queden algo lejanos sus dos primeros discos (“Effloresce” de 2003 y “Everyone Into Position” de 2005), creo que su punto culmine lo tuvieron en “Frames” su disco editado en 2007, que es una auténtica joyaza de la música. Disco que hay que escuchar mil y una veces, en mil y una noches y sacarle todo ese jugo que tiene. A tres años de haberse editado os puedo asegurar que a día de hoy se le seguirían descubriendo cosas.

El disco en cuestión, con el curioso título ‘Self Preserved While The Bodies Float Up’, se abre con la taquicárdica Part Cardiac. Una contundente y pesada canción que en sus aguas confluyen desde la psicodelia setentera hasta el caótico desorden que unos Nirvana pudieron regalarnos en su primer larga duración ‘Bleach’. La fuerte presencia de la batería de Mark Heron nos anunciará que la canción cambia y así aparece Superimposer. Tema con un poco más de brío y con una sincopada batería que hará la delicia de nuestros oídos, al igual que la cálida y cercana voz de Mike Vennart, sí el mismo que antes nos había berreado infernalmente para abrir el CD. Las guitarras de Steve Durose y Gamble una auténtica delicia. Final realmente atronador que de deja boquiabierto.

A cada paso, más notorios se harán los pies de plomo con que la banda irá pisando a través del larga duración. Otro frenético comienzo con una efervescente y paranoica batería nos dirá que Build Us A Rocket Then… ya está entre nosotros. De verdad, el despliegue de Mark Heron en su kit de batería durante todo el disco es realmente impresionante pero en esta canción los calificativos se quedarán completamente cortos. El tema es una auténtica sónica montaña rusa que en cada uno de sus pasajes nos muestra una cara diferente a la anterior como si de un complejo de personalidad múltiple se tratara. ¿En menos de cuatro minutos todo esto es posible? Claro… estamos hablando de OCEANSIZE.

Casi nueve minutos tendrá de vida Oscar Acceptance Speech, tiempo suficiente para nacer, morir, resucitar y pasar a la gloria entre todos nosotros. Canción o mejor dicho un verdadero viaje sideral en el que encontraremos múltiples atmósferas sonoras y llenas de emotividad. En los primeros casi dos minutos, revoloteará por el jazz con la aportación del piano y a posteriori encontraremos más de esa cargada psicodelia y sonidos provenientes de las entrañas de los primitivos Black Sabbath. Para lo últimos noventa segundos la banda recurre a la magia para que el piano y un carismático arreglo de cuerdas vengan a decirnos adiós.

Ransoms es un verdadero rescate que apela a la melancolía y a los sentimientos a flor de piel para desarrollarse. Es una canción que se mantiene constante mientras está sonando pero lo bueno de ello es que nos va manteniendo en vilo… tocando al máximo esa tirante fibra que tenemos dentro nuestro y que está a punto de romperse. A Penny’s Weight continúa la estela místico-melancólica de su predecesora, no golpea tanto, pero también emociona.

Silent/Transparent es la otra canción larga, ocho minutos y medio exactamente, y en gran parte de la misma los sonidos saldrán dulcemente por los altavoces o herméticos cascos como es mi caso. Las guitarras se divertirán en un universo lleno de delays y de chorus (efectos/pedales para los no entendidos en la materia) y la voz de Mike Vennart será realmente suave y cálida durante los primeros seis minutos y después se esfumará para dejar paso a la ensoñación instrumental. Parte final, como perfecta alucinación colectiva con regustillo a Smashing Pumpkins.

A estos chicos les van los títulos complicados y enrevesados y, It’s My Tail And I’ll Chase It If I Want To, es otro de ellos. Allí encontraremos otra genial muestra técnica del magnífico batería Mark Heron y donde prácticamente reinará la instrumentación dejando la voz en un segundo plano. Eso sí, preparaos para cuando Mike Vennart aparezca en escena… sin palabras.

La primera y rápida traducción que le podemos dar a la palabra Pine en inglés es pino o piña pero si, en cambio de ser un sustantivo lo trasladamos a un verbo, significará tristeza o añoranza y justamente esto último es lo que la canción nos transmite. Nuevamente los arreglos orquestales aparecerán, una tenue y redoblante batería y la voz casi susurrante del cantante hará todo lo demás. Sencillamente espléndido.

Aunque en su origen Superimposter parece ser una extensión del atribulado brazo del tema anterior, poco a poco la canción ira subiendo pequeños peldaños donde la voz de Mike Vennart se escuchará hasta el infinito y lamentablemente dictará la sentencia final anunciando que este larga duración ha llegado a su ocaso.

El disco saldrá editado en una versión normal en CD, una en mediabook con Bonus Track y otra en vinilo. Además, la banda estará tocando en España la primera semana de Noviembre, 4 fechas exactamente. Ya lo sabéis, informaros y no faltéis a esa cita en directo con la buena música.

¿El tamaño del océano se puede calcular? Talvez… ¿El volumen y la magnitud del talento de OCEANSIZE? Definitivamente no…

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