Lars Ulrich ha negado una vez más que “la codicia” de la banda haya sido el detonante para el caso Napster.

En el año 2000 el artista encabezó la caza de brujas de usuarios de la plataforma de intercambio de archivos al desvelar los nombres de más de 300.000 usuarios que habían descargado canciones.

El caso está ya cerrado y esos 300.000 usuarios fueron apartados de la plataforma en su momento, una prohibición que sentó como una patada en el estómago a los fans de Metallica.

A día de hoy Lars Ulrich es amigo del co-fundador de Napster e inversor de Spotify Sean Parker, llegando a asistir a su boda. El domingo Ulrich fue entrevistado sobre el caso Napster, y le preguntaron si hubiese hecho algo diferente si pudiese, a lo que contestó:

“Creo que nos hubiésemos educado mejor los unos a los otros si hubiésemos sabido lo que realmente pasaba. Hay que recordar que esto empezó como una pelea callejera, esto no tenía nada que ver con el futuro de la música, ni con el negocio musical, ni con el dinero, sino que era una pelea callejera en un callejón”.

En mayo del 2000 Ulrich entregó 60.000 páginas a Napster Inc con 335.435 nombres de usuarios que habían descargado o compartido canciones de Metallica, a lo que la compañía respondíó eliminando las cuentas de por vida.

Ulrich continúa: “Me presenté en su compañia con una furgoneta llena de papeles, y quizás no haya sido la mejor idea del mundo, pero al menos gané la discusión. Entiendo que no fue la mejor estrategia de marketing del mundo, pero en ese momento parecía una gran idea”.

Años después Metallica recibieron con brazos abiertos la era musical digital: en diciembre de 2012 sus 9 discos de estudio, así como muchos directos, estaban disponibles en Spotify.

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