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Texto: Mariano Bacigaluppi
Videos: YouTube
Promotor: Rock N Rock

Ni siquiera han pasado doce horas de lo que pude vivir anoche y aún tengo el sonido atronador retumbando en mi cabeza y el Heavy Metal corriendo por mis venas. Será bastante difícil de superar incluso hasta por los propios ManOwaR. Fueron ciento cincuenta minutos de auténtico Heavy Metal. Ese Metal poderoso, atronador e incomparable que la banda suele desplegar en sus conciertos, excepto que muchas veces viene de la mano con solos interminables, charlas pro-Heavy Metal a cargo del multilingüe bajista Joey DeMaio y canciones alargadas hasta límites insospechados. Anoche, no hubo nada de eso extra… tan sólo Heavy Metal y del mejor.

Las puertas se abrieron algunos minutos después de las 19.00hs pero el pasaje de los heavys asistentes a la Misa del Metal fue extremadamente lento, por los exhaustivos cacheos y la prohibición de cámaras dentro del recinto (aunque muchos sinceramente se las ingeniaron para guardárselas en recónditos lugares para poderla pasar) y esa fue la principal causa que la banda americana no pisara el escenario hasta las 21.00hs.

Los provenientes de New York y después de que su mítica intro sonara “From United States of America… All Hail… MANOWAR” arremetieron a toda velocidad y potencia con la canción que le da nombre a la banda… Manowar sonó a gloria y desde la primera milésima de segundo que se adueñaron del stage, los más de dos mil asistentes quedamos rendidos a merced del poderío del grupo. La excusa, como si fuera necesaria, de esta gira era la re-grabación del primer disco “Battle Hymns” y así fueron cayendo una a una las canciones de éste larga duración que ha marcado la vida de muchos amantes del género. Death Tone fue la siguiente en sonar e inmediatamente Metal Daze. Así fue durante prácticamente todo el concierto, sin pausa alguna ni presentaciones entre tema y tema, puro y duro Heavy Metal.

Prosiguiendo su cabalgata hacia la gloria continuaron ejecutando sus himnos de batalla como Fast Taker, Shell Shock y la épica y arrolladora Dark Avenger, canción que hacía muchísimo tiempo que no escuchaba y ya son, por lo menos para mí, casi dos décadas asistiendo a conciertos de los Reyes del Metal. A todo esto, ya íbamos por la media hora de concierto exhaustivo y sin parar ni un sólo instante y os puedo asegurar que a muchos en esos instantes se nos cruzó por la cabeza lo de que Eric Adams es Dios. Es sencillamente increíble, como el vocalista con casi sesenta años sigue cantando de esa alucinante manera.

Cuando los primeros acordes del bajista presagiaron que íbamos a vivir algo grande, no nos equivocamos en lo más mínimo. Los diez minutos de Battle Hymn sonaron a gloria, a perfección, a poderío cien por cien ManOwaR. Otra cosa que debería reivindicar y mencionar son los potentes y certeros golpes de Donnie Hamzik. El nuevamente reclutado batería dio auténticos mazazos durante toda la noche y ya ni que hablar de los taladradores y penetrantes bombos que cada vez que sonaban eran como genuinas puñaladas en nuestro pecho.

La banda se retiró del escenario, pero rápidamente volvió a escena el guitarra Karl Logan para regalarnos un solo e inmediatamente, sin respiro, los clásicos de la banda comenzaron a llover uno tras otro. El primero en decir Hail fue Brothers Of Metal y después una seguidilla clásica a más no poder que nos dejó literalmente atónitos y estupefactos. Blood Of My Enemies fue majestuosa, digna de los Reyes del Metal, al igual que la vertiginosa Kill With Power. Todavía retumba en mi memoria esos DIE! DIE! Y con un Eric Adams dándolo absolutamente todo en cada grito.

De otro de los grandes discos de la banda y, que por cierto le da nombre, sonó Sign Of The Hammer y a posteriori fue uno de los momentos de la noche. La interpretación de Fighting The World enloqueció a todos los presentes. Hacía muchísimo tiempo que esta simple pero efectiva canción no sonaba en directo, pero fue coreada de principio a fin por las dos mil almas sedientas de Heavy Metal que invadimos la madrileña Riviera. Seguidamente, sin respiro, otro de los grandes instantes que se quedarán grabado a fuego y acero en nuestras retinas. Con un previo recordatorio de tan sólo tres minutos haciendo referencia a Scott Columbus, fallecido la semana pasada y aún sin saber la verdadera causa, a cargo de Joey DeMaio la banda ejecutó Gates Of Valhalla, temazo donde los haya y distinguida e ilustre interpretación por parte de los cuatro guerreros. Otra que hacía mucho tiempo que no sonaba y con un nuevamente impresionante y sensacional Eric Adams.

Con Heart Of Steel a más de uno se nos debe haber erizado la piel y lo que prosiguió fue el solo del bajista de la banda, metiendo entre medias su famosa interpretación del clásico de Rossini, William’s Tale. En conjunto no llegó a los seis minutos de interpretación instrumental. El tercer gran momento de la velada, vendría con esa especie de himno inmortal que la banda posee. No es otro que ese grito de guerra bautizado como Hail & Kill y sí amigos… La Riviera enloqueció y quedo patas arriba.

Otras de las que sonaron fueron Metal Warriors y The Gods Made Heavy Metal e instantáneamente un triunvirato feroz y veloz por partes iguales. En primer término House Of Death, seguida de Hand Of Doom y una de mis preferidas de la banda, The Power. Otra de las canciones que hacía varios años que no la escuchaba en directo y que me dejo literalmente noqueado. Escuchar a Eric Adams cantar aquello de “This power’s greater than love and of hate, this is the power of will and of fate” pero sobretodo gritar aquello de “The Power Of Blood… The Triumph Of Steel” no es apto para cardiacos.

La banda se retiraría una vez más del escenario y a los pocos instantes volvió Joey DeMaio para preguntar si queríamos escuchar más canciones y… ¿A qué no sabéis cual fue la atronadora respuesta?… Y así llegamos a otro momento cumbre de la noche. Los acordes de Warriors Of The World comenzaron a sonar y todos los presentes con las pocas fuerzas que nos quedaban entonamos el coro del principio con un volumen más alto que el infierno. Tanto fue esto, que el propio Karl Logan apartó su guitarra y juntando sus manos en señal de agradecimiento no paraba de darnos las gracias. Otra de las simples pero efectivas canciones de Los Reyes que a esta altura ya es un verdadero himno prácticamente infaltable en las ceremonias bañadas en acero de la banda.

Ya sumábamos dos horas y diez minutos de completa Agonía y Éxtasis pero aún faltaba un Número Uno para nosotros Guerreros del Mundo e integrantes de la Armada de los Inmortales… Con ustedes señoras y señores Black Wind Fire And Steel. Y de verdad… ya no existen palabras para poder explicar todo lo que vivimos.

Tan sólo me resta decir que ojalá la banda se haya convencido de cuál es el camino a seguir y que es esencialmente lo que los fans quieren. Metal, metal y más metal… y eso es algo que ellos saben de sobra como materializarlo. ¡¡Larga Vida a Los Reyes del Metal!! Hail Brothers!

FOTOS: http://www.goetiametal.com/cronicas/manowarenmadrid2011.html

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