Texto: X.F. Remorse
Fotos: Joel Repriso

Curiosa iniciativa promocional la que organizó la bebida energética Monster el pasado jueves 7 de junio en Barcelona. Había mucho misterio alrededor de este evento, del que casi nadie tenía información y lo único que se sabía era que en varios medios se había sorteado la posibilidad de que los agraciados fueran “raptados” por Angelus Apatrida.

Un grupo de unas 25 personas, entre los ganadores del concurso y periodistas, fuimos citados a las 18:00 delante de la sala Razzmatazz. Nadie sabía qué pasaría ni dónde. Subimos a un autocar y, cuando quedaban 5 minutos para llegar a un sitio que no sabíamos aún cuál era, nos vendaron los ojos. Bajamos del autocar, lógicamente ayudados y, tras medio minuto en total oscuridad, nos hicieron sacar las vendas. Justo en ese momento, y delante mismo de nosotros, Angelus apatrida empezó a tocar.

Las sensaciones estaban entre la euforia por ver a este grupazo y la sorpresa de la propia situación, con lo que al principio los pocos congregados ahí estábamos más por preguntarnos qué era aquello que por disfrutar del concierto. Poco a poco, con todo, el personal se fue animando. No había escenario, los músicos estaban a ras de suelo en el garaje de una nave que era el almacén de Monster, con lo cual la sensación de proximidad, casi incluso de ensayo “garajero”, lo daba un toque de autenticidad almomento.

Los organizadores habían dispuesto comida y bebida (cerveza, que tuvo más éxito que la propia bebida promocional) para los asistentes, y el concierto se fue calentando, hasta el punto que se suponía que tenían que tocar como mucho 5 o 6 temas y, animados por la gente, que cada vez se aproximaba más a los músicos, y el calor imperante, el grupo alargó su repertorio.

Estaba previsto un set corto basado en los temas que han estado tocando en su gira europea con 3 Inches of Blood y Havok y pertenecientes sólo a sus dos últimos discos, pero acabaron tocando, a petición del público, temas de su segundo álbum (“Give’em war) que hacía tiempo que no tocaban (Guillermo, que estuvo todo el rato muy comunicativo y derrrochando simpatía, dijo, medio en broma medio en serio, que no sabía si se acordarían de hacerla), e incluso algunas versiones, como Be quick or be dead de Iron Maiden y Domination de Pantera.

La experiencia fue excelente, porque combinó la profesionalidad y la calidad de la banda por excelencia del thrash español en la actualidad con el hecho de que fuera un concierto a ras de suelo, por sorpresa y en un garaje, lo que dio ciertamente un toque muy curioso.

La gente, que al principio estaba algo fría porque no sabían qué pasaría, acabó como loca mezclándose con los músicos y haciendo headbanging y pogos. El ambiente, así, fue muy festivo. A Angelus apatrida se les veía disfrutar de lo lindo, algunos periodistas acabaron metidos en el pogo, había miembros de conocidas bandas catalanas como Crisix, The eyes o Vivid Remorse metidos ahí también y los ganadores del sorteo como niños con zapatos nuevos.

Tras el concierto los músicos estuvieron departiendo con los asistentes. La poca gente que había, todos ellos privilegiados, hizo que se creara un ambiente de proximidad y camaradería. Músicos hablando con músicos y con fans que pedían autógrafos y éstos charlando tranquilamente con sus ídolos en un ambiente muy cercano.

Evidentemente que no hay evento promocional que no sea un acto de marketing en pro de aumentar las ventas de un producto. No hay nada de malo en ello, todo al contrario: bienvenidas sean estas iniciativas que permiten que algunos aficionados puedan disfrutar no sólo de la música de sus ídolos sino de la forma de ser de éstos, puesto que si algo son los de Angelus es que son gente con los pies en el suelo y totalmente cercanos, y esto aún los hace más grandes.

FOTOS: http://www.goetiametal.com/cronicas/elraptodeangelusapatrida2012.html

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