Por Nekrokosmos

Director: Damien Chazelle

No tienes que ser baterista ni ser un fan de la música para sentirte atraído por este drama. Corta, entretenida, visceral y no convencional…a mi me han ganado.

Hay una leyenda que reza que los bateristas son los músicos mas brutos y salvajes. Ahí tenemos a Animal de los Muppets, o miles de referencias dentro del mundo de rock que lo corroboran. ¿Aplicado al jazz? Sexo, drogas, improvisaciones alocadas y mucho talento bañado en alcohol…exactamente como se ha retratado a los bateristas de jazz en la gran pantalla hasta el momento. Chazelle, con un film desafiante y atrevido, da por primera vez una mirada diferente en uno de los films mas logrados de 2014 en el género musical. Sin duda el peso recae totalmente en los papeles interpretados por Miles Teller (alumno) y J.K. Simmons (profesor), sin ellos el film no sería el mismo.

Whiplash-5547.cr2Mas que un film que trata de reflejar al músico como un super héroe anónimo caído en desgracia, Whiplash trata mas sobre la relación entre maestro y aprendiz y deja al espectador en la incómoda decisión de juzgar los límites y métodos que se pueden aplicar a los alumnos para llegar hasta la añorada genialidad. Miles Teller, acostumbrado a papeles en películas tontas para adolescentes, interpreta el papel de su vida y es baterista en la vida real (por lo cual las escenas donde toca la batería son reales, aunque no grabadas de corrido), y de J.K. Simmons solo vamos a decir que se rumorea que podría llevarse un Oscar por el papel de profesor abusivo y perfeccionista para el que no existe ni siquiera una delgada línea entre el bien y el mal en cuanto al éxito profesional se trata.

¿Dejarías a tu pareja para enfocarte obsesivamente en tu trabajo? ¿Aguantarías todo tipo de presión y stress para ser el mejor? ¿Renegarías de los valores que te han inculcado en el seno familiar para obtener la aprobación de quien realmente te comprende? Son todas éstas las preguntas que nos hacemos durante el minutaje de Whiplash, un film donde un simple “buen trabajo” se puede tomar como un insulto, y donde la humillación está a la orden del día si eso te lleva a ser mejor en lo que haces. Todo esta cuidado al detalle en la película, desde el vestuario (donde la ropa oscura y las maneras hacen ver a J.K. Simmons como un dictador sin escrúpulos), hasta las referencias reales como a “The Bird” o la iluminación sombría que añade mas tensión a las prácticas en el sótano de una de las mejores escuelas de música de EEUU.

w4Ni siquiera el suicidio de un antiguo alumno de la escuela ante las constantes presiones arroja una arruga de culpa en el rostro de J.K Simmons, quien también engaña por momentos de lucidez en los que da la sensación de un maestro agradable y compasivo, hasta que una nota se toca incorrectamente. Es el romanticismo que se eleva a la máxima expresión en la creatividad que se alcanza tras el sufrimiento lo que glorifica esta nueva aventura cinematográfica, que de otra manera sería poco creíble en un mundo real donde ni las autoridades de la escuela ni los propios alumnos aguantarían tanto abuso.

Un uso inteligente de los diálogos y la parafernalia que envuelve a la vida de los músicos nos entretienen durante toda su duración, así como la comedia negra y la sátira. Sin duda alguna los actores escogidos están hechos para éste papel, y elegir a otros hubiese sido un error garrafal. El empeño físico y espiritual se muestran gráficamente crudos en estos 106 minutos, y para ser el segundo film de Chazelle no lo ha hecho nada mal. ¿Otro factor importante? No tienes que ser baterista ni ser un fan de la música para sentirte atraído por este drama. Corta, entretenida, visceral y no convencional…a mi me han ganado.

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