Por Dragonaut

Esta comedia de terror llamó mi atención al ser comparada con el clásico de terror de 1988 “Heathers”, y es que muchos en Sitges la llamaban “un cruce entre Scream y Heathers”, pero en la era de Instagram. A pesar de no sobrevivir a la película de culto de los 80´s hay que decir que este film en sus 90 minutos entretiene y mucho, por lo cual está llamada a ser de lo mejorcito del género en esta última parte de 2017.

¿Un slasher en un instituto con dos mejores amigas adolescentes millenials como foco principal? Shut Up And Take My Money. El guión de MacIntyre y Chris Lee Hill está lleno de asesinatos absurdos y mucho humor negro, banalidades, pero sobre todo triunfa al colocar en el papel de heroína y malvada a la vez a una figura femenina (siempre relegada en estas películas a ser brutalmente asesinada). Un resumen rápido nos diría que el punto más fuerte de la película es la química que hay entre Sadie y McKayla, y no se equivocaría, porque a pesar de estar envuelta en la etiqueta del terror, esta película tiene mucho corazón. A eso precisamente juega Macintyre, a que nos enamoremos de ellas.

Una historia simple que recurre a las sátiras y a bromas que no le harías jamás a tu madre, celebrar la inmoralidad con bombo y platillo. No hay mejor escaparate que una producción decente y espejo de la serie B como para exponer a la luz lo horrible de la cultura moderna y las redes sociales. Nihilismo de forma gráfica y con filtro crema.

Muchas de las muertes en “Tragedy Girls” caen bajo el manto de la comedia, y a pesar de tener momentos muy predecibles, consigue que no queramos que esto acabe…aunque advertimos que el final no se veía venir de ninguna manera. El dúo no presenta nada nuevo al género, pero tampoco se empapa de clichés para salir al paso, y por ello estamos agradecidos. El slasher juvenil de nuestra era de redes sociales, no te decepcionará.

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