Por Nekrokosmos

Han pasado 8 años desde que el director australiano Sean Byrne nos sorprendiese con ese “The Loved Ones”, asi que lo tenía difícil para superar su debut, pero sorprende a todos con vibrante “The Devil´s Candy” que se cuela en lo mas alto del cine del terror de este 2017, y por sobre todo con un argumento que a priori se presenta original en un género tan manido.

Sin duda mucha culpa que de que dirijamos todas nuestras miradas hacia “The Devil´s Candy” la tiene su banda sonora, y es que aquí tenemos que hacer un parón para presentarla:

01. SUNN O))) – “Belürol Pusztít”
02. THE WANTON BISHOPS – “Shake”
03. SPIDERBAIT – “Conjunctivitis”
04. PJ HARVEY – “The Devil”
05. GHOST – “From The Pinnacle To The Pit”
06. GOYA – “Blackfire”
07. SLAYER – “You Against You”
08. MACHINE HEAD – “Sail Into The Black”
09. AURORA SURGIT – “Dies Irae (Sequentia)”
10. SUNN O))) – “Decay 2 (Nihils’ Maw)”

¿Cómo os habéis quedado? Os alegrará saber que no todo queda en la banda sonora, sino que un inteligente manejor de la cámara y de los personajes hace que sea un film al que poco haya que criticar. Es sobre todo el tratamiento de cada uno de los personajes, el abordaje del tema de la paternidad y de los miedos que sufren dos metalheads bohemios al criar a una hija adolescnete, y una producción interesante que no tira de tópicos lo que hace que este film de hora y media se mantenga sobre sus propios cimientos.

Con un fondo de ocultismo y misterio, el personaje interpretado por Pruitt Taylor Vince es uno de los mas convincentes del género en la última década, y caza perfectamente con el ambiente bizarro que Byrne construye sobre toda la trama, alejandose de lo sangriento para aterrorizar a su público con situaciones con las que se puede identificar en un mundo real y actual. Byrne practica un ejercicio con su público y lanza la pregunta ¿Los pensamientos turbios y oscuros se pueden canalizar para conseguir un bien? Tienes que ver el film para saber la respuesta.

Este segundo film de Byrne se siente a veces como comedia, a veces como una jodida broma satánica, pero siempre como un triunfo del diseño sonoro y de un minimalismo que asusta. A diferencia de directores como Rob Zombie (con el que se le puede asociar), el australiano consigue que nos sintamos atraídos por el mal, que nos fascine, y que queramos llegar hasta el final con sus consecuencias. Provoca a la imaginación mas que asusta con litros de sangre falsa, y ese rapto de la psique es algo que extrañábamos mucho en este tipo de cine. Totalmente recomendada.

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