Por Nekrokosmos

“Children Shouldn´t Play With Dead Things” (“Los niños no deberían jugar con las cosas muertas”) es una de esas películas de las cuales te sientes mal de que te gusten, pero gustan. Filmada luego del gran éxito de “La Noche de los muertos vivientes” de George Romero, coge los estilismos de ésta para crear otro clásico del cine de zombies.

Con un guión creado por el guionista de teatro Alan Ormsby (quien también actua en el film), la historia trata de un grupo de actores llevados a un cementerio en una isla con el fin de asustarlos mediante burlas a las invocaciones satánicas. Todo es risa y diversión hasta que los muertos empiezan a levantarse de sus tumbas y alguien muere de manera violenta.

No nos engañemos, parte de la incompetencia técnica en este film es alarmante, pero la inventiva en cuanto a maquillaje, efectos y saber salir del paso con un pobre presupuesto es el atractivo principal del film. La banda sonora de sonidos electrónicos oscilantes hace bastante y convierte en film en algo mas insólito, incluso con las lineas de diálogo alegóricas al mundo hippie.

Muchos la catalogan como quizás la peor de las películas de serie B de la época (y eso que salió antes del “Black Christmas”, clásico del mismo director), y echan mucha de la culpa a la actuación de los personajes principales, pero he ahi también otro atractivo: es tan mala que gusta, y no por nada fue catalogada como una comedia de terror.

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