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Texto: Vic Granell
Videos: Vic Granell

Salamandra, un domingo por la noche, concierto de Whyzdom, entrar en la sala y presenciar un grupo de metal gótico/sinfónico en toda su salsa. El modelo no difería mucho del de los cabezas de cartel, y lo conocemos de sobra: voces principales femeninas (acompañadas de un vestido de época) entre músicos hombres y algunas voces con pretensión de ser guturales por parte del guitarrista (en eso se quedaron). Pocas florituras en directo, aunque un trabajo interesante a los coros (secuenciados, aunque interpretados por un coro real en algunos de sus conciertos). Algunas desafinaciones a las voces aquí y allá y, sobretodo, una mezcla pésima por parte del técnico de sonido (el bajo estaba por encima de las guitarras, que estaban perdidas, y la caja sonaba lejísimos), pero una entrega en el escenario memorable, tocando incluso de rodillas o estirados sobre el mismo. Tanto Telya, su vocalista, como todos los intérpretes a las cuerdas, dieron rienda suelta al headbanging, los cuernos y las palmas con sus instrumentos y consiguieron una cálida respuesta de las poco más de 100 personas que presenciaban la actuación. Con un inglés poco fluido, fueron presentando (sobretodo Vince Leff, guitarrista, segundo vocalista y compositor) los temas de su CD From The Brink Of Infinity, lanzado recientemente, de los cuales destacamos Daughter of the Night, potentísimo, con una apertura muy interesante y una combinación de voces con toques de estilo soprano, con la que finalizaron su actuación.

Cambio de técnicos, y aparecen cuatro de los cinco componentes de Delain (los cuatro hombres) y, antes de tocar una nota, Roland Landa (guitarrista y corista) nos informa de que Charlotte está en el hospital con problemas de garganta, pero que tienen ganas de tocar para nosotros/as y van a hacer el concierto igualmente, sin voz principal. Si hubo algún bajón de entusiasmo entre el público, no se hizo patente en absoluto. La cincuentena de personas que se encontraban en primera fila se entregaron desde Invidia, el primer tema de la noche, cantando las letras sobre la harmonía que, con contundencia y precisión, fue desarrollando el grupo. Ya entonces se hizo notar el cambio a los mandos de la mesa de mezclas, ya que el sonido mejoró enormemente, aunque no sólo aumentó en calidad, sino también en presión sonora. Los tapones se hicieron imprescindibles y aún así notamos resentidos los oídos al día siguiente. Desde aquí pedimos un poco de control en el volumen en general, que notamos cada vez más descontrolado en los conciertos. ¿Qué sentido ir de bolo y ponerse tapones?¿No sería mejor gastar menos energía bajando unos decibelios el volumen?

Volviendo a la actuación de Delain, Stay Forever, Go Away (con una sección de tresillos en los que el batería Sander Zoer se lució al bombo), y demás repertorio, hasta introducir de nuevo a la cantante de Whyzdom, que suplió el papel de Charlotte en dos de los hits del primer álbum Lucidity, The Gathering y Frozen, y Nothing Left, del último trabajo. Se agradeció su participación, que vocalmente fue superior a la que hizo en su propia banda, y hubo gran regocijo entre las primeras filas. Volver al modelo de temas sin voz principal fue un poco desolador (quizá podrían haber incluído el detalle al final de la actuación), y en la hora de repertorio instrumental se hizo notar el poco protagonismo del resto de instrumentos que, desnudos de su frontwoman, sonaban a harmonías solitarias. Con Sever, vimos uno de los pocos solos reales de guitarra que le dieron un poco de color a la instrumentación y en Virtue and Vice pudimos oír los coros de la propia Charlotte secuenciados. Silhouette of a Dancer y Pristine fueron dos de los temas más potentes de la velada y donde hubo más guturales (igual que con los teloneros, tampoco éstos fueron de gran profundidad). Para no alargar la agonía sin voces principales, una representante del grupo tapó un título de cada uno de los setlists de los músicos. A punto de irse, el público, de alrededor de 150 personas en ese punto, pidió más, y Martin, fundador de Delain y ex-Within Temptation, ofreció una última pieza, el single del último disco April Rain. Al acabar, Roland agradeció profundamente la entrega de los/as asistentes en una noche muy difícil para ellos, de los que salían satisfechos.

Una Salamandra vacía como pocas veces la habíamos visto nos hizo plantearnos el sentido de esta gira. Un grupo novel junto a uno que tiene dos discos en el mercado y ha llegado a un cierto estatus (a pesar de estar fundado por alguien con más recorrido en la escena). Delain pegaron fuerte con los “singles” de su primer trabajo y fueron bien recibidos teloneando a Kamelot… hace seis meses!!! Y volverán en tan sólo uno con Sonata Arctica. Dudo que les haya salido rentable la aventura, así que quizá era pronto para embarcarse a ser cabezas de cartel en medio de la crisis económica que todavía dura y de un calendario de conciertos bastante apretado este otoño. Para acabarlo de arreglar, al salir nos encontramos con una escena curiosa: uno de los retrovisores del autobús que transportaba a las bandas roto, y un técnico de Mercedes quejándose del carácter alemán (la empresa de buses de gira era alemana) por no querer aceptar que no se podía encontrar una solución en aquel momento y hasta el lunes por la mañana no se podría reparar el aparato y continuar el viaje. Choques culturales sin entender lo que es viajar largas distancias teniendo que tocar al día siguiente, ni la eficiencia centro y norteeuropea.

FOTOS: http://www.goetiametal.com/cronicas/delainenbarcelona.html

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