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Por Carlos Garcia Pineda.

Xtreem Music

01 – Exilium (intro)

02 – En mi Fria Tumba

03 – El Devorador de Pecados

04 – Tierra de Lobos

05 – Solo una Oportunidad, Solo una Vida

06 – Luzbel

07 – Polaris

08 – El Monte de las Animas

09 – El Ritual

10 – Los Renglones Torcidos del Yo

11 – Solo Odiame

12 – Procesion de Difuntos

13 – Almas Torturadas

 

Desde hace 11 años que CRYING BLOOD dan guerra en este panorama, con innumerables cambios de miembros de grupo, este es su tercer largo que sacan a la luz: “Animae Damnatae”. Pocos grupos patrios hacen black metal, y menos aún de calidad. En todos sus álbumes siempre ha estado presente la gran influencia por parte de CRADLE OF FILTH. Melodías, voz, composiciones, pero siempre con el toque personal que ofrecen estos madrileños.

 

“Animae Damnatae” consta de 13 canciones con una duración total de poco más 53 minutos, algo raro de ver ya que últimamente los discos no suelen pasar de los 45 minutos.  Pero si ofrecen algo bueno y escuchable, ¿Por qué no superar ese “limite” de tiempo?.

Lo que hace interesante de este álbum son sus riffs melódicos, fáciles de entrar y pegadizos, donde la presencia de los teclados se hace omnipresente en todo el disco. Y otra cosa que llama la atención es la gran facilidad con la que se entiende las letras de las canciones (están en castellano). A pesar de ser un estilo en el que es difícil escuchar o que dicen, se entiende no a la primera, pero a las pocas escuchas puedes adivinar lo que canta Antonio (¿a quién no le ha costado sacar letras de otros grupos como SOZIEDAD ALKOHOLIKA?).

 

“El Devorador de Pecados” se podría considerar como la canción mas comercial, fuertemente influenciado por los ya anteriormente mencionados CRADLE OF FILTH. Sin embargo en “Solo una oportunidad, solo una vida” se pueden apreciar similitudes con EMPEROR o incluso NOCTURNAL MORTUM en sus primeras demos, un tema totalmente recomendable.

 

Las 2 siguientes canciones “Luzbel” y “Polaris”, son las únicas en todo el largo que bajan de los 3 minutos de duración. “Luzbel” es un tema que eleva un poco el tempo comparado con el resto de canciones, mientras que “Polaris” a modo de tema instrumental relaja nuestros oídos y nos va introduciendo en una atmósfera que nos mete de lleno en el “Monte de las animas”

 

En “El ritual” vuelven los ritmos rápidos mientras siguen las melodías al teclado acompañando los riffs de las guitarras, intentando crear una atmósfera pareja a la composición de este himno. “Los renglones torcidos del yo”, un gran tema que mezcla pasajes rápidos con otros más lentos, una canción épica que en mi opinión debería estar entre las primeras del disco. En la que también incluyo un solo, poco usual en este “Animae Damnatae”.

 

“Solo ódiame” y “Procesión de difuntos” son las más flojas comparado con el resto, en “solo ódiame” persiste el teclado a lo largo de toda la canción con un ritmo repetitivo que puede llegar a cansar. Sin embargo en “procesión de difuntos” nos encontramos con cambios de ritmo  a los que no nos había acostumbrado en los temas anteriores, además de que es una composición que mezcla partes rápidas de black metal con incluso unos riffs thraseros y no llega a convencerme del todo.

 

Por lo general es un álbum muy cuidado compositivamente, ya que cada canción es diferente a la otra, algo de agradecer en un estilo en el que si el disco no es bueno, cuando llevas varias canciones te aburres y te cansas de lo que escuchas. Cosa que no pasa en este “Animae Damnatae”

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