Texto: Rafa Gant
Fotos: Magda L. Anguita

Desde hace algunos meses, el día 27 de agosto estaba marcado a fuego en el calendario para los amantes de la buena música en general y del metal en particular.

Era la fecha elegida para, posiblemente, el mejor festival heavy de los que se celebran en la provincia de Jaén, y no solo eso, sino que también es considerado uno de los máximos referentes a nivel nacional. Me refiero, por supuesto, al Skulls of Metal, que este año celebraba su decimoquinta edición con un cartel de lujo, algo que es habitual, con la participación de varias bandas nacionales e internacionales encabezadas por los míticos Diamond Head.

sombrasEl festival, para el que lo desconozca, se celebra en una pequeña aldea de apenas 150 habitantes llamada Las Escuelas (de ahí el juego de palabras con el nombre del festival, aunque no haga falta aclararlo) perteneciente a Baeza, ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Lleva haciéndolo ininterrumpidamente desde el año 2002, no sin dificultades, rozando incluso la cancelación en alguna edición pero que al final han salido adelante gracias a una increíble organización, llevada a cabo por la asociación cultural del pueblo, en el que la práctica totalidad de los jóvenes (ya un poquito más creciditos) nacidos o afines a la aldea, han arrimado el hombro, comandados magistralmente por Joaquín López Rojas, cabeza visible desde los orígenes del festival.

Desde entonces grupos como Saratoga, Saurom, Crystal Viper, Wolf, Ñu, Praying Mantis o Angelus Apatrida solo por nombrar unos pocos, han pasado por su escenario, amén de prácticamente todas las bandas metaleras que han surgido en la provincia de Jaén con un mínimo de trayectoria.

Las 16:00 horas era la señalada para dar el pistoletazo de salida al festival, y la tarea siempre difícil de abrir quedó a cargo de los jiennenses Exiler, con los cuales disfrutamos hace poco en otro festival de la provincia. Como siempre suele pasar en estos casos, mucho calor y el público que todavía no ha terminado de entrar es con lo que tuvieron que lidiar el cuarteto, que sigue con la presentación de su primer disco “The New Order”. Disparidad de opiniones en cuanto a sensaciones en el escenario y calidad de sonido, según pregunté a los miembros de la banda y al público presente, ya que el horario no me permitió disfrutar de esta actuación.

extLos siguientes fueron los granadinos Extinctcide. Su segunda visita a la provincia nos dejó un concierto lleno de fuerzas y ganas. Una banda muy joven, con apenas un par de años de trayectoria que realiza un Thrash al uso, quizás no demasiado original, pero sin duda efectivo y que hicieron que el público, aún un poco tímido, se acercara a las primeras filas y destrozaran sus cuellos con temas como “Psykness” o “Psychotic Delusion” extraídos de su primer EP “Nothing Will Survive” y alguno como “What!”, del que será su primer larga duración con vistas a ser editado el año que viene, atreviéndose incluso con “Damage, Inc” de Metallica. Buenas sensaciones y buena actitud en una banda que acaba de empezar y que, en mi opinión, alcanzando algo más de originalidad y puliéndose más en el local de ensayo, darán mucho que hablar en los próximos años.

Raging Fire saltaron a escena a eso de las seis de la tarde y aguantando todavía un calor importante, algo de lo que seguro estarán acostumbrados a sufrir en sus natales tierras murcianas. Pero no solo el sol hizo subir la temperatura, ya que la banda colaboró también con un gran show cargado del más puro heavy metal, que hizo moverse hasta al último de los asistentes gracias sobre todo a la gran dupla a las seis cuerdas formada por Tania y Jose.

El sonido fue algo menos brusco que con el grupo anterior, y los acordes de temas como “The First Bite” o “Sea Of Blood” de su primera maqueta resonaron en todo el recinto, además de presentar íntegramente su EP “Caught In The Game” en el cual, a parte de la música, llama la atención la gran portada que tiene, al más puro estilo ochentero y que se podía encontrar en su puesto de merchandising en formato cassette. Como he dicho antes, un gran concierto con la gente coreando sus temas y muy entregada. Definitivamente, al menos para mi, uno de los triunfadores de la noche.

muroLa siguiente apuesta local cayó a cargo de Sombras Del Destino, una de las bandas con más trayectoria de la provincia jiennense y que llevaron a cabo su tercera aparición en este festival con la fuerza que les caracteriza. Una a una, fueron cayendo sus dosis de speed/power metal, con la “metralleta” característica de Alberto en la batería, acompañado rítmicamente por Roa a las cuatro cuerdas.

El público respondió de forma maravillosa coreando sus temas más recientes, como su último single “Viejo Amigo” o “El Miedo”, compuesta por Carlos Fuentes y mi favorita de su gran disco “Sueños Perdidos” (2015). También hubo tiempo para un pequeño homenaje a Helloween con su “Future World”, en el que Ángel demostró sus grandes dotes vocales en una de las mejores interpretaciones que vi en toda la noche, a pesar de que, por motivos logísticos, no tuviera su mejor día.

Todo esto afilado por la guitarra solista y los solos de Víctor, que además cada vez está más presente como segunda voz, y reservando, no uno, sino dos broches de oro para finalizar su actuación, como son, las ya clásicas “Flujo de Poder” y la que dio título a su primer disco, “Quebrantahuesos”. Puede que no fuera su mejor concierto, o puede que solo diera esa sensación al tener una duración reducida, pero lo que es seguro es que nadie queda indiferente cada vez que los Sombras se suben a un escenario, y una vez más, así lo demostraron.

El turno ahora era para Snakeyes, banda procedente de Cádiz de reciente formación, aunque sus miembros tengan a sus espaldas un gran bagaje, ya que tres de los cuatro componentes provienen de los clásicos Sphynx y se notan las tablas reproduciendo un sonido muy bueno y compacto. Con un EP y un disco publicados hasta la fecha nos ofrecieron un show muy ameno, con un heavy muy bien ejecutado y con un frontman, Cosmin, muy comunicativo y que conectó con el público desde el primer minuto. Comenzaron el concierto con los dos primeros temas de su trabajo “Ultimate Sin”, que arrasó el año pasado con grandísimas críticas a nivel internacional.

snakeNo es de extrañar dado lo que vimos sobre el escenario, un grupo que tiene claro lo que hace y con una actitud envidiable. Con ese tesón es fácil alcanzar cotas altas siempre que te propongas trabajar duro para conseguirlo, algo que se ve que la banda se ha aplicado. Como sorpresa, nos ofrecieron una versión del “Painkiller” de Judas Priest, cantado quizás un pelín más alto (si cabe) que la original, pero aun así una muy buena cover. Sin duda, un concierto que disfrute mucho.

Por fin cayó la noche, aunque el calor se resistía a abandonarnos, cuando Atlas saltó al escenario. Hard rock de la mano de una de las formaciones que mejor sabe hacerlo de todo el panorama nacional y europeo. Con miembros que han pasado por grupos como Barón Rojo, Ñu o Panzer, nada o casi nada tienen que demostrar a estas alturas y más después de una gran actuación en la última edición del festival “Leyendas del Rock”. Aquí en Las Escuelas no iba a ser menos y se lanzaron a saco a conquistar al público presente con perlas como “Cosa de Valientes” o “Gritaremos No”, auténticos trallazos magnamente interpretados por Ignacio Prieto, que en la hora que estuvo en el escenario no flaqueo ni un segundo, con un registro vocal comparable a cualquier cantante que se precie.

El momento álgido llega con la colaboración de Manuel Escudero, cantante de Sacramento para el tema “Somos Una Misma Voz”, abriendo paso a un final espectacular con el tema que da título a su segundo álbum “Contra Viento y Marea” y “2040” como colofón. En resumen, todo parece muy fácil cuando tienes a Ángel Arias y José Martos como base rítmica y a un guitarrista como Manolo Arias, pero sin duda, conseguir lucir a ese nivel y dejar boquiabiertos a toda la audiencia se consigue después de muchos años de trayectoria y larguísima experiencia, algo de lo que Atlas no carece ni mucho menos.

necroEl relevo lo tomó la primera banda internacional del cartel, los italianos Necrodeath, formada en 1985 y que, salvo en los años 90, no han parado de girar y grabar, llegando a la nada despreciable cifra de once discos de estudio, algo que no está ni mucho menos al alcance de cualquiera. Con un repertorio oscilando entre el thrash y el death metal fueron, con diferencia, los que más movieron al público, que formó varios pogos según avanzaban con temas como “Hate And Scorn”.

Apoyados por una gran puesta en escena, el veterano cuarteto formado por Peso a la batería, Pier a la guitarra, GL al bajo y, sobre todo, el soberbio trabajo vocal de Flegias, hicieron temblar literalmente todo el recinto, gracias a un sonido brutal, que, sino fue el más claro, seguro que sí fue el más alto, escuchándose desde fuera de la zona como si estuvieras en primera fila. Doy fe de que el público se lo pasó bomba, ya que al finalizar el concierto todo el mundo estaba sudando como si hubieran participado en un maratón. Mucha fuerza, mucha actitud para un grupo que no son chavales ni mucho menos, pero que definitivamente siguen yendo a más con el paso de los años.

Justo a la medianoche, después de varios minutos de retraso (no se si intencionados para que coincidiera la hora con las doce en punto), llegaba el plato fuerte de la noche. Desde Inglaterra, celebrando sus cuarenta años desde que se formaron allá por 1976 y que llegó a codearse a principios de los ochenta con bandas como Iron Maiden, Judas Priest o Def Leppard en la incipiente New Wave Of British Heavy Metal, tuvimos el inmenso placer de disfrutar de Diamond Head en su única visita a España y con su disco homónimo editado este mismo año bajo el brazo.

A pesar de haber sufrido varios altibajos a lo largo de su carrera, con un par de parones incluidos, demostraron un estado de forma increíble y rápidamente se metieron el público en el bolsillo cuando para el segundo tema de la noche sonaron los acordes de “Lightning To The Nation”, lo cual hizo que yo mismo, que estaba sentado en la zona de detrás, me abriera paso a codazos hasta la primera fila y pudiera rememorar mis años de adolescencia viendo en directo algo que he escuchado hasta la saciedad.

diamondRepasaron también su último disco, aunque a mi parecer, los temas se alejan un poco del sonido clásico de sus discos anteriores y, aunque muy bien ejecutados, no enganchan como sus antecesores, debido seguramente a que necesita algunas escuchas más. Los más veteranos no perdíamos detalle de los solos de Brian Tatler, auténtica leyenda del heavy metal y un profesional como la copa de un pino tanto dentro como fuera del escenario, dejándonos himnos inmortales de nuestra vida como “The Prince”, para mí la máxima representación de la NWOBHM, “It’s Electric” o la esperadísima “Am I Evil?”.

Destacar, por supuesto, la gran labor de Rasmus Bon Andersen a la voz, dándole una gran personalidad y respetando al máximo los temas clásicos, y al resto de la banda que consiguió que a muchos de los asistentes, un servidor incluido, nos transportaran en el tiempo a una época mucho más sencilla y despreocupada que la que vivimos actualmente.

Para finalizar, a horas un poco intempestivas, los inconfundibles Muro aterrizaron para amenizar la velada con su característico speed metal. Una forma inigualable de dar fin al festival, ya que el cuarteto madrileño es un seguro en cualquier sitio que actúen, con una masa de fans incondicionables que hace que sus conciertos sean inolvidables. Con los miembros fundadores Lapi en la batería y Largo a cargo de las seis cuerdas, unidos al veterano bajista Julito, el cual permanece casi desde el principio, y la nueva incorporación a las voces de Rocksa, con la difícil tarea de sustituir al gran Silver, demostraron porqué es posiblemente la banda en activo de más nivel dentro de la escena metalera nacional.

atlasArrancando con “El Cuarto Jinete” de su último elepé de 2013 y pasando por “Traidor”, que fue muy celebrada por el público, dejaron claro que su visita iba a dejar marca en el consciente colectivo. Ritmos desenfrenados y un sonido muy claro, prácticamente el mejor de toda la noche, para dejar caer uno tras otro sus grandes éxitos. No pude disfrutar del concierto entero, ya que el cansancio se hacía patente y me tocaba conducir un rato. Aun así me dejaron un muy buen sabor de boca, aunque todavía tengo que acostumbrarme un poco a la voz femenina después de tantos años escuchando a Silver.

Una vez más, dar las gracias al esfuerzo de Joaquín y al resto de la organización, quedando a la espera de las primeras confirmaciones para el año que viene, en el que seguro que repetimos la experiencia y que, como buen festival que se precie, nos ofrecerá un nivel igual o superior al de esta edición. ¡Larga vida al Skull!

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