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Texto: Anthoni Grande
Fotos: Juan Morillas

Así pues se pone fin a uno de los conciertos más extraños de la historia, donde parecía que los dioses, energía o vete tú a saber qué, decían que hoy no era el día para dar un concierto. Quiero hacer un llamamiento y agradecer a las cuatro bandas el no haberse echado atrás en ningún momento, el saber hacer frente de tal manera a los problemas y habernos regalado semejante noche para recordar, y también a FACG Productions por habernos invitado y haber sabido luchar frente a la adversidad y la desesperación, logrando que, contra todo pronóstico, todo haya salido mejor de lo esperado.

morillasEl pasado viernes acudimos al que sí o sí, se catalogará como el concierto más extraño de la historia. Hablamos del paso de los benidormenses World To Come en su gira de presentación de su EP “New World Disorder” por Madrid, junto a Brothers Till We Die, Just For Revenge y Close To The Sky en la Sala Repúblik.

Como siempre, no sería hasta casi una hora después de ser citados cuando empezó el bolo. Los encargados de encender la llama fueron Just For Revenge, una joven formación de Passionate Melodic Hardcore que va ganando mucha fuerza a cada bolo que dan. Lo de “passionate” les viene al pelo, ya que no les falta emoción, ni mucho menos; concretamente a Carlos, cantante, quien ya bien sea con guitarra o sin ella, no deja de desvivirse, yendo de un lado al otro del escenario, interactuando con el público, dejándose la piel tema a tema.

Debido al pequeño retraso de antes, se vieron obligados a recortar su set, resultando en un bolo de apenas 4 temas, bastante corto, sí, pero intenso cuanto menos. Tengo ganas de ver un directo bien completo de estos chicos cuando saquen su trabajo, esperemos que sea dentro de poco. Con ellos ya empezó a avisar de su llegada el tito Murphy, el de las leyes, haciendo que se saliera la correa de una guitarra, obligando al frontman a tocar durante un rato sobre su rodilla aunque, sin problema alguno, supieron apañárselas perfectamente.

Justo después llegaban Close To The Sky, quienes también iban bastante apurados debido a los contratiempos anteriormente ocurridos: tuvieron que recortar también parte del set, privándose incluso de los pequeños speechs entre tema y tema. Esta formación de djent/metalcore da siempre una lección a los asistentes en cuanto a técnica y dominio se refiere. Actualmente se encuentran sin bajista, cuya pista va secuenciada en cada directo, aunque no por ello disponen de menos fuerza. De hecho, fueron quienes más problemas tuvieron a lo largo de su show y quienes mejor supieron afrontar las dificultades gozando del mejor sonido de la noche.

Si no lo he dicho antes, lo digo ahora, y lo exclamo si hace falta: Lucas es una de las mejores voces de este país. Similar a la de Sam Carter, Architects, en muchos aspectos pero sobradamente superior, y muchísimo más bestia en los tonos más graves. Lo único que criticaré de su directo es el “movimiento” de Adrían, batería. No es que el djent, y menos clavado con el metrónomo, le permita a uno mucha tranquilidad, pero con un poco de seguridad en cada golpe y relajación, se conseguiría transmitir más en cada actuación. Ahora ya había llegado Murphy, y para quedarse; si no fue suficiente con joder la correa de Nacho, quien las pasó canutas durante un buen rato, hay que sumarle que al final su ampli decidió petar y, tras intentarlo durante un buen rato sin que el resto parase, se dio la situación por perdida a mediados del último tema, no había nada que hacer. Aun así he de repetir que sonaron cojonudamente, con dos guitarras o sin ellas.

moriTras unos minutillos de cambios llegaron World To Come, los que más tuvieron que sufrir durante esa noche. Durante el cambio se había ido la luz, para nuestra sorpresa, en todo el barrio, lo que nos metió el miedo en el cuerpo aunque volviera a los escasos minutos. Lamentablemente nada más empezar, a mitad del primer tema de estos señores, volvió a irse y parecía que no iba a volver.

En ese momento, la banda sacó las fuerzas de donde no las había. Justo al irse la luz durante su single “Defier”, Nico improvisó un solo de batería dejando al público embobado, aquí es donde empieza el verdadero surrealismo de la velada. Tras el solo, Mike, guitarra, animó a todo el público, impaciente porque volviese la luz y reventar la sala. Sin pensárselo, Álvaro, bajista, cogió un tom y junto con Nico improvisaron una batucada para entretener a la gente, la cual se sumó en una conga por la sala salida de la nada. A esta fiesta, hay que sumarle que, de repente, uno de los asistentes sacó unos zapatos de claqué y se subió al escenario a dar un recital al ritmo del batería. ¿Dónde has visto tú algo así? El ambiente creado fue insuperable, y para colmo, cuando algunos creían que ahí acababa el bolo, la luz volvió, recibida por una tremenda exclamación de júbilo de toda la sala; ahora sí, empezaban World To Come, con más fuerza que nunca. Desde “Feeding The Massacre” hasta el final con “New World Disorder” demostraron que se necesita algo más que un mero apagón para derribarlos. Soltaron toda su fuerza y rabia, como si del último bolo se tratase.

He de decir que no gozaron del mismo sonido que los anteriores, apenas se distinguían un poco las guitarras y Sebas, vocalista, se adelantaba algunas veces, supongo que porque apenas se escuchaba nada desde ahí arriba. También pudimos oír “Smoke ‘em if ya got them”, cover de Parkway Drive, junto a Felipe de Brothers Till We Die (quienes amablemente cedieron parte del tiempo de su set a los de Benidorm). Pese a los problemas técnicos, dieron un show sin queja alguna.

Parecía que ya habían cesado los contratiempos y nuestro colega Murphy se volvía a casa a descansar, ya había tocado suficiente los redondos por hoy. Apurados, pues por horarios de la sala no les quedaba mucho tiempo, se subían Brothers Till We Die. Como es costumbre en estos chavales y se puede apreciar en cada crónica en la que son partícipes en este medio, protagonizaron otro directazo potente y muy cercano al público, quien constantemente arrebataba el micro de las manos del frontman (especialmente en la parte de Robbert, Wasted Bullet, de Lionheart). Debido a lo pequeña que era la sala, las salvajadas vistas en el pit eran dignas de admirar, unos cayeron de espaldas desde dos metros de altura, otros hacían arietes humanos, crowdkilling… había de todo, para el niño y para la niña, la diversión estaba servida.

moriJunto a su set habitual, pudimos oír también temas antiguos como “God, give long life to my enemies, so they can see all my victories”, el cual hacía mucho tiempo que no tocaban en directo, qué grata sorpresa. Tampoco es que el sonido de la sala hubiese sido excelente, pues ha habido mejores días. ¿Había dicho que el tito Murphy se había ido? Oh, lo siento, se había olvidado el sombrero y volvió para recuperarlo. Lamentablemente, Edu, guitarrista, en uno de sus numerosos saltos al pit desde el escenario, chocó con un asistente, resultando en un hostión de cabeza contra el suelo guitarra en mano, dejándole una pequeña brecha en la frente aunque, como si nada hubiera ocurrido, terminaron el bolo, tirando la sala abajo.

Así pues se pone fin a uno de los conciertos más extraños de la historia, donde parecía que los dioses, energía o vete tú a saber qué, decían que hoy no era el día para dar un concierto. Quiero hacer un llamamiento y agradecer a las cuatro bandas el no haberse echado atrás en ningún momento, el saber hacer frente de tal manera a los problemas y habernos regalado semejante noche para recordar, y también a FACG Productions por habernos invitado y haber sabido luchar frente a la adversidad y la desesperación, logrando que, contra todo pronóstico, todo haya salido mejor de lo esperado. En último lugar y no por ello menos importante, agradecer también a Juan Morillas por cedernos sus fotos para ilustrar la crónica una vez mas.

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