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Texto: Nati P Taviel de Andrade

El frío de la noche otoñal berlinesa fue el escenario propicio para que dos grandes bandas de la talla de Wardruna y Kaunan se unieran para deleitar a un público fiel y sediento de música folk.

Un evento que atrajo a casi 2.000 personas y fue éxito rotundo; habiéndose agotado  las entradas varios días antes del concierto.

Comenzamos la noche con Kaunan; magnífica banda liderada por Oliver Sa Tyr (Faun) y que nos trae preciosas melodías del folk nórdico. Con canciones como “Polska från Älvdal” y “Dansen ungdom”, el terceto formado por Sa Tyr (buzuki y mandora), Boris Koller (nyckelharpa) y Göran Hallmarken (zanfona y gaita) fueron la entrada perfecta para una velada en la que pudimos disfrutar del buen folk pagano. Especial mención merece el entusiasmo de Hallmarken, que no sólo se mostraba especialmente festivo al cantar, sino que además se levantó de su asiento en las últimas canciones para animar al público al ritmo de su zanfona. Además, y pese a que Sa Tyr fue el que estuvo hablando la mayor parte de la velada (tengamos en cuenta que por idioma le resultaba mucho más fácil), Hallmarken no se quedó atrás y también saludó afectuoso al público en un marcado acento sueco que arrancó más de una sonrisa entre los asistentes.

Una inmensa oscuridad envuelve la sala y nuestros corazones se sobrecogen al escuchar dos grandes cuernos que anuncian guerra. Apenas podemos vislumbrar en las sombras a los miembros de Wardruna que, con profunda solemnidad, nos sumergen en su música con el tema “Tyr”, poniendo claramente en manifiesto que la experiencia que vamos a vivir en las próximas horas se trata de mucho más que un simple concierto. Jamás habíamos visto algo así y casi me atrevería a decir que no hay otra banda que sea capaz de transmitir lo que Einar y los suyos.

Sin cruzar palabra alguna con el público, ni entre ellos mismos, la banda interpretó “Wunjo” bajo un fondo que cambiaba de colores con cada canción, resultando particularmente brusco y evocador. Además, resultaba particularmente inquietante el comportamiento (o mejor dicho, la falta de él) de la banda, que a excepción de Einar y Lindy – Fay Hella, permanecieron totalmente estáticos durante todo el concierto, limitándose a tocar de una manera casi mecánica, como si de muñecos se trataran, sin gesticular lo más mínimo y la mirada perdida. Realmente estremecedor.

Continuamos con “Bjarkan”, canción que nos permitió disfrutar de la preciosa voz de Hella, la cual se movía de forma incesante y miraba al público con grandes y perturbadores ojos, casi enloquecidos. Mientras tanto, el resto del grupo seguía tocando de forma impasible, vestidos con túnicas negras, mirando el infinito.

Nos zambullimos en las tinieblas de “Heimta Thurs” y “Thurs”, temas en los que el escenario se tiñó de rojo sangre para finalizar, en los últimos segundos, con luces blancas intermitentes que evocaban relámpagos y un grito aterrador y desesperado por parte de Hella que nos puso los vellos de punta. Oscuridad. Sangre. Guerra. Miedo.

De repente, en pleno silencio y antes de que la siguiente canción comenzara, una voz se alzó entre la gente y gritó: “Berlín permanence alemán”. Silencio absoluto en la sala. Ninguno de los asistentes mostraron, por suerte, el más mínimo acuerdo con las palabras del sujeto. Un momento tremendamente incómodo y sobre todo triste que puso en manifiesto que aún queda mucho por lo que luchar.

Timbales anunciando guerra comenzaron a sonar y el público se sumió en una profunda vigilia de la mano de “Runaljod”, tema que  vino seguido de una preciosa “Raido” y que nos permitió disfrutar de un Einar profundamente entregado y expresivo. Su voz nos pone los pelos de punta. Es todo un vikingo contándonos historias de otra época.

Vivimos un momento particularmente místico al ritmo de “Isa”, tema en el que Hella y Einar unieron sus voces llevándonos a un intenso trance y que prolongamos con la preciosa “Jara” y nos hizo sucumbir con la magnética “Algir – Stien klarnar”. Alcanzamos la paz con “Dagr” y disfrutamos de una bonita “Rotlaust tre fell”. Continuamos con “Fehu”, nos estremecimos al ritmo de “Naudir” y sucumbimos a la magia de la maravillosa “Odal”; preciosísimo tema con una puesta en escena realmente espectacular. Belleza pura en forma de canción.

A continuación, Einar deja de lado ese papel serio y solemne que ha mantenido durante todo el concierto y se dirige al público expresando su gratitud y golpeándose suavemente el pecho, resultando así más efusivo en sus palabras. Manifiesta lo mucho que significa este concierto para él y sentirse tan acogido en Berlín. Y así, presenta la que se suponía que iba a ser la última canción de la noche, una increíble interpretación de “Helvegen”, canción que, como explicó el propio Einar, evoca la muerte y el sentimiento que supone tener que dejar marchar.

Sin embargo, la noche no había terminado: Einar bromea brevemente con el público y les ofrece una última canción, quedándose sólo en el escenario para tocar su último ep “Snake pit poetry”. Un regalo para los oídos y que puso final a una noche realmente especial y única que nos hizo vibrar, sentir y soñar. Un evento que supuso todo un encuentro con las raíces nórdicas y que nos invitó a acariciar preciosas melodías de otro tiempo.

No os conforméis con lo que os cuenten sobre un concierto de Wardruna. No es algo sobre lo que uno deba limitarse a escuchar o leer. Es una experiencia para VIVIR con mayúsculas.

 

SETLIST WARDRUNA:

Tyr
Wunjo
Bjarkan
Heimta Thurs
Thrus
Runaljod
Raido
Isa
Jara
Algir – Stien klarnar
Dagr
Rotlaust tre fell
Fehu
Naudir
Odal
Helvegen

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