Texto: Natividad P Taviel de Andrade
Fotos: Ana Lahuerta Escudero

La sala berlinesa Musik & Frieden estaba bastante llena y un público expectante y con ganas de darlo todo se movía al ritmo de los franceses Hypno5e.

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El grupo dejó el pabellón bien alto y demostró que no hay que ser la banda principal para ganarse al público y hacerlos vibrar con su música. Con unos temas muy frescos y energéticos acompañados de momentos mágicos en los que las voces de Emmanuel Jessua (guitarra) y Gredin (bajo) se unían a coro y nos dejaban completamente hechizados; la banda nos deleitó con un corto, pero muy intenso concierto que nos dejó con ganas de más y demostró su grandísimo potencial. Un grupo que, en mi opinión, merecería ser banda principal en su próxima gira y que destacó por su buen espectáculo y la energía que desprendían cada uno de sus componentes.

TexturesMinutos después los holandeses Textures hicieron su aparición en el escenario y el público enloqueció al ritmo de “One eye for the thousand” (Silhouttes, 2008). Y es que después de haber asistido a numerosos conciertos en la capital alemana, tengo que admitir que el público de aquella noche me sorprendió gratamente, ya que pocas veces había visto a la peña tan entregada. Un público que coreaba las canciones, vitoreaba y aplaudía a la banda constantemente y que dieron lo mejor de sí desde el primer minuto (algo que resulta lo normal en nuestro país, pero no en estas tierras, lo que dice mucho a favor del grupo). Y es que la banda se dejó la piel en el concierto; envolviéndonos con sus potentes temas y una energía sorprendente.

Daniël de Jongh (al que tuvimos la oportunidad de entrevistar minutos antes del concierto) estuvo sublime en su papel de frontman e hizo gala de su magnífica voz; consiguiendo que el público perdiera el control con cada una de sus guturales. Además, cabe señalar la gran camaradería que se palpó en el ambiente todo el tiempo entre los componentes de la banda: las risas compartidas, las miradas cómplices, los saltos de aquí para allá en el escenario, los gestos divertidos… todo ello hacía que la actuación resultara aún más estupenda si cabe y que la buena vibra recorriera la sala.

TexturesPor otra parte, no podemos olvidar las potentes y talentosas guitarras de Bart Hennephof y Joe Tal (¡qué manera de tocar tienen estos chicos…!); la simpatía que derrochaba el bajista Remko Tielemans; la fuerza aplastante de las baquetas de Stef Broks y al maestro del teclado Uri Dijk, que nos deleitó con un fragmento de  “Fingernail eclipse” de su proyecto personal The Ulex mientras sus compañeros hacían una pequeña pausa.

La banda tocó temazo tras temazo, repasando los temas más esperados por el público como “Awake” (Silhouttes, 2008) ó su último single “New horizons” (Phenotype, 2016); pero también tocó temas más antiguos como “Swandive” (Polars, 2004) y “Drive” (Drawing circles, 2006). Un setlist muy completo que sirvió para repasar la discografía de una de las bandas de djent más representativas de la historia.

Una noche cargada de muchísima energía y buena vibra en la que no sólo quedó clara la gran calidad musical de Textures y el enorme directo que ofrecen; sino que también sirvió para constatar que los holandeses están dispuestos a seguir dando mucha, muchísima tralla y que son una banda tremendamente entregada a su público. Sin duda alguna, una actuación de diez y un buen rollo de 11.

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