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Texto: Xavier F. Vidal
Fotos: Xavier F. Vidal

Había muchas ganas de ver a los progresivos Symphony X, al menos por mi parte, ya que me perdí su anterior gira, la de Iconoclast. Volvían a la sala Apolo, donde habían tocado hacía varios años junto a Nevermore, en el que sería uno de los últimos conciertos de los de Seattle.

Curiosamente, y al contrario que a la mayoría de fans y redactores, yo prefiero el Iconoclast (su penúltimo plástico) al Underworld, un disco que no me ha acabado de entrar. Cierto es que el anterior adolecía de demasiados temas de relleno, y en cambio el Underworld es más directo…pero creo que, y repito, me parece que mi opinión contradice a la mayoría, en este último trabajo han dado un paso atrás. Lo cual no quiere decir que sea un mal disco. Al contrario, es un discazo. Y a quien le guste, en esta gira gozará como el que más, ya que lo están tocando en casi toda su totalidad.

s1La velada empezaba con los franceses Melted space, a los que desafortunadamente no pudimos ver, y continuaba con los tunecinos Myrath, quienes subieron puntualmente a las 20:00 para ejecutar media hora escasa de set list, bastante bien recibido por el público teniendo en cuenta que evidentemente el plato principal era Symphony X.

Myrath demostraron tablas y buen hacer, y su combinación de metal progresivo con música magrebí, en una fusión que particularmente aprecio y que creo que está bien encontrada, tuvo una buena acogida por parte del público, que en ese momento ya había casi llenado la Sala Apolo y que, durante la actuación de los de Nueva Jersey no obtuvo el sold out pero sí que se veía bastante llena…con mucha gente pero sin agobios; esa es quizás una buena manera de disfrutar de un concierto.

Volviendo a Myrath, insisto…en un momento en que parece que todo está inventado y solo de la mezcla de géneros pueden salir otros nuevos, la fusión no es positiva en sí misma, sino solo si aporta buena música y buenas ideas, y creo que Myrath lo consiguen. No son los primeros en mezclar metal con la música de sus raíces de sus países…pienso en Angra, en Orphaned Land y en tantos otros, y Myrath, en sus tres álbumes (el último de 2011) consiguen una buena mezcla. Con todo, y como negativo: la parte arabesca venía pregrabada, así que no la pudimos disfrutar en directo.

A las 20:30 acabaron y la actuación de Symphony X no estaba prevista hasta las 21:00. Media hora para cambiar, tiempo excesivo que sólo se explica si no había habido sound check, como parece que realmente fue al oír que, durante los primeros temas, el sonido no fue bueno, y eso es algo raro en la sala Apolo. Así, los de Allen, Romeo y compañía subían puntualmente a las 21:00 para presentar su última obra, el muy bien acogido Underworld, y en los primeros temas el sonido no era el más esperado: la voz se oía baja, la guitarra saturaba un poco…Por fortuna, esto se fue corrigiendo.

s2El set list fue una verdadera sorpresa. Normalmente las bandas tocan unos 4 o 5 temas, o incluso menos, del trabajo que presentan, y luego van a por los clásicos, sabedoras que es lo que la mayor parte del público quiere. Symphony X no hicieron esto. Son conscientes de que presentan nuevo trabajo y actúan en consecuencia: los 7 primeros temas, ahí es nada, fueron de “Underworld”.

A quien le guste el disco, quedó encantado. A quien fuera por los clásicos, no tanto. Aquí sí que es cuestión de opiniones…por un lado, puede ser criticable que se centren tanto en un último disco cuando no es “An evening with”…es decir, que de una hora y media de set dediquen más de 60 minutos a un solo disco, es arma de doble filo. Está claro que confían en el trabajo y, además, y aunque no sea un disco estrictamente conceptual, sí que tiene un hilo conductor (Orfeo bajando al Hades según la obra de Dante) y, por tanto, la mejor manera de presentarlo es exponiendo, si no todo el disco, sí gran parte de él: para sumergirte en la historia, para que tenga sentido, para disfrutarlo mejor. Así pues, bravo por los de Nueva Jersey.

Quien, por el contrario, no conociera el disco, no creo que disfrutara mucho. Tras 9 temas de “Underworld”, sólo tocaron 4 de todos los demás trabajos: los imprescindibles Set the world on fire del Paradise Lost (álbum “bisagra” entre sus primeros discos, más melódicos y neoclásicos y los últimos, más cañeros y “groovies”, tanto en la voz como en los riffs), la breve instrumental The death of balance/Lacrimosa y Sea of lies como Out of the ashes, del que es considerado mayormente como su mejor trabajo, el The divine wings of tragedy.

En cuanto a la actuación en sí…fue brillante. No se puede decir mucho más. Jason Rulo es una máquina; pocas veces he visto a un batería de metal cambiar de pedal del pie de hi-hat al de bombo con tanta frecuencia y facilidad en un mismo tema…incluso en los temas rápidos. Michael Pinella cumpliendo atrás, aunque en un excesivo segundo plano. Michael Lepond es una garantía, y además fue el que más lo vivió.

s4Russell Allen empezó algo frío y se fue animando (supongo que la botella de whiskey que sacó a medio concierto ayudó lo suyo). Y, finalmente, Michael Romeo. Sobran las palabras. Ver tocar la guitarra a este grandullón es toda una experiencia. Te quedas boquiabierto. Se casca unos solos imposibles casi sin inmutarse, incluso sonriendo. Va tan sobrado que a veces tira la púa y se pone a tocar con los dedos, haciendo parecer fácil lo que casi es imposible. Lo de este hombre es de otro planeta.

El concierto, así, tuvo una ejecución muy buena pero un ritmo que no contentó a todo el mundo. Tantas canciones del nuevo trabajo descolocaron algo al personal, que sólo se animó a partir de “Without you”, el cuarto corte, muy sentido y que Allen dedicó a un amigo suyo recientemente fallecido por sobredosis. Repito, el ritmo fue irregular porque no todo el mundo vio de buen grado que tocaran tantos temas de Underworld, aunque la cosa se fue yendo para arriba a partir de los bises. Acabar con otra de este disco, Legend, también produjo cierto bajón, compensado por el hecho de que Russell Allen bajó y cantó el tema entre el público. Ese momento sí que fue apoteósico.

En definitiva, muy concierto de Symphony X, con un set arriesgado pero que demuestra que creen en su último trabajo, y que además fue de menos a más, con el público, y los propios músicos, calentándose a medida que avanzaba la noche. Como puntos negativos…no entiendo por qué no había telón de fondo. Si es cuestión de espacio (el escenario de Apolo no es muy grande) se puede justificar, pero me da la sensación de que Symphony X se preocupa únicamente de la música, y hay otros aspectos a cuidar que también son importantes.

Así, encontramos detalles como que tocan sin telón de fondo, que anuncian nuevo disco sin haber sacado studio reports ni noticias previas, que no han editado aun ningún DVD…son detallitos que los fans aprecian, que les harían conseguir nuevos seguidores y que creo que la banda debería cuidar.

Puedes ver videos de anoche aquí y aquí

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Una Respuesta

  1. Xavier EN

    En mi opinión el sonido estuvo demasiado alto duranto el concierto. El bajo y la batería distorsionaban muchísimo. La guitarra, voces y teclados apenas se escuchaban. Mira que he ido a conciertos y nunca había tenido q ponerme los auriculares del dolor de cabeza que me estaba dando. Este sonido duró de la primera a la última canción. Muy muy muy poquito mejoró por no decir nada. Tanto cuesta bajar un pelín el volumen general así como el bajo, sobretodo, y la batería?? Es necesario este nivel de volumen exagerado?? Para qué sirve tener una mesa de mezclas con tanto botón y que no se pueda lograr un sonido compensado?? Es tan difícil?? En fin, que el concierto no hizo justicia al grandísimo disco que presentaban. Un saludo.

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