Texto: Alba Rodrigo
Promotor: Last Tour International

Muchas eran las ganas de volver a ver a Red Fang en acción, ya que nos supo muy a poco su paso por el festival Sonisphere de Barcelona hace ya más de medio año. Además todo un lujo poder disfrutar de ellos en la sala Bikini, la cual se ha ganado el título por excelencia de ser uno de los recintos con mejor sonido de toda la ciudad Condal. Por todo ello la noche prometía pero bien, no sin antes contar con las actuaciones de bandas invitadas como The Shrine y Lord Dying.

Así, la jornada se desarrolló más o menos igual que en Madrid, tal y como nuestro Jorge nos relató horas antes (crónica aquí). Esta vez Lord Dying fue quien pagó el pato de los problemas técnicos ya que su guitarrista C. Evans rompió una cuerda al empezar, cosa que le mantuvo fuera de juego hasta casi el final del primer tema. Pero eso no iba a pararlos en absoluto, así que después de tomarse unos instantes para ponerse de acuerdo entre ellos, el batería J. Reid tomó el mando para presentarse como banda, a su álbum debut Summon the Faithless (2013) y algunas canciones de su próximo disco. He de reconocer que al principio del bolo los chicos me impresionaron gracias a un Stoner pegadizo, con mucho Sludge y también toques de Groove. Un sonido potente y casi ensordecedor, pero que les atribuía potencia y agresividad, además de ese toque “guarro” que tanto atrae de este género. No obstante, pasada ya la mitad de su actuación empezaron a resultarme más de lo mismo todo el rato. Temas algo homogéneos y planos, y un excesivo abuso de la reverb en la voz de E. Olson hicieron decaer su propuesta. De hecho, el público fue perdiendo interés a medida que la cosa avanzaba, pese a la simpatía que destilaban los componentes.

1656169_10152152962059029_112666296_n[1]Todo lo contrario que en el caso de The Shrine y su Primitive Blast (2012), quienes contaron con una audiencia entregadísima. Actitud 100% californiana, y es que viniendo de la mismísima Venice no podía ser de otra manera. Velocidad y técnica son las palabras que me vienen a la cabeza para intentar describirlos, ya que especialmente su líder Josh Landau se empeñó en demostrar su dominio de la guitarra una y otra vez. Muy rockstar todo, pero como digo, absolutamente coherente con la estética y la propuesta sonora de la banda. Rock ‘n Roll puro y duro mezclado con mucho Punk clásico de la mano de un trío que consigue llenar el escenario. Por cierto, mención especial al técnico de luces por crear un ambiente de psicodelia brutal. Personalmente, estos chicos tampoco acabaron de decirme mucho, pero realmente consiguieron caldear el ambiente.

Ambientazo más bien, ya que la sala estaba abarrotada mucho antes de la salida del grupo principal (incluso tuvieron que disponer de la zona que hay a la izquierda de la barra porque si no se hacía imposible contar con espacio vital). Fue gratificante observar como poco a poco ha ido subiendo la popularidad de los chicos de Portland, consolidando un público propio y entregado como el que más. Buena música y humildad son sus toques de distinción (de hecho, ellos mismos subieron al escenario para montarse el chiringuito), cosa que siempre se valora. Pero el éxito de la noche también se debió a una entrada con un precio más que razonable. Eso sí, me sigue pareciendo criminal y abusivo que en Bikini cobren las bebidas a 5€… ¡y que encima los paguemos!

Pero a lo que íbamos. Bien puntuales se encendieron los led’s rojos con el logotipo de la banda que iluminaban todo el escenario. Y cuando todavía no nos había dado tiempo ni de reaccionar, Red Fang se hicieron amos de sus instrumentos para empezar con ‘Hank is Dead’ y desatar la locura. Seguidamente cayeron temas de su nuevo disco Whales And Leeches (2013) como son ‘Voices of the Dead’ y ‘DOEN’ los cuales, junto a los cuatro más que añadirían, encajaron perfectamente en el repertorio y entusiasmaron a los presentes como si de grandes clásicos se tratasen. La banda tocó muy fluido en todo momento, marcando una diferencia abismal entre sus predecesores y ellos. Se lo pasan bien allí arriba, y nosotros aún mejor. Estuvieron poco habladores, cierto, pero es que ni siquiera se echó de menos algo así porque necesitábamos más y más de su Stoner más bestia. Aaron Beam abrió la boca para comentar lo mucho que le gusta venir a Barcelona, David Sullivan (guitarra) para indicar que casi pierde un zapato… y poco más.

Asimismo, fue todo un lujo ver como intercalaban canciones en las que canta Aaron y otras en las que la voz principal la lleva Bryan Giles, aportando un tono mucho más oscuro. Con un setlist bastante equilibrado contentaron a todos, especialmente al dedicar gran parte a su segundo disco – mi favorito – Murder the Mountains (2011), interpretando a la perfección ‘Throw Up’, ‘Dirt Wizard’, ‘Into the Eye’ o la archiconocida y esperadísima ‘Wires’ entre otras.

Quien una vez más me dejó boquiabierta fue John Sherman a la batería. No me extraña que rompiese casi por la mitad las baquetas, porque menuda manera de dejarse la piel, cambiando de ritmo continuamente incluso entre los espacios. Sin duda quien más destacó durante toda la noche.

Finalmente para los bises reservaron dos temas de su primer álbum, ‘Good to Die’ y su éxito ‘Prehistoric Dog’, éste último llevando a la cumbre del éxtasis a todos sus fans. En definitiva, una hora y poco que se hizo cortísima, pero de la que salimos con una sonrisa de oreja a oreja. Y algunos me parece a mí que con alguna costilla rota también, y no solo lo digo por los chicos que se vieron volando entre la multitud.

Lo dicho, un directo imprescindible, Red Fang casi nunca decepcionan.

Setlist Red Fang:

Hank Is Dead
Voices of the Dead
DOEN
Throw Up
No Hope
Number Thirteen
Dirt Wizard
Sharks
Malverde
Crows in Swine
Blood Like Cream
1516
Into the Eye
Wires

Good to Die
Prehistoric Dog

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