Texto: Jose Gaona
Fotos: Alpha Moon Fotografía

De nada vale emigrar cada verano a las mecas del género, a esos Resurrection, a esos Wacken o a esos Hellfest, y apoyar a la vertiente más exportable de la cultura metalera mientras se da la espalda, consciente o inconscientemente, a las formaciones que hacen que, en verdad, el movimiento permanezca vivo. Segar la hierba bajo nuestros pies, que se dice.

Corrían las diez de la noche cuando llegamos finalmente  a la sala Mogambo del donostiarra barrio de Trintxerpe. Antes, una tromba de agua caía sobre nuestras cabezas y la furia de Thor dejaba el barrio a oscuras durante unos minutos que parecieron horas. Nada de esto se hizo sentir en la sala porque cuando preguntamos a los asistentes, estos contestaron distendidos que el corte de luz no había afectado al local. El Dios del trueno había sido benévolo con sus discípulos. Al menos por esta vez, porque el muy cabrón otras veces…

El motivo de la reunión hacía referencia a un cartel formado por tres jóvenes y prometedoras bandas: Ósserp y Veils, procedentes de la escena barcelonesa, e Hybrid Moon, banda local encargada de abrir la velada. Tres grupos que dibujaron por unas horas la silueta amenazante de los sonidos extremos del metal a base de decibelios, sudor y actitud. Tres propuestas diferentes pero perfectamente complementarias que nos hicieron disfrutar a los asistentes de una buena noche de metal.

1Aprovechando el paso por la capital guipuzcoana del “Winter deathtrip 2014”, que ha llevado a Ósserp y Veils a patearse los escenarios de Cataluña, Euskadi y Madrid, los donostiarras Hybrid Moon abrían la noche con su death metal cabrón, un engendro impío heredero de las armonías de raigambre escandinava, de los ásperos y crudos riffs de la versión darrelliana del género y de las despiadadas y mortíferas acometidas de su hermano mayor, el thrash. Hybrid Moon hicieron gala de un sonido compacto y potente, haciendo suyo el escenario desde los primeros compases del concierto. Abrieron con Luck y Discarded, dos temas que encadenaron de manera acertada para no dar tregua a una audiencia que en todo momento se mostró receptiva a su propuesta, aunque también un poco tímida. En ningún momento se notó que el grupo estrenaba nuevo vocalista. Y es que Dani demostró tener un vozarrón tremendo que casa a la perfección con la potencia del resto de instrumentos, haciendo suyo el espíritu de las letras de las canciones. Los nervios iniciales por su debut dieron paso, con el discurrir del concierto, a una comunicación directa con la audiencia, instándonos a acercarnos más y más al escenario. Canciones como Autodestructive Instinct o el final de Broken Promises mostraron el gusto del grupo por las maneras del progresivo, con unos solos llenos de sentimiento por parte de su guitarrista Soraya, solo ensombrecidos por su brutal y desafiante forma de riffear. Terro dio toda una lección a las baquetas sobre cómo jugar con el tempo y la intensidad de un tema haciéndolo con la pegada de un animal. Y eso que tocó enfermo, con complicaciones hasta última hora a causa de una infección. Un titán. Juanan e Iker, al bajo y la guitarra respectivamente, sentaron cátedra sobre lo que ha de ser tocar con pasión y fiereza, sabiendo transmitir intensidad y fuerza al público, que en sus primeras filas acabó el concierto a golpe de molinete. En general, Hybrid Moon saldaron su concierto con una victoria incontestable y que nos deja con los dientes largos ante su más que inminente puesta de largo en disco.

Setlist de Hybrid Moon:

  1. Luck
  2. Discarded
  3. From The Ashes
  4. Name On A Stone
  5. Autodestructive Instinct
  6. What have we Become
  7. Choices
  8. Broken Promises

5Los siguientes en salir al escenario fueron Veils, combo procedente de Mataró y acreedor de una propuesta que en su EP Unquestionable Appreciation Of Suffering hace gala de un sonido sucio, morboso y enrarecido, que juega a mitad de camino entre el hardcore, el crust y el noise. En directo lo primero que nos llamó la atención fue la arrebatadora presencia de su vocalista, Andreu, todo un derroche de actitud y pelotas sobre el escenario. Más de uno estuvo a punto de llevarse un guantazo a modo de daño colateral en los primeros compases, incauto ante la avalancha imprevista que se le venía encima. Veils no terminaron de enganchar a un público que estaba más por la labor de otros sonidos. Adolecieron de un sonido descafeinado y macilento que no les hizo justicia en ningún momento, perdiendo la guitarra toda la intensidad y el gordor de la que hace gala en estudio. De todas formas, no se rindieron y supieron hacer frente al público con determinación y presteza. Quizá demasiada, pues su descarga acabó cuando el respetable comenzaba a familiarizarse con su planteamiento. Una pena porque, elementos accesorios al margen, supieron hacer frente a la adversidad de un público que no les era propicio y de un sonido que no les fue todo lo favorable que habría sido deseable. A nada que en futuros conciertos puedan gozar de un sonido más acorde a lo que sus canciones y actitud demandan, serán capaces de convencer a cualquier tipo de público que se les ponga por delante. Mimbres hay para ello de sobra.

Los últimos en salir a escena fueron los barceloneses Ósserp, cuya propuesta juega a mitad de camino entre el grind sórdido y el death sueco de primera generación. Guitarras con sonido gordo, con textura de cuerdas de barco, y ritmos a golpe de blast beat la mayor parte del tiempo, fueron las cartas que pusieron sobre el tapete los catalanes. Una apuesta segura con la que convencer a nuestros pútridos y pestilentes corazoncitos. Ósserp desde los primeros compases construyeron un muro sónico devastador. De hecho, fue tal la demostración de poder que no fue hasta la segunda canción, Ensorrant Castells, que ecualizaron el sonido para que pudiera oírse a Xavier, su vocalista. Éste demostró poseer una voz poderosa y versátil, capaz de tonos graves y profundos pero también rasgados y agudos. Con todo, uno de los problemas con los que tuvieron que lidiar durante toda la actuación fue el efecto bola de sonido cada vez que Alex ejecutaba un blast beat, y que acarreaba que arrastrara consigo al resto de instrumentos. A pesar de todo, los barceloneses lo dieron todo, con un Dani a la guitarra con la muñeca derecha más rápida de toda la jornada. Cerraron con Baluerna y la promesa de editar nuevo material para este 2015.

Setlist de Ósserp:

  1. Clot o Carner
  2. Ensorrant Castells
  3. Bèstia Cega
  4. La nostra sang
  5. Heretan enemics
  6. La boira de les 7 gorges
  7. La tomba de l’os
  8. Baluerna

El sabor de boca que nos dejó la velada fue bueno. Fue una excelente demostración, la enésima ya, de que cuando la ciudad echa el telón un monstruo soterrado en las profundidades aguarda al acecho para que, en jornadas como las del 5 de diciembre, pueda asomar la cabeza y poner patas arriba los absurdos edificios levantados con los ladrillos de los prejuicios y el cemento de las modas. Fue una excelente demostración de que el underground, afortunadamente, goza de muy buena salud. Pero también fue una confirmación, la enésima también, de que al underground, como a toda criatura, hay que cuidarlo. Porque si no se muere. De nada vale emigrar cada verano a las mecas del género, a esos Resurrection, a esos Wacken o a esos Hellfest, y apoyar a la vertiente más exportable de la cultura metalera mientras se da la espalda, consciente o inconscientemente, a las formaciones que hacen que, en verdad, el movimiento permanezca vivo. Segar la hierba bajo nuestros pies, que se dice. Este no es un mensaje dirigido a las personas que acudieron el sábado a apoyar a las bandas, sino a todas aquellas que hicieron posible que estuviéramos presentes apenas dos docenas de personas. Que lo hicieron posible ostentando el dudoso honor de no acudir, claro.

Puedes ver todas las fotos aquí:

Fotos Ósserp + Veils + Hybrid Moon

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