Texto: Mariano Bacigaluppi Beguiristain
Fotos: Madness Live!
Video: Sala Caracol

El tráfico en Madrid y el colapso urbano por un partido de fútbol, fueron los causantes principales de que llegara más tarde de lo previsto a la cita musical y me perdiera la actuación de los barceloneses LEAVES, banda que ya conocía gracias a una de sus giras anteriores que también acompañaron a ORPHANED LAND.

Prácticamente mi entrada a la mítica Sala Caracol coincidió con la salida al escenario de los germanos MOLLLUST. Banda peculiar si las hay con un claro sonido metálico operístico pero que esta vez y, en concordancia con los cabeza de cartel, se presentarían en un formato acústico. Sin lugar a dudas la pieza principal de esta banda es su frontwoman Janika Groß al mando del piano y las voces, aunque es innegable decir que se sintió bien arropada y acompañada por Sandrine y Luisa a los violines, Lisa al violonchelo y un jocoso Frank Schumacher a la guitarra.

La apuesta de la banda es buena a la vez que singular, pero quizás en formato acústico ésta se deslució un poco, llegando en algunos casos a caer en la monotonía e incluso en el aburrimiento. Después de ver videos de ellos, en distintos conciertos del pasado con la banda en completo, la diferencia a mi entender es abismal. Presentaron varias canciones propias como “Ouvertüre II”, “Sternennacht”, “Voices Of The Dead” y para finalizar con un homenaje al grandísimo Johann Sebastian Bach y su “Ave Maria”. Insisto, es una buena banda, con calidad a la vez que originalidad y sería bueno seguir sus pasos en el futuro, pero en su presentación desenchufada me aburrieron un poco.

La apuesta de los israelitas ORPHANED LAND era interesante, cautivadora y también arriesgada. Para esto contaron con la ayuda del sexteto coral alemán STIMMGEWALT que en un principio se adueñaron del escenario y presentaron versiones a capella de “Engel” de RAMMSTEIN, “Last Night Of The Kings” de VAN CANTO y terminando con una oda a la cerveza bautizada como “Beer… Beer… Beer”. A los pocos instantes Kobi, Uri, Matan, Chen e Idan se hicieron presentes y la ceremonia dio comienzo con The Simple Man. Todos conocemos el grandísimo frontman que es Kobi Farhi, pero en esta muestra unplugged que presentaba la banda la figura de éste se engrandeció kilométricamente.

Hubo cuatro momentos inolvidables e inenarrables durante la presentación de la banda y el primero de ellos se manifestó con el primer corte de su último disco, All Is One. Todo el público cantándola al unísono y disfrutando cada segundo de ella. El guitarrista Idan Amsalem fue el encargado de alternar las seis cuerdas de su guitarra con el bouzouki durante toda la noche. Las canciones se fueron sucediendo una tras otra, algunas composiciones añejas y otras de las últimas, y así fue que después de The Evil Urge, Asalk, Let The Truce Be Know y Olat Ha’tamid llegó el segundo punto álgido de la noche: Brother. La persona que me acompañó nunca había escuchado a la banda, incluso mantuve la intriga de qué es lo que íbamos a ver hasta estar dentro de la sala. El resultado, nada más y nada menos, después de escuchar dicha canción, fue una tierna, dulce y emotiva sonrisa y un brazo derecho con todo el vello erizado…

Bereft In The Abyss, Building The Ark, New Jerusalem, A Neverending Way y El Meod Na’Ala se hicieron presente y prepararon el terreno para la descomunal y colosal Sapari, que además de ser el tercero de los momentos estrella del concierto, contó con una grandísima participación de los asistentes, ya sea coreando su pegadizo estribillo o dando palmas al son del sincopático ritmo de batería. Habría tiempo para una más, In Thy Never Ending Way, y así la banda semita se retiraría del escenario.

Transcurrirían unos pocos segundos para que regresaran y lo harían para rescatar una canción de su ya lejano primer disco Sahara y no sería otra que The Beloved’s Cry. Esta mítica y dulce canción, anunciada por el propio vocalista como la única canción que habla de amor en toda su discografía, sonó delicadamente monumental gracias al gran trabajo de la coral germana STIMMGEWALT. Llegaría el tiempo de decir ‘Shalom’ y coincidiendo con el cuarto y último momento mágico de la velada. Norra El Norra se convirtió en una verdadera y auténtica fiesta de canto unánime y de saltos incesantes.

Una vez más, ORPHANED LAND, nos han demostrado porque son una de las mejores bandas de la actualidad dentro de la escena. Incansables trotamundos que desprenden magia y calidad allá por donde van.

HACER COMENTARIO A TRAVES DE FACEBOOK

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.