Texto: Íñigo Domínguez Díaz

Hacía tiempo que no tenía una noche de power metal en perspectiva por lo que tomé con ganas la cita en Salamandra con Orden Ogan y Rhapsody Of Fire que se hacían acompañar por una de las últimas sensaciones del género, los canadienses Unleash The Archers.

Las puertas abrieron puntualmente a las 19:00 como estaba programado y a la media hora ya teníamos en escena a los norteamericanos capitaneados por la cantante Britney Slayes. Tuvieron que aplicar toda su esfuerzo y voluntad para poder superar tanto el mediocre sonido con el contaron, así como el limitadísimo espacio físico en el escenario que les dejaron las otras dos bandas. Fue un poco triste ver como tenían que hacer equilibrios para no tropezar con todos los elementos presentes en el escenario ni molestarse los unos a los otros.

Por suerte para el público esto no hizo la suficiente mella en su moral e hicieron un buen concierto, corto por lo apretado de la agenda pero intenso. Además de la simpatía y actitud positiva de Britney estuvieron muy bien los dos guitarristas, alternando los solos y la rítmica dentro incluso de los propios temas y apoyando en las voces a la cantante, uno con las voces guturales y el otro con las rasgadas. Estuvieron apoyados por el público desde el primer momento y se notó que tienen su pequeña legión de fans, ya tuvieron la misma audiencia que las otras dos bandas y casi todos los temas fueron coreados en especial General Of The Dark Army que sin duda fue el mejor del setlist.

La noche comenzaba bien, cumpliendo expectativas por lo el optimismo con que afrontaba el siguiente grupo de la noche creció un poco, a pesar de que veía venir lo que se avecinaba. A día de hoy Rhapsody Of Fire no me parecen otra cosa que una banda tributo de los originales Rhapsody, con el privilegio de poder contar con uno de los miembros originales de la banda, el teclista Alex Staropoli. Así que ubicado en esta perspectiva de la banda no puedo negar que no me divertí en el concierto,  si bien me da un poco de pena que hayan terminado por llegar a esta situación, ser los teloneros de un grupo que aún se está haciendo un hueco en la primera fila de la escena power metal.

El concierto empezó esperanzador con Distant Skies de su último trabajo Into The Legend (último disco con Fabio a las voces) y que era francamente bueno, pero  partir de ahí temas de su repertorio de la época Rhapsody, Flames Of Revenge, Power Of The Dragonflame o la inevitable Emerald Sword con la que cerraron. Su nuevo cantante, procedente de un talent show italiano, es más que solvente pero no tiene la elegancia ni la técnica de Fabio Lione, que sí ha tenido a bien reunirse con sus antiguos colegas para celebrar los 20 años de Legendary Tales. De Alex poco que decir, como siempre más preocupado de meter samplers que de tocar y francamente teniendo en cuenta que el sonido no fue el mejor para las bandas teloneras, pues os podéis hacer una idea del resultado final; un barullo a ratos inaudible que acabaron salvando el resto de miembros de la banda, que independientemente del papel que les toca jugar, son buenos músicos. Así pues esto quedó como aperitivo de lo que realmente espero que sea un gran acontecimiento, cuando los miembros de originales de Rhapsody nos visiten en marzo del año que viene.

Una vez se hubieron retirado los italianos, se bajó el telón de la sala para comenzar a preparar la actuación de los cabezas de cartel, los alemanes Orden Ogan. Son una banda que en los últimos años ha conseguido colocarse en la primera línea dentro de la escena power metal, a base de colarse en giras con grupos importantes y acudir a la mayoría de festivales europeos de primer nivel, el rock fest entre ellos, dónde tuve oportunidad de verles. Allí dieron un concierto muy condicionado por el formato festival y en la carpa, dónde los grupos no gozaron del mejor sonido, por lo que no pudimos contemplar su verdadero potencial. La noche pasada en Salamandra fue una historia completamente distinta, con un sonido limpio, potente pero en volumen adecuado y un escenario y juego de luces que muy adecuado y tematizado en el western, que es el leit motive de su último trabajo Gunman.

A destacar los dos pistoleros zombis parapetados tras sendas barreras que en un par de ocasiones dispararon sus rifles de los que salieron serpentinas negras. Pues con todo este arsenal en disposición comenzaron su concierto con un To New Shores Of Sadness del álbum que les dio a conocer Easton Hope, al que le siguió uno de sus hits F.E.V.E.R. que empezó a calentar el ambiente, después de una entrada un poco fría. Nuevo tema de Ravenhead, su anterior trabajo y por fin cayó uno de los nuevos temas a presentar, Gunman que da título al disco y que el público acogió con ganas. A partir de este momento el concierto se comenzó a animar bastante y los dos siguientes temas de Ravenhead, Deaf Among the Blind y Sorrow Is Your Tale terminaron con el bloque de recuerdo a su anterior trabajo, salvo por  la inevitable The things We Believe In que como siempre cierra sus conciertos. Con el siguiente tema Fields Of Sorrow llegó uno de los momentos álgidos de la noche, un medio tiempo muy emotivo que sonó como la banda sonora del entierro que relata en sus letras.

Abro un pequeño paréntesis para hablar sobre uno de los aspectos a mejorar de esta banda y por la que no llegarán a ser los nuevos Blind Guardian como muchos pronostican. Le falta una voz con personalidad, su guitarrista no canta mal en absoluto pero siempre en rangos bajos y de forma un poco monótona, quedando su voz disfrazada y a momentos imperceptible en la mayoría de estribillos, ya sea en estudio o en directo ya que había pistas pregrabadas de los coros.

Continuaron con el único tema de su época inicial, el The Lord Of The flies de Vale para pasar inmediatamente a un bloque de tres temas de Gunman, de los que Come With Me To The Other Side fue el mejor recibido y con One Last Chance haciendo el paralelismo de que era la última oportunidad de verles en la noche, abandonaron el escenario, habiendo tocado solo diez temas, lo que en los estándares actuales se hace un poco corto. Poco después volvieron para terminar el concierto de forma breve pero contundente con la rápida We Are Pirates y la ya mencionada The Things We Believe In, dónde su frontman tuvo un ataque de risa al proponer el juego de preguntar/ respuesta, en el que nuestro inglés no pareció convencerle puesto que dijo no entender nada.

Se terminó así una noche breve pero intensa en la que la valoración general fue positiva, con unos Unleash The Archers que ojalá tengamos más a menudo por Europa y unos Orden Ogan que han dado muestras de que pueden llevar un gran show y congregar un público numeroso y que dejaron un buen sabor de boca. La nota discordante fue Rhapsody Of Fire, que tal vez debería haber elegido otro setlist, dado que su líder ha decidido continuar con el proyecto debería intentar diferenciarse de quién ha quedado como el verdadero heredero de Rhapsody, que no es otro que Luca Turilli.

HACER COMENTARIO A TRAVES DE FACEBOOK

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.