Texto: Anthoni Grande
Fotos: Iria Lage

Fuimos invitados a un pedazo bolo en el centro de Madrid, en la Sala Caracol: Northlane, Volumes, The Acacia Strain y Hellions… ¡Casi nada!

HellionsAcostumbrados a los conciertos nocturnos, esta vez accedíamos a la sala al rededor de las seis de la tarde. A su vez, la cola llevaba ya un ratillo formada y casi doblaba la esquina de la calle. Poco después de entrar, nos daban la bienvenida los sydneyenses Hellions con su tema “Nottingham”, muy emotivo, donde mostraron la tónica que seguiría el bolo: mimebros plénamente activos, con un Anthony Caruso levantándose de su trono de batera constantemente y un Dre Faivre encantado de estar en el escenario, siempre abrazado a su pie de micro.

He de reconocer que no había investigado a estos señores a fondo, pues lo poco que escuché no me había encantado, pero cómo cambia el directo. A lo largo de “Creasy”, “22”, “The Penultimate Year” nos desmotraron su fuerza, y más importante, su sabor, con unos toquecillos muy orginales y un sonido propio muy definido, eso sí es sentir la música, viva el groove. Con el tema nombrado como ellos mismos se despedían, y para ello el propio Dre se bajó al pit para cantar junto al público. Como única pega al bolo nombro la duración, ya que al ser cuatro grupos los que formaban el cartel, apenas tuvieron tiempo de show. The Acacia Strain

Tras una breve pausa, les tocaba a The Acacia Strain. Para resumir brevemente su actuación podría tranquilamente que es lo más brutalmente pesado que he visto en mi vida y quedarme tan ancho. Argumentaré mi teoría incluyendo lo siguiente: comenzamos con Human Disaster, el carismático y sudado Vince coge el micro, lo aproxima a su boca y exhala un bestial “REST. IN. PEACE”. Desde este momento hasta el final es una sacada de chorra del más puro deathcore revienta cráneos.

La pesadez más oscura e infernal que el frontman creaba, parecía contagiarse tanto al bajista Griffin, que parecía que del propio peso no se movía de su sitio, aunque quizá eso quería transmitir. A la batería teníamos a Isaac, de Kublai Khan, debido a la falta de Kevin por el nacimiento de su hija. A lo largo del set pudimos oír temas tales como “Holly Wals of the Vatican”, “Ramirez”, “4×4” o “Dr. Doom” entre otros. Entre sus caras de psicópata, sus constantes “kill, kill, kill” que predicaba cual chalado conspirando sobre el fin del mundo y sus infinitos escupitajos lanzados sombre sí mismo, el vocalista Vincent se tomó unos segundos para soltar un discurso sobre el odio, sobre cómo transformarlo en algo positivo, algo realmente espectacular (para que luego digan que quienes somos adeptos a estos géneros musicales cargamos con la culpa de que el mundo se vaya a la mierda). Ahí queda todo, solo las bombas de Carnifex en su pasada actuación en el Resurrection Fest se comparan a tal sonido.

VolumesLlegaban Volumes, desde Los Angeles. En su formación cambiamos Michael por Michael. Barr se cae y sube Lessard, de The Contortionist, un hombre con una presencia indiscutible en el escenario, y unos brazos cuyas venas se asemejaban a los ríos de un mapa cual musculitos lleno de anabolizantes. Hablando de presencia tenemos a Gus Farias, que con más swag que pa’ qué no se queda atrás, valiéndose de su español para interactuar con el público. Abrieron con “91367”, haciendo votar a la gente desde el primer segundo. Con un despliegue de medios tremendo, ganándose al público con “Vahle”, “Edge of the Earth” o “Erased” entre otros, donde la masa de gente se abalanzaba sobre sí mismos para alcanzar a ambos frontmans. Pudimos ver incluso un Wall of Death. Hago mención aquí sobretodo al sonido, el cual fue excelente, sobretodo durante los melódicos, que le daban ese toquecito de perfección a la tecnicidad de la banda. Finalmente, como era de esperar, llegó el turno de cerrar con “Wormholes”, un completo show-off. Otra actuación bastante fugaz, aunque intensa, debido a los reducidos horarios al ser un concierto con entrada permitida a menores. Northlane

Para terminar con el evento, teníamos a Northlane, la primera vez que los veíamos con su nuevo vocalista, Marcus Bridge, el cual causó muy buenas impresiones. Abrían con una de sus novedades, “Obelisk”, donde pudimos comprobar el potencial de su nuevo fichaje en todos los aspectos. Lo que se estuvieron reservando las otras bandas en cuanto a set, se desató con estos chicos, quienes casi tocaron el doble que el resto. Entre muchas otras, tenemos “Rot”, “Scarab”, “Impulse”, además de las más conocidas como “Quantum Flux” o “Dream Awake”, donde el público sacaba su último aliento en el pit.

Entre mucho humo, y cuando digo mucho quiero decir MUCHO humo, pudimos ver a los integrantes de la banda rompiéndose el cuerpo a más no poder sobre el escenario, especialmente a Jon, cuyo detalle de las lentillas negras le aportan un aire de misterio muy adecuado. Una actuación sublime, con un Nic al fondo dando una lección de indepencia y control a cada batería. “Masquerade” ponía el punto y final a la actuación y a todo el concierto en general, en concreto una de las mejores veladas que hemos vivido en tiempo.

Debido al temprano comienzo, apenas eran las nueve de la noche cuando salíamos de la sala, con tiempo de sobra todavía para dar una vueltecilla. Así da gusto.

¡Nos vemos en el pit!

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NORTHLANE EN MADRID

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