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No se distinguía al público, solo una avalancha humana de saltos, empujones, patadas y codazos en un alud de rabia por un lado y diversión por otro

Texto: Josè Solano
Fotos: Iriaka Kalashnikov

El Never Say Die! tour, una de las giras de hardcore más importantes del mundo llegó el pasado fin de semana a la península ibérica con dos fechas en Barcelona y Madrid. Tras un éxito rotundo en la noche anterior en la Razzmatazz 2 de Barcelona, la comitiva llegaba el domingo a la sala Penélope Lounge (Penélope, para abreviar) con el propósito de repetir el bombazo también en la capital. Con un cartel plagado de grupos reconocidos y consagrados a nivel mundial como Terror y Comeback Kid, y otros experimentando un crecimiento de popularidad casi a niveles meteóricos como Capsize, este festival traído de la mano de HFMN no dejó indiferente a nadie e hizo disfrutar a propios y extraños.

never say dieCumpliendo los horarios a rajatabla. A las cinco de la tarde se abrieron las puertas de la sala y los primeros asistentes, en su mayoría jóvenes, iban pasando y llenando las primeras filas de la sala mientras otros muchos curiosos se paseaban por los puestos de merchandising o aprovechaban para fotografiarse con algunos miembros de sus grupos favoritos.

Cuando el reloj tocaba a las seis de la tarde y con una sala aún a medio llenar, los californianos Capsize se subían al escenario con la pelota en su tejado. Era su oportunidad de demostrar por qué merecían estar en ese cartel y de romper el hielo ante un público tan difícil, acostumbrado a lidiar con cosas mucho más duras, más rápidas y más violentas. Haciendo honor a su etiqueta de hardcore melódico moderno, Capsize entraron con una fuerza inusitada y dejando palpar una energía asombrosa, haciendo un contraste casi total con la tristeza de sus letras. En sus solo veinte minutos de concierto, la pasión y entrega se hizo más que evidente y el nexo de unión entre grupo y público se sentía en el aire. Con un setlist repleto de canciones de su último disco, The Angst In My Veins, y en el que faltaba entre otros su himno Fade to Grey, el quinteto liderado por Daniel Wand se despedía del escenario con I’ll Take The Blame donde más de uno se dejó la garganta cuando el vocalista cedía el micrófono a la gente del público.

Tras la salida de Capsize, era el turno de los también californianos No Bragging Rights. Presentando su nuevo trabajo, The Concrete Flower, y liderados por el vocalista Mike Pérez, No Bragging Rights hicieron un concierto especialmente emotivo, marcado por pequeños discursos que el propio cantante hacía entre canción y canción. Destacó especialmente uno de ellos en el que Mike, como si de un paciente de psicólogo se tratase, nos contaba cómo sufrió de pequeño los continuos abusos de su padre con el alcohol y la violencia que soportaba y a la cual hizo frente. En lo meramente musical, no faltaron Cycles y Hope Theory, dos de sus temas más conocidos, ni tampoco los más nuevos como Outdated y Bottoms Up.

never say dieDespués del sentimental show de No Bragging Rights era la hora de eliminar todo vestigio de melodía de los oídos del personal en favor de violencia y garra. Traídos directamente desde Canadá pero sin una pizca de la gentileza y buenas maneras típicas de la gente de allí, el concierto de Obey The Brave se puede definir con pocos adjetivos: abrasador, destructivo y cañero. También, cómo no, presentando nuevo disco: Salvation. He de decir que a mi parecer OBT fueron, a priori, un grupo que no se tuvo lo suficiente en cuenta en los días previos al festival. El nombre de Alex Erian, ex-vocalista de Despised Icon, se nombró creo que demasiado poco. Y efectivamente dejó con la boca abierta a más de uno, seguramente preguntándose cómo podía salir semejante voz de monstruo de ese hombre. Mientras la banda rompía oídos a través de los altavoces de la sala se veían los primeros stage diving (o saltos desde el escenario) con algunos accidentados. Cosas que pasan.

More Than A Thousand eran el único grupo europeo del cartel de este Never Say Die y casualidad o no, y en concordancia con muchas opiniones leídas y escuchadas, fueron el grupo más flojo de la noche. No sé si por sus canciones con ritmos repetitivos, o porque es un grupo que está más que visto en España (han dado casi una veintena de conciertos aquí) fueron para mucha gente, y me incluyo, los más aburridos del festival. El pit estaba caliente y los golpes no faltaron, pero más por la inercia de la música que por lo que el grupo pudiera transmitir. Un Vasco al micrófono visiblemente cansado y un sonido totalmente nulo, mediocre por decir algo, por parte de la sala que empañó notablemente un evento de tal calibre, siendo la gran nota negativa. Pese a lo poco que este grupo puede ofrecer en directo, nada que no hayamos visto ya, contaban con muchos seguidores en la sala que se dejaron oír en canciones como Heist o No Bad Blood.

never say dieSi todavía quedaba alguien estático reservando fuerzas, con Stick To Your Guns bajo las luces de Penélope la calma era algo mitológico. Poco más de media hora bastó para que los de Orange County hicieran las delicias del público en un concierto memorable. Nosotros éramos uno, ellos eran uno. Simple y llanamente. La entrega por parte del grupo fue total, en especial de Jesse Barnett, quien no falla una al emocionarnos a todos cada vez que de su boca emergen palabras de esperanza, amor y fuerza. No hubo un alma entre todas aquellas que no cantara al unísono el estribillo de Amber o Nobody, no hubo quien no se desgañitara con la rabia de What Goes Around o quien no se vaciara los pulmones en We Still Believe o Against Them All. Anticipando la salida de su nuevo disco, Disobedient, para febrero del año que viene, todo lo demás es de sobra conocido.

Cuando llegó el turno de Andrew y Comeback Kid la sala era ya una fiesta. Después de cinco grupos, aguantar un directo de CBK es una cuestión de resistencia física. El cansancio también era visible en el propio grupo y no es para menos. Después de casi un mes de gira tocando y viajando día sí y día también, a los canadienses se les vio un poco apagados. La cuestión es que a pesar del agotamiento físico y moral, el grupo no decepcionó y el público tampoco. Haciendo un repaso por su ya extensa carrera y presentando por primera vez en España su Die Knowing, temazos como G.M. Vincent & I y All In A Year se adaptaron a la perfección con su material más reciente, como Losing Sleep o Wasted Arrows, donde nadie se quedó sin corear. Un auténtico carrusel de twostep y stage diving, y una gozada cerrar el concierto con la conocidísima Wake The Dead.

never say diePasadas las diez de la noche, todavía quedaba el plato fuerte. Terror llegaban a Madrid con la idea entre ceja y ceja de echar abajo la Penélope a golpes. Como si de una bola de demolición se tratase, se subieron encima del escenario y dispararon a matar con un set plagado de canciones de su exitoso disco Keepers Of The Faith. No se distinguía al público, solo una avalancha humana de saltos, empujones, patadas y codazos en un alud de rabia por un lado y diversión por otro. Con un Scott Vogel entregadísimo todo resulta más espectacular si cabe. Me diréis cómo haces cuando un tío como Scott te señala con el dedo y te obliga a subirte y tirarte desde el escenario. Atrévete a decirle que no. Pues el tío, ni corto ni perezoso, empezó a subir a gente sin parar para que estos se tiraran. Quienes estuvieran en las primeras filas ni los verían venir. Una imagen para el recuerdo, sin lugar a dudas. Tan épico como cerrar casi cinco horas de festival con Keepers Of The Faith con una sala entera cantando y bailando mientras Jesse Barnett de Stick To Your Guns se sube al escenario a cantar. Más o menos igual.

Si tan solo el sonido de Penélope hubiera sido la mitad de bueno que los grupos hubieran sido palabras mayores. Pese a todo, muy satisfecho con este regreso del Never Say Die! tour a España, que espero vuelva el año que viene. Lo estaremos esperando con los brazos abiertos, no quepa duda.

Podéis ver más fotos del festival:

IMPERICON NEVER SAY DIE TOUR 2014 – MADRID

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Una Respuesta

  1. Cristina PG

    Qué bien escribes, niño! Ya lo estoy echando de menos, el año que viene si vuelven, a repetir!

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