Texto: Morpheus Misfit

Extraño pero no por ello menos apetecible, el cartel de la nueva gira de los alemanes Kreator reunía a bandas que por sí solas podrían ser cabezas de cartel de cualquier gira por España. En la variedad está el gusto, y por ello Madness Live! no dudaron en reunir a cuatro pesos pesados del metal en sus diferentes vertientes.

El público sabía que era una oportunidad única, y por eso se vivió un sonado sold-out (entradas agotadas) en La Riviera, merecido reconocimiento a cada una de las bandas que iban a tocar esa noche y que se encuentran cada una de ellas en un momento álgido de su carrera. Todo arrancó pasadas las 18:00 con Aborted.

Los belgas llevan casi 1 años presentando su nuevo álbum “Retrogore”, y como solo disponían de media hora de set pocas presentaciones realizaron para empezar a soltar todo su arsenal death metal técnico con pizcas de terror y vísceras. “Divine Impediment”, “Cadaverous Banquet” y así fueron cayendo una tras otras las canciones de Sven y los suyos, en un excelente estado de forma a pesar de una gira tan larga, y con un gran sonido. Presididos por calaveras a ambos costados del escenario, no dudaron en animar al personal con circle pits bastante concurridos para su posición en el cartel. Llegaron, destrozaron y dejaron claro que la banda mas extrema del cartel no iba a dejar a nadie indiferente.

Los siguientes serían Soilwork, con nueva formación y con ganas de demostrar ese rejuvenecimiento sonoro del que llevan haciendo gala en los últimos dos discos. Atrás quedaron los tiempos del melodeath más “In Flames” que tanta fama les dio en su momento, pero la banda parece estar viviendo una segunda juventud. De todas maneras no sería su noche, y sin realizar un mal concierto tenemos que decir que tuvieron el peor sonido de todo el evento. A momentos parecía que los tempos eran equivocados, iban sonando “The Ride Majestic” o “The Living Infinite I” pero a otros ritmos, aunque avanzado el show fueron mejorando con trallazos como “Bastard Chain” o los clásicos “Nerve” y esa coreada “Stabbing The Drama”. Björn “Speed” Strid intentó con muchas ganas que el público lo siguiese con circle pits pero sin éxito, y la imagen que daba era la de alguien agotado que a cada momento se retiraba a un costado del escenario para descansar entre solo y solo.

Lo de Sepultura era incierto ¿Respondería la gente de igual manera que cuando los hermanos Cavalera hicieron la gira de “Roots” solo unos meses atrás? Venían presentando su recién estrenado “Machine Messiah”, y muchas personas que abarrotaron la sala vestían camisetas de Brasil con el logo de la banda. Si somos honestos tenemos que decir que tanto Derrick Green a las voces como Eloy Casagrande a la batería “se comen con patatas” a los hermanos Cavalera de 2017, y así fue la noche. Comprobado quedó en los clásicos como “Inner Self”, “Arise” o “Desperate Cry”, que mezclados con temas actuales como “Phantom Self” o “Resistance Parasites” dieron una exhibición de técnica y de como calentar un concierto. Estos Sepultura se saben mejores que la versión de la gira “Roots” y lo disfrutan, Andreas Kisser se dirige al público en español y nos va recordando los años de edición de cada temazo que va a ejecutar, con la locura del público que se desata en pogos instantáneos. Puede que la sombra de Max e Igor sea muy alargada, pero estos Sepultura están muy vivos y dan mucho juego.

Ya solo quedaba comprobar si Kreator pueden seguir viviendo en directo toda la grandeza que nos entregan en estudio. Su nuevo “Gods Of Violence”, aunque algo falto de la originalidad del anterior “Phantom Anticrist”, es un gran ejercicio de thrash metal en 2017 sin rendirse a lo moderno pero sin sonar a rancio. ¿Petrozza seguiría en buen estado para aguantar un show de casi 2 horas? ¿No se haría todo muy pesado? De ninguna manera. El público estaba hambriento y Kreator lo sabían, por lo que de entrada empezaron a soltar canciones como “Phobia” o “People Of The Lie”, con serpentinas volando encima del público, pantallas que proyectaban videos preparados para la gira, y el incesante movimiento de la gente en los pogos.

La voz de Petrozza, inconfundible, sigue siendo la referencia principal de la banda. Acompañándolo a las 6 cuerdas Sami Yli-Sirniö se desvivió en sentidos solos y aunque con una imagen mas reservada, no falló ninguna nota o punteo. Christian Giesler al bajo y Ventor a la batería siguen gozando de buena pegada, haciendo que la maquinaria funcione sin fallos. Pasarela para que tanto Sami como Christian suban por encima de la altura de la batería, dejando el barco capitaneado por un Mille pletórico que paraba lo justo y necesario para arengar al público. España siempre les ha funcionado bien, y si había que calentar el ambiente con banderas en “Flag Of Hate”, hacer que el público grite cuando Petrozza se lo ordenaba, o calmar los ánimos cuando una muchacha del público se subía a los hombros de alguien para enseñar las tetas a la banda, pues se hacía.

Con un show ensayado pero no por ello menos atractivo, Kreator se han convertido en una fuerza imparable, y lo suyo mas allá de lo musical se ha convertido en un show con todas las palabras. Momentos como los de “Fallen Brother” con la proyección en pantalla de los héroes caídos del rock en los últimos años, o “Hail To The Hordes” con imágenes de los fans recogidas antes de sus conciertos dan ese punto de consideración que todos apreciamos. Un show donde poco se le pudo reprochar a la banda, y por supuesto no pudo faltar ni el mítico “Violent Revolution” ni el final con “Pleasure To Kill”. De los Big Four del thrash europeo, Kreator siguen siendo (al menos en España) de los más queridos.

Noche pletórica que arrancaba a las 18:00 y terminaba sobre las 23:00 en una fría noche de febrero en Madrid. Un cartel resultón que demuestra que la hermandad del metal sigue tan fuerte como antaño, y que no supone ningún problema reunir a bandas consagradas en el thrash metal o el death metal siempre y cuando los egos no se choquen.

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