Texto: Alba Rodrigo
Fotos: Marc Laplana (cedidas por www.rockinspain.es)

La vuelta al cole ya llegó, tiempo para ir guardando las bermudas y las chanclas y desempolvar los cinturones de pinchos y las chupas de cuero. Empezando esta temporada 2013-2014 por todo lo alto, el día “H” ya hacía tiempo que lo teníamos bien marcado en nuestras agendas. Y es que no todos los días (ni siquiera todos los años) se puede ver a los míticos Hypocrisy dejándose caer por nuestras salas. Desde que en marzo sacaran su duodécimo álbum de estudio titulado End of Disclosure – ¡después de cuatro añazos de silencio! – el aluvión de críticas ha sido variopinto, así que a la que agarrasen carretera y manta no nos lo podíamos perder para poder vivirlo por nosotros mismos.

Con la sala medio vacía y un público algo reticente nos encontramos a los chicos de HateSphere recién empezados. Pese a que pudiesen parecer los novatillos de turno por su escaso poder de convocatoria, lo cierto es que los daneses ya cuentan con múltiples discos de estudio en el mercado. De hecho, el mismo día del concierto en Barcelona la banda lanzaba su octavo álbum, Murderlust, como bien orgulloso nos anunciaba su actual líder Esben ‘Esse’ Hansen. Así pues, aprovecharon a muerte el tiempo para presentar nuevos temas y contentar a sus fans con canciones algo más consolidadas. Una actuación bastante agresiva y dinámica la suya, contagiando una gran dosis de simpatía en su actitud aunque el feedback fuese nulo. De hecho, cuando al final su frontman propuso educadamente si era posible formar un moshpit y ante la negativa de los presentes, éste se dedicó a bromear del asunto, sobre todo cuando únicamente una persona se ofreció voluntaria para cumplir sus deseos.

Su estilo, un Thrash con toques Death, no resultó muy fresco pero sí pegadizo a base de riffs de la vieja escuela, atrayéndonos en los momentos más Groove y alejándonos cuando cierto regustillo metalcoreta tomaba más protagonismo. En general, una actuación correcta con la que difícilmente ganarían muchos adeptos (personalmente creo que se lucen mucho más en estudio), pero demostrando calidad dentro de su estilo.

Seguidamente, y después de un buen rato de espera en el que se descubrió la pedazo estructura de batería de tres metros (exagero, claro) desde donde el gigante de Horgh (Immortal) iba a controlar todo el cotarro, los suecos salieron a escena conscientes de que las expectativas después de tanto tiempo eran enormes. Como era de esperar, las dos primeras canciones pertenecían a su nuevo trabajo (y videoclips), y a decir verdad sonaron bastante bien. Pero no fue hasta el turno de ‘Fractured Millennium’ cuando la masa se vino arriba, y a partir de ahí fue un no parar de moshpits, circlepits y golpes varios. Hypocrisy demostraron tema tras tema de la pasta que están hechos, un molde compacto y sólido, dejándonos a todos los presentes casi sin aliento. Gracias a un setlist bastante variado (aunque el orden de las canciones sea bastante discutible) y sin tampoco pasarse con los temas nuevos – no nos engañemos, la gente iba a empaparse del material antiguo – Peter Tägtgren y los suyos dejaron a todo el mundo más que satisfecho a través de su perfecta ejecución, ayudados además por el gran sonido con el que contaron y con un juego de luces muy trabajado y oportuno en cada momento.

Así, el transcurso del concierto proseguía limpiamente a través de ‘The Abyss’, ‘Fire in the Sky’ (la cual Tägtgren tuvo que acabar a pelo, puesto que tuvo problemas con su guitarra) o ‘Necronomicon’ entre otras, encendiendo cada vez más a sus fieles mientras éstos se dejaban la voz. ‘War-Path’ fue la encargada de cerrar el gran bloque, permitiéndonos tanto a banda como a presentes coger aire, bien fuerte, para lo que se avecinaba a continuación.

Con la famosa ‘Roswell 47′ el grupo retomó su lugar en escena, aunque sin duda las encargadas de llevarse el premio a momentazo de la noche fueron las aclamadas ‘Adjusting the Sun’ y ‘Eraser’, perfectas en todos los sentidos. Lo bueno estaba a punto de acabar y la intensidad de la sala era suprema. Y de este modo, un inesperado ‘The Final Chapter’ cerró una noche en la que todos pudimos irnos a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Una larga ovación acompañó a Hypocrisy mientras éstos se despedían, humildemente, de la gente de las primeras filas, dándoles un cordial apretón de manos.

Sin duda una noche redonda en la que Tomas Elofsson demostró porque tiene ganado su puesto de guitarrista de directo, Mikael Hedlund sigue siendo el magnífico complemento al bajo, Horgh destaca por encima de todos con una agresividad brutal y Tägtgren… bueno, que más podemos decir, sigue siendo nuestro “Pedrito” de siempre.

Setlist Hypocrisy

End Of Disclosure
Tales Of Thy Spineless
Fractured Millennium
Left To Rot
The Eye
The Abyss
Valley Of The Damned
Fire In The Sky
Necronomicon
Buried
Elastic Inverted Visions
War-Path
Roswell 47 (en el setlist oficial bautizada como “Paella 47″)
Adjusting The Sun
Eraser
The Final Chapter

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