Xavi, batería de Reaktion, nos entrega ahora la tercera y última parte de su diario de viaje en el festival portugués Vagos Metal Fest, donde comparte una visión personal del festival tanto como público como banda que forma parte del cartel de esta edición 2017 que ha contado con grandes nombres como Soulfly, Wintersun, Arch Enemy, Hammerfall, Gorgus o Batushka.

Y por fin llegaba el domingo, el día de nuestro concierto. Teníamos las pruebas de sonido a las 13:00, así que no tuvimos mucho margen para hacer ninguna actividad esa mañana más que desayunar e ir al recinto. El soundcheck va rodado; la profesionalidad de los técnicos, así como del stage manager, que se preocupa por nosotros en todo momento, es de altísimo nivel.

Nos proporcionan todo el rider que pedimos, lo montan y probamos. Vamos al backstage a comer algo ligero, ya que tocamos a las 16:00, y tras calentar y concentrarnos, volvemos al escenario, que está a unos 100 metros y a cuya parte de atrás se accede por una rampa que bajamos con el nivel de excitación a mil. Somos conscientes que tenemos la peor situación en el cartel de los 27 grupos del festi, ya que somos los primeros del último día, pero a pesar de ello (o, quizás, debido a ello) nuestra motivación es máxima. Salimos a darlo todo, 8 temas en 30 minutos, y quiero pensar que gustamos a los presentes.

Por comentarios recibidos después, mucha gente se sorprendió porque no esperaban tal dosis de entrega y tralla a esas horas tan tempranas. Incluso provocamos el primer wall of death de la jornada en una de nuestras canciones. Contentísimos con un bolo en el que lo dimos todos, al acabar nos damos una vuelta por el recinto y coincidimos con unos chavales que se habían comprado nuestras camisetas y cd’s, y quieren que se los firmemos y echarnos unas fotos.

Estos detalles son los que se agradecen y le llenan a uno de orgullo. Sobre las 18:00 vamos a cenar, hambrientos como estábamos, y en el comedor coincidimos con gente de Gorguts, Havok y Hammerfall. La comida, excelente, preparada por un chef ahí mismo y que incluye ensalada de garbanzos y bacalao, pescado con bechamel, pasta, hamburguesas, fruta y varios tipos de pasteles buenísimos.

A las 20:00 nos vienen a recoger para llevarnos al hotel, en Aveiro, a media hora de Vagos, con lo que ese día y muy a pesar nuestro, no podemos disfrutar de ninguna banda del festival. Pero nos vamos muy contentos por como ha ido todo, tanto a nivel de nuestra actuación como a nivel general, de nuestra experiencia en este magnífico festival. Al día siguiente vamos a Oporto donde, a pesar de que no tenemos mucho tiempo para visitar la ciudad, sí que nos comemos un buen “bacalhao de la casa” en un lugar muy auténtico.

En definitiva, una gran experiencia en el festival más grande de Portugal; un evento excelentemente organizado, en un entorno muy bonito, lo suficientemente grande para gozar de bandas de gran nivel pero de una dimensión y con unos servicios que lo hace acogedor y muy próximo. ¡Esperamos poder volver a tocar en Portugal algún día porque el recuerdo que nos llevamos es magnífico!

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