Texto: Anthoni Grande

El pasado miércoles tuvimos el placer de asistir a la fecha madrileña de la gira de los británicos Desolated, acompañados por los locales Brothers Till We Die en la Sala Hebe.

Puntuales se suben al escenario la formación madrileña, los Brothersitos para algunos, listos para dar el pistoletazo de salida a una de las veladas más violentas que hemos tenido el placer de presenciar. No hace falta que me repita otra vez, ¿no? Como de costumbre estos chavales cumplieron con creces, moviendo la sala de un lado a otro, side-to-side’s en los que más de uno temería estar en los lados, pits llenos de puños, patadas e incluso taburetes, dejando a algunos valientes con heridas considerables. Todo esto sin perder en ningún momento un tremendo sonido, cosa que anteriormente no pudimos ver en esa sala. En apenas 20 minutos pudimos oír temas tales como Real Eyes Realize Real Lies, Respect Yourself o incluso God Give Long Life to my Enemies So They Can See All My Victories.

Con una sala no muy llena en base a las expectativas que se tenían (sí amigos, parece que la gente prefiere vestir merch de un grupo antes que asistir a un concierto de este), Desolated se preparaban para tirar abajo la sala. La violencia fue real. Al no haber tanta gente como se esperaba, había bastante libertad para correr de un lado a otro, practicando el buen crowdkilling sobre los cuerpos del público. Ojo, con esto no quiero decir que no hubiera un buen número de valientes luchando cuales gladiadores en el pit.

Si no estaban en el campo de batalla haciendo lo propio, se amontonaban cual pirámide en torno a Paul, cantante, con el fin de gritar junto a este, un impresionante espectáculo digno de admirar; y es que este hombre apenas tuvo oportunidad de usar su micro, ya que no paraban de arrebatárselo una y otra vez. Pese a que el escenario de la sala no fuese óptimo para el movimiento de la banda, consiguieron soltar la rabia necesaria para transmitir toda su fuerza al público, el cual ya tenía las pilas más que cargadas de serie.

Sorprendentemente, protagonizaron un bolo bastante corto, con sus singles Death By My Side, Suffering, Betrayal, End Of The Line… entre otros, pero a su vez bastante intenso, dejándonos con ganas de más. Quiero destacar la mención de la banda local por parte de Paul Williams; es un gesto más que admirable por parte del artista acordarse de la banda con la que tocan, rompiendo así las barreras establecidas… algo que debería ser lo típico y que no muchos hacen.

Tras esto nos fuimos a descansar para recuperarnos de una noche protagonizada por el crowdkilling y el singalong.

¡Nos vemos en el pit!

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