Texto: Nati P. Taviel de Andrade
Fotos: Archivo / Street Team Berlin

En definitiva, una noche que, de algún modo, despertó al animal que llevamos dentro y nos hizo un poco más destructivos a todos. Y también más felices.

Me encanta ir a conciertos de grupos que conozco y a los que sigo desde hace tiempo, pero debo admitir que también disfruto muchísimo cuando voy a un bolo de alguna banda que apenas conozco y me sorprenden gratamente. Y eso me ocurrió ayer cuando acudí a mi cita en el C-Club de Berlín. ¡Qué gran noche y que gran descubrimiento el mío!

Y es que los teloneros venían pisando fuerte. Pese a que se trataba de su primera vez en Berlín, William Control (también vocalista en el grupo Aiden) y su banda no estaban dispuestos a pasar desapercibidos. ¡Y vaya si lo consiguieron! Los chicos de Seattle lo dieron todo desde el primer minuto en el escenario y poco a poco se fueron ganando a un público que en su principio se mostró un tanto frío e indiferente, si bien ante semejante espectáculo era difícil no dejarse llevar tarde o temprano por la música y el show que el grupo nos ofreció.

william controlCon una aparición que mezclaba la elegancia y una casi agresividad que resultaba francamente atractiva y carismática, William Control estuvo totalmente entregado al público desde el primer momento; logrando crear un lazo de conexión directa y animando activamente a la gente para que bailara y gritara de manera continua. Dirigía el micrófono hacia público y se colocaba la mano en la oreja exigiendo “some fucking noise”, tenía una actitud provocativa que no resultaba indiferente, saltaba continuamente, jugaba lanzando el micrófono al aire y enrollándoselo al cuello… no puedo sino alabar su gran presencia en el escenario, así como la energía que mostró el resto de la banda, haciendo especial mención a su batería Ben Tourkantonis, el cual sorprendía por su fuerza y el buen rollo que desprendió en todo momento. Además, cabe a destacar ese aire a lo James Dean que luce William, con su tupé y su traje de chaqueta negro, fumando con cierta pose que recuerda a los antiguos actores de cine. Un showman en toda regla y al que no le falta detalle.

Por si fuera poco, y para coronar su actuación, William invitó al público a bailar en la zona dirigida a los fotógrafos para sorpresa de la gente y del propio equipo de seguridad. Además, haciendo gala de esa elegancia que le caracteriza, se aproximó para besar la mano de una de las chicas que estaba bailando en dicha zona. Un espectáculo que superó y muchísimo mis expectativas, y un setlist que resultó francamente acertado, interpretando temas como “Razor´s edge” o la tan aclamada “Price we pay”. Un proyecto de música electrónica con un toque oscuro y muy provocador que te envuelve desde el principio y altamente recomendable para todos aquellos que sean amantes del género gótico.

Con un público excitado y con ganas de más, Andy LaPlegua y los suyos hicieron su aparición en el escenario. El grupo apadrinado por Rammstein hizo gala desde un principio de su característica fuerza y casi agresividad, ambos ingredientes esenciales para aquella noche que prometía aún más si cabe. Luciendo su conocida máscara de luces rojas, Andy comenzó a cantar “We were made to love you”, estupendísima canción llena de energía y agresividad de su último disco “We love you”. Con tan sólo este tema, la banda consiguió meterse al público berlinés en el bolsillo y siguió con un espectáculo francamente bueno en el que tanto Andy como el resto de la banda se mostraron muy animados y con ganas de dar lo mejor de si mismos.

Acompañados de un juego de luces en el que predominaban los colores rojo, azul y blanco, el grupo acentuó aún más su carácter fuerte y dominante, haciendo que el público se sumergiera en el espectáculo y se animara a bailar temas tan míticos como “Blut royale”, “This is my rifle”, “Get your body beat”, la muy esperada “Shut up and swallow” ó la improvisada “Fuck that shit”, canción que no aparecía en el setlist oficial y que tocaron a petición del público. Una selección de canciones muy completa que abarcó gran parte de sus discos y que hizo bailar a una multitud sonriente que vitoreaba al grupo continuamente, el cual se dejó llevar por el buen ambiente de la sala e invitó al público (al igual que William Control) a pasar a la zona dirigida a los fotógrafos y seguridad para bailar al ritmo de la última canción de la noche, “Sent to destroy”, tema con el que los fans se dejaron llevar y animados por Andy cantaban al unísono el estribillo “Your God sent us to destroy”. Una frase muy cierta si tenemos en cuenta la fuerza y agresividad en la que nos vimos todos sumergidos durante ese concierto.

En definitiva, una noche que, de algún modo, despertó al animal que llevamos dentro y nos hizo un poco más destructivos a todos. Y también más felices.

Setlist Combichrist

Intro
We were made to love you
Rain of blood
Blut royale
This is my rifle
Can´t control
Throat full of glass
Maggots at the party
Denial
Never surrender
Shut up and swallow
Get your body beat
Love is a razorblade
What the fuck is wrong with you
Sent to destroy

Puedes ver mas fotos de William Control aquí (fotos cedidas por www.streetteam-berlin.de)

WILLIAM CONTROL FOTOS

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