Texto: Mariano Bacigaluppi Beguiristain
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Sinceramente esperaba con gran ilusión la venida de los noruegos Circus Maximus por primera vez como cabezas de cartel en una gira. Sus discos me parecen una auténtica maravilla ya que en cada uno de ellos la madurez y la evolución son marca registrada y, más aún, después de disfrutar de su DVD grabado en Japón las expectativas eran superfluas.

Para la ocasión, los también noruegos DIVIDED MULTITUDE fueron los encargados de abrir la noche musical en la madrileña Sala Caracol. Dicha banda, a excepción de las dos o tres canciones que pude escuchar antes de asistir al concierto, era una completa desconocida para mí. Que deciros… En directo me parecieron bastante ineficaces, sobre todo por la labor de su cantante Sindre Antonsen, que no sé si por ser el último concierto de la gira dio rienda suelta a ríos etílicos, pero se la pasó todo el concierto desafinando entre risas y dando una imagen auténticamente paupérrima.

El resto de músicos cumplía con su papel, pero su apuesta musical no era demasiado consistente o, mejor dicho, homogénea ya que me parecieron una tormenta de ideas con demasiados clichés progs pero sin un nexo en común o ritmos sincopados con poca fortuna aleatoria. Su setilist se compuso de siete canciones y recién en la quinta de ellas, de nombre Depth vi algo interesante en la banda, que según dijeron venían a presentar su sexto disco en dos décadas de carrera. Como dije antes, no sé si por ser el último concierto de la gira tuvieron una mala noche pero sinceramente no disfruté su concierto demasiado, es más, en cierto punto se volvió algo tedioso.

Sobrepasando en varios minutos las nueve de la noche, las luces se apagaron y la expectación y delirio de las casi trescientas personas asistentes fue in crescendo hasta explosionar con los primeros acordes de la mágica y poderosa Namaste y con los primeros fraseos vocales del magnífico Michael Eriksen, a posteriori viviremos y comprobaremos algo que se repitió en todas y en cada una de las canciones, la perfección y cristalinidad en cada solo del guitarrista Mats Haugen.

Es importante señalar que el batería de la banda, Truls Haugen, debió quedarse fuera de la gira por su reciente paternidad además de problemas en una de su rodillas, pero eso no fue problema porque su sustituto, el potente Frank Nordeng Røe (batería de los progresivos WITHEM), cumplió con creces su tarea.

Las canciones se fueron sucediendo y The One fue la siguiente. Esta gira/concierto serviría como pre-presentación del nuevo disco de la banda “Havoc” y así fue que la pegadiza y melódica The Weight fue lo que sonó a continuación y tuvo una excelente recepción entre todos los presentes y los solos de guitarra/teclado sonaron inmaculados. Misma reacción con Highest Bitter con un notable vitoreo popular y ya ni que hablar con el coro multitudinario que se formó para Architect Of Fortune, que sin duda alguna fue uno de los momentos álgidos, épicos y goosebumps de la noche.

Arrival Of Love, de su disco Isolate, fue con la que continuaron. Seguidamente Loved Ones, otra de las nuevas y con un comienzo floydeano, tuvo una grandísima aprobación sobre todo con la emocionante interpretación del cantante. Sin, que fue la siguiente en aparecer, fue la única muestra rescatada de su primer entrega discográfica, “The 1st Chapter”. La canción homónima de su último disco, Havoc, dijo presente con esa atmósfera casi industrial y subsiguientemente tocaron Abyss.

Los primeros acordes de la mágica e inexplicable I Am vinieron acompañados de aplausos ilimitados, conmoción multitudinaria y entrega total por parte de público y banda. Cada segundo de sus casi cinco minutos sonaron majestuosos, emocionantes y conmovedores y sin dudarlo ni un solo segundo fue la mejor y más disfrutada canción de la noche. Después de esto los noruegos se despidieron del escenario, aunque sólo por unos instantes….

A su vuelta, harían la última llamada a su nuevo disco e interpretarían Chivalry que la banda se quedó sorprendidísima de como todo el público coreaba la melodía una y otra vez ad infinitum. Para el final la elegida fue Game Of Life y también tuvo una acogida espectacular, aunque ese no fuera el verdadero final…. Sino que con la complicidad de la banda telonera arriba del escenario, hicieron una divertida versión del mítico The Final Countdown de EUROPE. Diversión arriba y abajo del escenario.

Ojalá el futuro traiga a la banda noruega de nuevo por nuestras fronteras, porque el show que dan es sencillamente alucinante y digno de disfrute para cualquier amante de la música.

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