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Texto: Iñigo Domínguez Díaz

Cuando Barça y Real Madrid juegan, parece que el mundo pare y que horas antes, durante y después del dichoso partido nada más acontezca. Pues bien el sábado 3 de diciembre también ocurrían muchas más cosas y la que nos ocupa, una buena noche de todo estilo que termina en “core”. Porque había para todos los gustos, hardcore, deathcore, hardcore electrónico y por supuesto metalcore.

Particularmente los que más me interesaban eran los cabezas de cartel, Caliban la banda alemana abanderada por excelencia del estilo se presentaba en Barcelona después de cuatro años sin hacerlo para presentar su último lanzamiento Gravity que ha supuesto una cierta evolución en el sonido de la banda. Los compañeros de fatigas en este tour europeo son Suicide Silence una banda de culto dentro del deathcore, que sin duda también era el motivo por el cual mucho del público congregado en la Razz había venido a presenciar el concierto.

Además la gira contaba con la presencia de los madrileños Brothers Till We Die y To The Rats And Wolves compatriotas de Caliban. A los primeros solo pude verles los tres últimos temas dado que el personal de seguridad de la Razz se lo tomó con tranquilidad a la hora de ir dando acceso a la sala, lo que impidió que los de la capital pudieran congregar una mayor cantidad de público.

Lo poco que les vi, pude comprobar sobre todo las ganas y el entusiasmo con el que tocaron a pesar del escaso público y el también reducido espacio que las bandas principales habían dejado a los teloneros que tenían que esquivar todo tipo de obstáculos. Poco después saltaron a la palestra los segundos, que poco más o menos contaron las mismas condiciones que sus predecesores, a lo que se añadió un sonido al comienzo un poco embarullado.

Poco a poco se fue arreglando y se convirtieron en toda una sorpresa agradable para mí. To The Rats And Wolves tocan un hardcore con mucha influencia electrónica y del nu metal, de hecho no puedo evitar compararlos con Linkin’ Park, aunque con un par de velocidades de marcha más. Como los susodichos, contaban con dos vocalistas en el escenario que sin duda son su punto fuerte, su compenetración y su buena actuación hicieron que pudieran salvar los muebles ante las condiciones adversas ya mencionadas y un público ávido de ritmos más contundentes que los propuestos por ellos.

Llegaba el momento del primer plato fuerte de la noche. Con Suicide Silence se ensanchó el escenario y tanto banda como público pudieron disfrutar de un mayor espacio para desenvolverse. Los californianos son una apisonadora en directo y dieron al numeroso público que ya se congregaba una buena lección de lo que es un concierto de hardcore con influencias death metal.

Había mucho público que se notaba que era incondicional de la banda y desde el primer acorde no dejaron de ser apoyados por sus fans. Tuvo el añadido de que su cantante, de ascendencia hispana, hablaba perfecto castellano y pudo comunicar y conectar con la audiencia sin ningún problema y marcó sin duda el buen sabor final que dejó su concierto. Soy poco conocedor de la escena hardcore y son pocas las ocasiones en las que lo escucho pero independientemente de eso, se reconocer cuando una banda hace o no un buen concierto y Suicide Silence partieron cuellos como pocas veces he visto.

Cada tema sonó potente, demoledor , a lo que tenía sonar; a esas guitarras distorsionadas que se te meten en el cerebro y no salen de él hasta pasado un buen rato, a la batería contundente que va a la velocidad de la luz y a esa voz que proviene de una criatura que no parece de este mundo. En esta última faceta su cantante en general hizo una actuación más que sobresaliente pero si es cierto que en algunos momentos quedo patente que algunos registros le costaba un poco llegar. Como detalle decir que ofrecieron en primicia la noticia de que en febrero del año próximo tendrán un nuevo trabajo en el mercado del que ofrecieron un adelanto.

Tan directos fueron en poco más de 45 minutos ya habían repasado lo más destacable de su repertorio y se despidieron entre vítores, dejando a su público más que satisfecho e inmediatamente comenzaron los preparativos de lo que es uno de los montajes más espectaculares que he visto en los últimos tiempos. Una tarima con aspecto metálico que iba de punta a punta de escenario y en la que se colocaba la batería y a modo de pared, servía de fondo de escenario con  el nuevo logo iluminado del grupo grabado en él.

Tras una breve puesta a punto de sonido, al poco tiempo salieron los componentes de la banda y atacaron de inmediato Memorial, un tema con el que comenzaban a marcar la tónica del concierto, basado en sus tres últimos lanzamientos Gravity, Ghost Empire y I am Nemesis. Tres discos que como su guitarrista y fundador Marc Görtz a nivel de sonido y composición, considera una trilogía. Siguieron con Walk Alone y muy pronto hicieron referencia a uno de sus clásicos Love Song, muy bien recibida por el público, para volver inmediatamente al sonido más actual con el single de Gravity, Paralyzed.

Hasta ahora la banda a excepción de su frontman se había mostrado contundente pero un poco fría, haciendo pausas entre tema y tema un poco largas, tanto que más adelante en el momento de hacer el bis el público no lo notó y no reclamó la presencia de la banda como normalmente se hace. Continuaron con esta tónica en Devil’s Night y hubo cierto sector del público (muy minoritario pero que se esforzó en hacerse notar) que comenzó abiertamente a ofrecer una opinión negativa y soez del evento.

Por suerte no contaminó al resto del público y aunque no creo que la banda se percatara, comenzó a remontar la situación. Andreas su frontman con cada tema comenzó a hacer más partícipe a la audiencia (Wall of death, moshpit, corros, en varios temas saltó del escenario para hacer waving) lo que ayudo a mejorar y mucho la situación, en una fase en la que alternaron temas de la comentada trilogía como Inferno, Davy Jones o Mein schwarzes Herz. Después de este último anunciaron que quedaban solo tres temas, pero vaya manera apoteósica de acabar su actuación! En We Are The Many los cantantes de To The Rats And Wolves se unieron a Caliban en el escenario para a continuación ofrecer su particular versión de un temazo como es Sonne de Rammstein, terminando con uno de sus grandes clásicos Nothing Is Forever.

Poco más de una hora de concierto, en una actuación de fue de menos a más pero que no defraudó. Caliban es un grupo que se ha consolidado y creado una reputación tanto en estudio como en directo que saben que tienen que mantener y cuidar. Creo que su actuación estuvo un poco condicionada por el tornado de Suicide Silence que no dejó títere con cabeza pero ahí estuvo su grandeza en levantar la situación y acabar cuajando una muy buen concierto haciendo disfrutar a los allí presentes esa noche.

SETLIST CALIBAN

Memorial
Walk Alone
Love Song
Paralyzed
Devil’s Night
Inferno
nebeL
Davy Jones
King
Mein schwarzes Herz
We Are the Many
Sonne
Nothing Is Forever

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