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Texto: Xavier F. Vidal
Fotos: Perfil oficial de Angra en Facebook

Antes de entrar en materia y pasar a narrar la crónica del concierto que los powermetaleros Angra dieron en la segunda sala de Razzmatazz el pasado 30 septiembre, cabe hacerse una pregunta: ¿Qué les pasó a Angra? Es decir, ¿por qué, con la calidad que tenían y con tres o cuatro discazos en su haber, no tienen más reconocimiento?

Angra es una banda de Brasil que publicó su primer disco, el impresionante Angels cry, en 2003, y formaron parte de la gran moda de power metal europeo (sí, son brasileños, pero uso “europeo” como un adjetivo para describir su estilo, no su procedencia geográfica), y poco después sacaron un no menos bueno Holy land, cuyo vigésimo aniversario venían a celebrar en España y otros países europeos, tocándolo en la totalidad.

Otro disco algo inferior, Fireworks, y luego desbandada en la banda, en la que sólo quedaron dos de sus miembros fundadores, los dos guitarras, Rafael Bittencourt (el único en el escenario en esta gira) y Kiko Loureiro, ahora en Megadeth. ¿Fue ese el motivo de que Angra no llegara más lejos? No necesariamente, porque se rehicieron sacando el que para muchos es su mejor álbum, el Rebirth, fichando a Edu Falaschi a las voces, Aquiles Priester a la batería y al actual bajista, Felipe Andreoli. Estaban entonces en cuotas de popularidad muy altas, y poco después editaron Temple of shadows, otro discazo impresionante.

¿Por qué Angra no logró y, de hecho, no tiene tantos fans como bandas como Gamma Ray, Stratovarius, Rhapsody (con o sin “fire”) o Sonata Arctica? Su calidad es superior al de éstas…y quizás eso fue su perdición. Temple of shadows era un disco “demasiado” complicado. La personalidad de Angra siempre se forjó incorporando al power metal de herencia helloweeniana, elementos de música tradicional brasileña y algo de orquestaciones. Esto les hacía ser especiales y era bien recibido por los fans. Pero Temple of shadows fue más allá.

Incluyeron un montón de colaboraciones de cantantes conocidos dentro del género y, sobre todo, se convirtió en un disco demasiado complicado para el powermetalero medio pero sin llegar a atrapar la atención del fan del progresivo. Después ha sacado tres más, sin llegar al nivel de los anteriores. Y en esas tenemos que Angra se presenta en España habiéndose podido subirse al pódium del Olimpo powermetalero justo después de Helloween y Blind Guardian y, en cambio, no llena salas ni de 200 personas. Una lástima.

El hecho de ser de Brasil (con lo que les es más difícil acceder a su público potencial, el europeo, sobre todo a nivel de giras: nunca hicieron ninguna como cabezas de cartel), problemas con el management, errores en las relaciones públicas y evidentemente los cambios de formación son factores que hacen pensar en que es una gran injusticia que este grupazo este por debajo, a nivel de fans, de otros más conocidos.

Y tengo la sensación que esta idea corría, aunque fuera a nivel inconsciente, entre los espectadores que se acercaron a verlos a Razzmatazz 2. Se acercaron sabiendo que sus tiempos buenos ya pasaron, y sabiendo que aunque había algunos “contras” más, en especial el haber sacado un disco algo flojo (Secret garden), el haber cambiado de cantante hace poco y, especialmente, el no contar con su guitarra solista, Loureiro, también había muchos alicientes: cómo defendería los temas Fabio Lione y, sobre todo, el poder escuchar íntegro uno de sus discos más celebrados, el Holy Land.

Y así fue que la actuación fue muy notable. Abrieron con Newborn me, el primer corte de su último trabajo, tradición obliga…un muy buen tema, con muchos elementos y donde Bruno Valverde, el batería que sustituye a Priester, ya da muestras de su impresionante talento; no en vano, teníamos otro motivo para ir al concierto: ver un batería que la técnica jazzística de coger las baquetas, defenderse tocando power metal. Y cumplió, y mucho.

Qué grande es Valverde, a pesar de su poca edad. Waiting silence fue la única representación del Temple of shadows, y fue cantada por Bittencourt que, a falta de Loureiro y con un Lione reciente en la banda, coge las riendas del grupo y se erige en su líder. Y, tras esto dos temas, empezaron a desgranar Holy Land entero, desde la archiconocida Nothing to say pasando por la increíble Carolina IV, la sentida Make believe, el tema homónimo, muy pegadizo, la rápida ZITO… y, en definitiva, todos los temas del disco.

Bittecourt cantó algunos y, aunque eché de menos un pianista en directo, al menos sí que trajeron un percusionista…algo fundamental en esta banda que, como hemos dicho al principio, hace de la combinación de power y elementos del folclore tradicional carioca su seña de identidad, todo ello con una técnica impresionante y un gusto exquisito.

angra1Tras tocar entero el disco, hicieron también Bleeding heart, bonus track acústico de su primer disco, Angels cry, contando en ese caso con la colaboración de Alberto Rionda de Alquimia, banda que los teloneó (aunque en los carteles se podía ver que eran co-cabezas) y que desafortunadamente nos perdimos por temas laborales. Acabaron con dos temas del Rebirth: el tema-título y Nova Era, donde contaron con la participación del cantante de Alquimia, Israel Ramos.

Fue bastante sorprendente que no tocaran su tema más conocido, Carry on, del Angels cry (y me consta además que de ese disco, en otras ciudades españolas, tocaron Time, pero no fue así en Barcelona).

Tras el concierto, hicieron algo que yo valoro muchísimo: estuvieron mucho rato saludando desde el escenario y agradeciendo al público su asistencia y apoyo. Digo que lo valoro porque en los tiempos que corren, cuando se ve de lejos que la mayoría de bandas hacen esto más por oficio que otra cosa, que tocan por cumplir y ya está, a Angra se les vio disfrutar. Disfrutó Lione, que actuó con una gran profesionalidad todo el rato y se llevó los temas a su terreno, bajando de tono cuando era necesario pero sin que afectara.

Disfrutaron muchísimo Valverde y Marcelo Barbosa, este con la dificilísima tarea de suplir a Loureiro, y lo consiguió con creces. Y, disfrutó mucho Bittencourt que, creo yo que con el mismo sentimiento de la gente, sabe que Angra no es lo que era y sabe que podría haber llegado a mucho más pero, aun así, también saber que su calidad es innegable, son unos músicos que creen en lo que hacen y por ello hicieron un conciertazo lleno de clase y emotividad.

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